2
Publicado el 1 Noviembre, 2016 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV: Sazonando lo cubano

El programa Sonando en Cuba perfecciona paulatinamente con inteligencia y buen gusto su diseño y estrategia comunicativa durante un proceso creativo, en el cual son decisivos tanto el desarrollo tecnológico como la participación de espectadores y los aportes de expertos implicados en visibilizar la música cubana, la cual está plena de compositores y obras en formatos, estilos, tendencias estéticas.
Yulaisy Miranda, ganadora de Sonando en Cuba.

Yulaisy Miranda fue la ganadora de la segunda edición de Sonando en Cuba. (Foto: cmhw.cu).

Por SAHILY TABARES

La musicalidad es un rasgo cualitativo inherente al individuo; estimularla desde el punto de vista apreciativo con información y orientaciones resulta esencial para aficionados y públicos, destinatarios principales de la música. Podrán disfrutar plenamente de ella, quienes más sepan sobre su significado en el polifacético contexto del ámbito nacional y las peculiaridades que el continuo desarrollo lleva implícito.

El programa Sonando en Cuba (Cubavisión, domingo, 8:30 p.m.) propicia amplios, diversos acercamientos, a valores genuinos de la música cubana, y extiende socialmente la asimilación cognoscitiva de dicha manifestación artística; por ello, además de un programa televisivo de alcance nacional e internacional, constituye un proyecto cultural que destaca nuevos talentos con un formato competitivo.

Los 24 jóvenes fueron seleccionados por jurados de especialistas mediante audiciones en La Habana (región occidental): Matanzas, Isla de la Juventud, Artemisa y Mayabeque; Villa Clara (región central): Cienfuegos, Santi Spíritus y Ciego de Ávila; Granma (región oriental): Camagüey, Granma, Las Tunas, Holguín y Guantánamo.

Con idea original y dirección musical de Paulo Fernández Gallo, (Paulo FG), guion de Lil Romero y dirección para la TV de Manuel Ortega, el espacio producido por RT Comercial, perfecciona paulatinamente con inteligencia y buen gusto su diseño y estrategia comunicativa durante un proceso creativo, en el cual son decisivos tanto el desarrollo tecnológico como la participación de espectadores y los aportes de expertos implicados en visibilizar la música cubana, la cual está plena de compositores y obras en formatos, estilos, tendencias estéticas.

Hacía falta una propuesta con estas características para redescubrir el entorno socio-cultural de la nación, que constituye fuente inagotable de riquezas de nuestro universo sonoro, rítmico, espiritual.

Poco a poco el silencio fue desplazando prioridades; lo atractivo y lo valioso de poéticas y motivaciones indispensables para nutrir la conciencia musical del pueblo cubano.

En Sonando… prevalecen el aprendizaje, la enseñanza; los afanes de superación personal y colectiva por adquirir técnica, oficio, el interés de desarrollar cualidades y la promoción actualizada de la música popular cubana.

Tanto los concursantes como sus mentores o jueces: Mayito Rivera (occidente), Haila María Mompié (centro) y Paulo FG (oriente) han ido creciendo, pues perfeccionan el dominio de conceptos, valoraciones, lenguajes expresivos. Unos y otros son conscientes de que la transmisión de conocimientos y experiencias exige habilidades, el establecimiento de criterios metodológicos en cada disciplina, los cuales requieren estudios, cientificidad, el desarrollo de la capacidad analítica que permite a los jóvenes reconocer y solucionar problemas concretos en su desempeño.

En la ardua labor de preparación son fundamentales los saberes y la constancia de orquestadores y repertoristas –entre ellos María Elena Lazo y Leo Vera–, de la agrupación acompañante y de personalidades que imparten clases magistrales.

Otro aspecto decisivo en cada puesta en pantalla es la visualidad atractiva y la dimensión de un espectáculo que trasciende los predios del habanero cine Astral devenido set televisivo, pues incluye otros escenarios que forman parte del producto comunicativo-artístico, el cual no puede estar ajeno a cambios de códigos y paradigmas en el consumo audiovisual.

A la altura de la séptima gala distingue a Sonando… el esmero en los diseños de escenografía, vestuario, maquillaje; en no pocas ocasiones, descuidados en presentaciones de solistas y agrupaciones; incluso ocurre en ficciones de época y contemporáneas afectadas, a veces, por conflictos de iluminación. Suele olvidarse que la tendencia en el medio televisual debe ser a un primer plano de evidencia, no a un plano general de sugerencia estética.

Oportunamente, en el espacio se valora la importancia del disco, soporte medular del instante de la interpretación musical y una prioridad para que se enriquezca con nuevos talentos el universo de la cultura en nuestra nación.

De manera intencional, el programa suministra sazón al manjar de la música cubana; coloca raíces y esencias en lugares protagónicos como les corresponde. Es preciso no perder el rumbo; seguir sazonando con inteligencia y buen gusto las producciones nacionales en beneficio de nuestro acervo cultural y artístico para que este siga sonando cubano.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares