0
Publicado el 8 Noviembre, 2016 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

Artes visuales: Silencios reveladores

Ideas de influyente artista del siglo XX, pretexto para exposición en La Habana
The blind.

Ricardo G. Elías presenta un impresionante tríptico de la serie fotográfica The blind.

Por RAÚL MEDINA ORAMA

Fotos LEYVA BENÍTEZ

Cada creador reacciona a su manera ante la barahúnda del mundo contemporáneo, y de su constricción inicial regresa con nuevos procedimientos para explicar su punto de vista, provocar la reflexión, o subvertir los discursos humanos con sorna e ironía. Puede constatarse en las obras expuestas como parte de El silencio de Duchamp, exhibición colectiva abierta hasta el 15 de diciembre en Factoría Habana (Calle O’Reilly, número 308, entre Habana y Aguiar).

Meira Marrero Díaz, curadora junto a Concha Fontenla, refiere sobre la muestra en el texto de presentación: “discursa sobre los múltiples y variados usos, abusos y desusos que la sociedad contemporánea hace de la comunicación humana y específicamente del lenguaje en la historia, la política, la literatura y el arte”. Allí se agrupan instalaciones, performances documentados en videos, fotografías, pinturas, piezas en su mayoría identificables con el espíritu de Marcel Duchamp (1887-1968), contradictorio y polémico donde los hubo, precursor del arte conceptual.

Silencio como metáfora.

Innumerables pensadores han aludido al silencio como metáfora, como demuestra este registro de frases.

Mudo sobre el tablero

Un siglo se escurrió por el caño de la historia desde que aquel francés envió a un museo de Nueva York un urinario firmado, los pocos dólares solicitados para inscribirse, y una provocación: “esta es mi obra”. El gesto causó escándalo, fue rechazado el objeto y acabó exhibiéndose en la galería 291 del fotógrafo Alfred Stieglitz. Todavía el eco de la algarabía alrededor de Fuente (1917) –y antes lo hubo con Rueda de bicicleta (1913) –, un ready-made o “arte encontrado” que rubricara como R. Mutt Marcel Duchamp, se extiende sobre el llamado arte contemporáneo, y de él se han servido no pocos creadores sin mucho que decir.

El artífice abrió el camino para muchos de los más importantes movimientos de la pasada centuria: el dadá, el arte pop y el cinético, la bad painting, el land art, el performance, el happening, el arte povera… Sin embargo, quien es considerado el artista más influyente del siglo XX hizo mutis creativo, acaso como consecuencia de un sincero aburrimiento, o reacción a los “dime que te diré” al uso en la convulsa escena de las vanguardias.

Luego de hacer una crítica a la noción del gusto y desarrollar su pintura-idea, el francés Duchamp llega a la certeza de que eres más universal mientras más cosas comunes realices. Comienza una prolongada inactividad a contrapelo de la desenfrenada producción de los artistas modernos, y se aplica concienzudamente a la práctica del ajedrez.

Susurros en Cuba

¿Qué proponen los epígonos actuales de aquel guerrero iconoclasta? Del Premio Nacional de Artes Plásticas 2013, Eduardo Ponjuán, puede apreciarse una curiosa réplica –perteneciente a la colección de Ponjuán– de La boîte-en-valise, artefacto compuesto por una caja verde en la cual Duchamp incluyó las notas que había escrito durante el proceso de realizar El Gran Vidrio (1915-inconclusa), junto con reproducciones de 17 obras anteriores y fotografías de Man Ray.

El hecho de que elementos semejantes puedan formar parte de una muestra de artes visuales es uno de los legados de la influencia de Duchamp. Otros se observan en la obra de Humberto Díaz desplegada en Factoría Habana, específicamente en sus piezas ready-made de estilo minimalista como la ingeniosa Dr Jekyll & Mr Hyde (2016), hecha con dos zapatos idénticos, viejos, puestos a la fuerza uno dentro del otro; o Roca bajo el agua, aquella en la que remeda una claraboya quizás, con una piedra y un vidrio circular. Por su parte, en la serie Militancia estética, Ariamna Contino y Álex Hernández proponen una simplificación de densas cuestiones políticas y económicas mediante pulcras y minuciosas obras de cristal y papel calado.

La boîte-en-valise, “gabinete de ideas” de Marcel Duchamp, provoca la curiosidad de los visitantes.

La boîte-en-valise, “gabinete de ideas” de Marcel Duchamp, provoca la curiosidad de los visitantes.

La variadísima muestra también incluye obras de los artistas cubanos Fernando Reyna, Antonio Núñez, Elio Rodríguez, así como el registro de un video-performance que la serbia Marina Abramovic hiciera en el neoyorquino Museo de Arte Moderno (MOMA) en 2010. Se habla allí de los símbolos de lo cubano, de profundas y recientes transformaciones socioculturales –ejemplo elocuente: El muro de los lamentos, de Ricardo G. Elías, sobre los centrales azucareros–, de historias desconocidas para la mayoría de la sociedad por personales, o diluidas en los grandes relatos del poder.

El Nobel de Literatura Octavio Paz, en su ensayo La apariencia desnuda (1973), escribió que “Duchamp nos ha mostrado que todas las artes, sin excluir a la de los ojos, nacen y terminan en una zona invisible”. Hay que agradecer a las curadoras por revelarnos esas áreas de silencio –metáfora de lo no visto– en los discursos nacionales, de repercusiones tan íntimas para los artistas convocados, y a la vez tan colectivas.


Raul Medina Orama

 
Raul Medina Orama