¿Qué es La Habana?
Eres tú, soy yo, somos nosotros y son ellos. Todos los que llegan a esta capital a la que no le faltan desperfectos que enmendar, pero que se abre sutilmente a los de bien, inoculándoles la alegría, el don del andar coqueto y su arte para conquistar
En la Ciudad Maravilla del Mundo Moderno está La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad.
Por IRENE IZQUIERDO
Foto: MARTHA VECINO
Si me hicieran esa pregunta, “a boca de jarro”, como decimos en buen cubano, respondería inmediatamente: ¡Pasión!
Pero si puedo pensar un poquito, diría que es amor; no solo el carnal, sino también ese sentimiento tan peculiar que experimentamos por el Malecón, donde siempre cabe uno más; es el extrañar de, esta ciudad –si estás lejos-, la ventana grande en la que el límite lo marca una línea pespunteada por el cielo y el mar en el infinito, cuando se unen, allá en la distancia el imaginario lecho y techo que son.
Es saber llenar las plazas, ratificando nuestra identidad, cuando el tambor nos llama; es trabajar incansablemente para echar pa´lante; es cuidar el patrimonio; es estar aquí cuando se nos necesita, y estar allá –en cualquier otro confín del mundo- cuando algún desposeído precisa de nuestro modesto apoyo.
Es reír a mandíbula batiente, dejando a un lado los problemas que nos agobian, por el solo hecho de que la alegría va siempre con el cubano.
La Habana eres tú, soy yo, somos nosotros y son ellos. Todos los que llegan a esta capital a la que no le faltan desperfectos que enmendar, pero que se abre sutilmente a los de bien, inoculándoles la alegría, el don del andar coqueto y su arte para conquistar.
Esa es La Habana, de cuyas imperfecciones no hay día que dejemos de quejarnos, pero que puede mandarnos al lecho de la nostalgia cuando estamos muchos días sin percibir su olor.
Así de compleja veo a la consentida de todos.
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