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Publicado el 26 Diciembre, 2016 por Jorge Luis Sánchez Rivera en Cultura
 
 

Recorriendo la plaza del Carmen

Entre los encantos de ese emblemático lugar sobresalen las figuras escultóricas de la destacada artista de la plástica Martha Jiménez, que, confeccionadas en marmolina, recrean personajes como el otrora lector de periódico, las mujeres chismosas, el vendedor de agua, y la pareja de enamorados.
El vendedor de agua.

El vendedor de agua.

Por JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Cuando se piensa en Camagüey vienen a la mente los tinajones que embellecen jardines y patios de las casas más antiguas de la ciudad, ícono que, devenido suvenir, ha viajado por años a disímiles parajes en las valijas de cubanos y extranjeros.

Sin embargo, al imaginar esa provincia del oriente del país, cada vez más, resaltan las plazuelas (18) y plazas (12) de su centro histórico retocado de hermosura. Una de estas últimas corresponde a la plaza del Carmen surgida en las primeras décadas del siglo XIX, la cual se destaca por una variada arquitectura popular, con patios irregulares y fachadas sencillas.

Entre sus encantos sobresalen las figuras escultóricas de la destacada artista de la plástica Martha Jiménez, confeccionadas en marmolina, que recrean personajes como el otrora lector de periódico, las mujeres chismosas (habladoras), el vendedor de agua, y la pareja de enamorados. Todas realizadas en tamaño natural. Una sorpresa que agrada al visitante.


Jorge Luis Sánchez Rivera

 
Jorge Luis Sánchez Rivera