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Publicado el 3 Noviembre, 2016 por Liset García Rodríguez en Cultura
 
 

Audiovisual: Más allá de una canción

Reciente documental que muestra la realidad de un territorio usurpado a Cuba

Imagen de la carátula del disco.Por LISET GARCÍA

Todo Guantánamo es nuestro, del realizador colombiano Hernando Calvo Ospina, es la historia de un despojo, contada por sus víctimas. La obra de 37 minutos resume una realidad por muchos ignorada: Cuba fue privada de una parte de su territorio por el gobierno de Estados Unidos a inicios del siglo XX para establecer una Base Naval, impuesta por la fuerza, espacio que aún hoy ocupa sin sostén legal y contra la voluntad de los habitantes de este archipiélago.

El cortometraje de Calvo Ospina –ha narrado este intelectual– no está hecho para el público de la Isla, familiarizado con esos sucesos y con la ancestral hostilidad yanqui. Nació para los que creen que Cuba llega hasta Santiago, y no saben que existe un lugar llamado Guantánamo, fronterizo con una Base estadounidense.

Quienes hasta ahora creyeron que ese nombre era solo el tema de una popular canción, pueden conocer detalles de su verdadera historia por boca de los que viven allí, ver imágenes del enclave y acercarse al mapa, donde se hace evidente la usurpación del territorio y de la bahía homónima, privilegiada en su geografía, por lo que fue aviesamente escogida, según han dicho historiadores.

Luego de su presentación en París, donde Calvo Ospina radica y preside la Asociación de Amistad Francia-Cuba, fue exhibido en la sede del Parlamento Europeo, en Madrid y otras provincias españolas, en Suiza, en Luxemburgo, en Londres, en Italia, en Argentina, en Islas Canarias, en Turquía y en varias ciudades de Estados Unidos. También fue transmitido por Telesur.

La buena acogida y que ya cuente con versiones en varios idiomas, entre ellos, inglés, francés, italiano, vasco y turco, ha tomado por sorpresa al equipo realizador, lo que motivó el deseo de volver a Guantánamo a seguir escudriñando las verdades que el mundo debe conocer sobre ese emporio militar, donde desde 2002, además, radica una cárcel que es centro de atroces torturas.

Producido por la agencia de noticias Resumen Latinoamericano, con sede en Buenos Aires, y auspiciado por el Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos y otras organizaciones de solidaridad con Cuba, el documental tuvo su premier nacional el pasado julio en la ciudad de Guantánamo. Luego se presentó en Caimanera, cuyos pobladores junto a los de Boquerón, son sus principales protagonistas.

Allí, por este cortometraje, uno de los frutos de su labor a favor de Cuba, el realizador recibió un reconocimiento del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, y fue razón para que la Asamblea municipal del Poder Popular en Guantánamo le otorgara el Sello Conmemorativo de la Ciudad.

El anhelo de que sean devueltos a Cuba los 117 kilómetros cuadrados ocupados –casi la extensión que abarcan los municipios habaneros de Playa, Marianao, Cerro, La Lisa y Diez de Octubre juntos–, se reitera una y otra vez en la obra, porque “es como si tuvieras a alguien metido en el patio de tu casa”. Así dijo uno de los jóvenes entrevistados, tema que se convierte en hilo conductor de la narración, y a la vez es expresión del sentimiento de los pobladores de aquella zona y de todos los cubanos, privados de una parte de su territorio.

Los testimonios que nos ha regalado Calvo Ospina, en los cuales no falta la narración de las provocaciones y los crímenes cometidos contra la población, y se describe el lupanar que fue ese pedazo de Cuba antes de 1959, deben seguir recorriendo los cines del país y otras naciones. Para reafirmar que todo Guantánamo es y debe ser nuestro.


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez