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Publicado el 17 Octubre, 2016 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

Urbe impregnada de movimiento

El concurso de danza Vladimir Malakhov es un certamen que gana más seguidores en la Isla y otras latitudes
Malakhov impartiendo clases.

El propio Malakhov impartió clases magistrales que alternaron con los espectáculos de varios conjuntos locales invitados a la cita. (Foto: vistarmagazine.cu).

Por ROXANA RODRIGUEZ TAMAYO

La Ciudad de los Parques volvió a arrullar a la danza. Como hace dos ediciones atrás no pocos se dejaron seducir por el aluvión de ritmo y movimiento a que invitó el 3er Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov con sede en la oriental provincia de Holguín y que mantuvo en vilo a muchos desde sus inicios.

La ya esperada cita anual cuenta con el auspicio de la compañía cubana Codanza que dirige la coreógrafa Maricel Godoy, y está patrocinada por el notable bailarín y coreógrafo ucraniano Vladimir Malakhov, y su manager y empresario el chileno Paul Seaquist, director y principal organizador del evento, y uno de los más influyentes ejecutivos del universo de la danza mundial.

Malakhov es una de las figuras más relevantes del siglo XX por sus contribuciones técnicas al arte danzario en general, la loable trayectoria como director artístico en el Ballet de la Ópera de Berlín y sus recordadas actuaciones en distinguidos colectivos del orbe.

Su vínculo afectivo con Cuba germinó y comenzó a consolidarse a partir de 2010 al presentarse en el Festival Internacional de Ballet de La Habana y tres años después, volvió a bailar para los antillanos en el principal coliseo holguinero a invitación de la compañía Codanza.

Sin embargo, la relación con la Isla se remontan décadas atrás, en 1997, cuando actuó junto a Alicia Alonso en El espectro de la rosa, en el Metropolitan Opera House de New York, en una gala conmemorativa por el cincuentenario de la pieza Tema y variaciones, de George Balanchine, magistralmente danzada por la prima ballerina assoluta e Igor Youskevitch.

Según los organizadores, este reciente concurso de composición espera ofrecer oportunidades al talento joven antillano –que se incentiva cada vez más a participar – y a la vez, significa una plaza de expresión, enlace y encuentro creativo que pretende aglutinar a figuras noveles del panorama latinoamericano y regional.

En la competición se dieron cita 120 concursantes, evaluados por un jurado acreditado que galardonó en las modalidades de Danza Clásica, Neoclásica y Contemporánea. Como novedad se incluyó la danza en espacios públicos, una variante que permitió visualizar y disfrutar el despliegue de interpretaciones en espacios no convencionales.

El Complejo Cultural Eddy Suñol volvió a ser el escenario de coincidencia entre artistas y públicos. Aunque hubo representación foránea –México y Japón- la cifra más elevada correspondió a la delegación anfitriona con intérpretes de casi todas las provincias.

A diferencias de las ediciones precedentes varias instituciones culturales del territorio confirieron lauros colaterales, los cuales se sumaron a los que dan razón de ser al certamen: los Grand Prix Malakhov a la mejor interpretación masculina y femenina, y a la mejor puesta en escena; los premios Codanza para coreógrafos; y el Paul Seaquis, este último consistente en una beca de estudio y especialización en las compañías de relieve. Como toda cita que estima y respeta a sus seguidores también otorgó el laurel del Público.

Este Concurso de Danza Vladimir Malakhov abrió nuevos horizontes en el desarrollo de la creación coreográfica y danzaria de la mayor de las Antillas. Devino una plataforma de amplia mira para las nuevas hornadas, en tanto se alzó como auténtico agasajo que unió otra vez a balletómanos y creadores.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez