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Publicado el 28 Noviembre, 2016 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Fidel, una fortuna para la vida

Fidel vive donde quiera que hay un ser humano presto a luchar por la justicia y el mejoramiento humano
Fidel durante un intercambio con la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, direc-tora del Ballet Nacional de Cuba.

Fidel durante un intercambio con la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, direc-tora del Ballet Nacional de Cuba.

Por SAHILY TABARES           

FOTO: JORGE VALIENTE

Ostentaba el don de ofrecernos ejemplo y riqueza de lo anhelado. El mundo simbólico de varias generaciones en la nación cubana es el que Fidel creó con la Revolución. Nadie ha hecho tanto como él para convertir la cultura en un derecho del pueblo.

Maestro de la oratoria, preocupado siempre por los pequeños detalles, líder de talla universal, fue el heredero más fiel de José Martí y un intelectual extraordinario. Imposible olvidar su constante preocupación y sus acciones para garantizar el pleno acceso a los bienes y servicios culturales; en especial, al libro.

Para nutrir la libertad de pensamiento de todos los cubanos y las cubanas, expresó: “No le decimos al pueblo cree; le decimos lee”.

Con esta idea tenía el propósito de multiplicar las posibilidades de la mayoría de acceder al arte y la literatura.

Su obra fundacional creció a diario bajo el signo de la permanencia y la esperanza.

Nos entregó su pensamiento lúcido y promisorio. Condujo a los fundadores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba a consolidar la unidad de todos los intelectuales y artistas en una organización que como primer propósito se propuso encauzar una política cultural inclusiva y democrática, la cual tuvo su germen en las históricas palabras a los intelectuales que Fidel pronunció en 1961, en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.

Su vocación unitaria lo distinguió.

Fue una brújula en el difícil y complejo camino de hacer Revolución en beneficio de los pobres de la tierra.

Unir voluntades y fuerzas protagonizó las esencias fundamentales de su ideario.

A todo nos acostumbramos menos a la pérdida física de Fidel.

Hay que escucharlo, estudiar su pensamiento. Aprender de su vasta dimensión humanista.

Esta mañana de lunes le rendiremos homenaje en la habanera Plaza de la Revolución José Martí, en ese momento solemne, pensemos: a los héroes se les recuerda sin llanto, porque no han muerto al final.

Fidel vive donde quiera que hay un ser humano presto a luchar por la justicia y el mejoramiento humano.

Nuestra Cuba es y siempre será de Fidel.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares