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Publicado el 10 Febrero, 2017 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

ARMANDO HART DÁVALOS

Honda de un martiano impenitente

Sumario: La Feria Internacional del Libro dedica sus jornadas a homenajear a uno de los más notables intelectuales de Cuba hoy
1-El doctor Armanado Hart Dávalos ha sido a lo largo de toda su existencia un exhaustivo estudioso de la obra martiana.

El doctor Armanado Hart Dávalos ha sido a lo largo de toda su existencia un exhaustivo estudioso de la obra martiana.

Por: ROXANA RODRIGUEZ TAMAYO

“No soy un escritor, soy un hablador, porque yo he hablado mucho y sigo hablando mucho, aunque desde luego, también escribo y sigo trabajando, porque yo no me voy a cansar”, se reconoce así un  hombre de sencillez y sensibilidad proverbiales que, con entera convicción, ha dedicado su existencia a conciliar el ejercicio del pensamiento y las ideas en función del oficio como político, a partir de una postura revolucionaria, martiana y fidelista: el doctor Armando Hart Dávalos (13 de junio de 1930).

Es curioso que muchas veces las personas no consigan ubicar con exactitud dónde ocurrió el alumbramiento de Hart. Unos lo creen santiaguero, otros matancero e incluso, espirituano; y aunque hasta hoy en cada región lo asumen como su legítimo hijo local, ciertamente, nació en La Habana, justo en la barriada de Lawton, en la calle Porvenir, actual municipio de 10 de octubre.

Tales aseveraciones tienen un sustento real, pues el padre Enrique Hart y Ramírez, abogado de profesión, ejerció como juez y magistrado en diferentes ciudades y pueblos cubanos, y tras una nueva designación de trabajo llevaba consigo a su familia al lugar que fuere. Ante la inminencia de cada parto, la madre, Marina Dávalos Rodríguez Torices –doctora en Farmacia- regresaba a la capital a dar a luz a los nuevos retoños.

Armando Hart Dávalos fue el tercero de siete hermanos y el segundo de los varones que procreó el matrimonio; y desde muy temprana edad, asimiló todo un acervo de valores esenciales y definitorios en la personalidad de los seres humanos íntegros, legados de sus más lejanos ascendientes.

La doctora Eloísa Carreras Varona, estudiosa de la obra del doctor Hart, con varios textos publicados sobre el tema y su compañera en la vida, contó a BOHEMIA, en exclusiva, sobre los orígenes filiales del autor de nuestra sección Honda Martiana, quien procede de una linda y muy armónica e instruida familia, en la cual abundan profesionales de profundos saberes y cultura.

Según refiere Carreras, los Hart son de origen irlandés venidos de los Estados Unidos a finales de la década del 70, del siglo XIX. Y los Dávalos poseen una ascendencia muy criolla, con antecedentes españoles, e incluso, están emparentados con el patriota y médico cubano Pedro Betancourt, Mayor General del Ejército Libertador en la guerra de independencia.

El padre fue un seguidor de las ideas válidas de la Revolución Francesa y del legado de los próceres de nuestras gestas por la independencia que entregó servicios y saberes luego del triunfo de enero de 1959 y fue el primer cubano en recibir la Orden José Martí conferida por el Consejo de Estado en 1980. Su influjo está estrechamente relacionado con la figura de la madre.

Era ella una mujer culta y dedicada, de quien aprehendió “el pleno rigor y la exigencia, mezclados con el amor, la bondad y la justicia”, anotó Carreras Varona, en su libro Hart pasión por Cuba, uno de sus textos que contiene su Tesis Doctoral y ha  sido Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba.

Y agregó la experta que, en los años 50 del pasado siglo, Marina tenía una farmacia “en la calle 2 entre 35 y 37, en el Vedado, La Habana, que más tarde se convertiría en un verdadero centro de conspiración en la lucha contra la tiranía de Batista. Allí, la dulce Marina añadió, a sus muchas virtudes, la de ayudar a las personas necesitadas y entregarles las medicinas gratuitamente, como muestra de su generosidad”.

Uno y otro modelaron la conciencia y la sensibilidad ética, moral y jurídica de sus hijos, quienes con sus posturas retribuyeron esa educación trasmitida que “empezó con la prédica del intachable ejemplo de ambos”, escribió Armando Hart en Crónicas Por esto II, una compilación de varios de sus textos editados en la publicación digital Por esto Online.

Martí y la Historia: energía para la existencia

armando-hart-davalos-1Ya desde la niñez, Hart develaba una impresionante virtud para la oratoria. Tanto fue así que en las escuelas donde estudió siempre era el elegido para hablar de José Martí en cualquier acto que fuera convocado. Igualmente en la escritura dio evidencias de garbo, precocidad y esencia martiana; se conserva hasta hoy su primera composición –nada más y nada menos- que sobre el Apóstol.

Fue un estudiante notable y abnegado. Con apenas 12 años aprobó los exámenes de ingreso al Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, de donde egresó en 1947 con notas sobresalientes y el título de Bachiller en Letras.

Comenzaba una nueva etapa en su vida. Se mudaría de la Ciudad de los Puentes a La Habana para ingresar en la universidad capitalina y estudiar en la Facultad de Derecho. En ese entonces devendría un lector asiduo, muy interesado en los pasajes de la historia patria, aunque apreciaba leer sobre cualquier tópico.

Fueron años en los que asimiló con total conciencia y sabiduría los pilares esenciales de la nacionalidad cubana, heredados de su familia, aprendidos en la escuela y completados desde sus lecturas. Se develaba como sagaz estudiante universitario y activo dirigente de la FEU.

“Para mí todo empezó como una cuestión de carácter moral”, suscribió muchos lustros después en su libro Marx, Engels y la condición humana. Una visión desde Cuba; cuando el joven jurista sintió ultrajados sus ideales de justicia muy hondamente con el golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952.

Su respuesta no podía ser otra y remitió, junto a otros compañeros, una carta al Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales. Presumían que no conseguirían nada, pero sentían la inmensa responsabilidad de denunciar  el carácter ilegal e ilegítimo del régimen recién impuesto.

Ya desde un tiempo antes, se manifestaba opuesto a la podredumbre de politiqueros y corruptos que aniquilaba a nuestra querida Cuba. Con la juventud ortodoxa junto a Eduardo Chibas, líder del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), intentaba salvaguardar la ética y la moral mancilladas. Su filosofía, también, se acogió a la máxima ‘vergüenza contra dinero’.

Después de la afrenta de marzo del 52, se enroló en la fundación y organización del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), liderado por el insigne profesor universitario Rafael García Bárcenas, guía y preceptor de Hart y de muchos otros jóvenes de esa generación. Aquella estructura política tenía un propósito definido y muy claro: derrocar la dictadura batistiana a como diera lugar.

Junto a Bárcenas esbozó cómo sería la insurrección, y entre las acciones en que intervino estuvo la de aquella histórica semana santa conocida como la Conspiración del Domingo de Resurrección – el 5 de abril de 1953- y por la cual el maestro fue arrestado y enjuiciado como su cabecilla principal.

Aquel muchacho enjuto y barbilampiño, de solo 22 años y recién graduado, fue el letrado elegido por García Bárcenas para representarlo en el proceso judicial, aun cuando el ilustre catedrático tuvo oportunidades de designar otro de más experiencia. Fue la primera y única vez que ejerció como abogado.

Y la defensa fue tan brillante, tan valiente, que la figura del doctor Armando Hart Dávalos ganó notoriedad a escala nacional. Las páginas de BOHEMIA, en la sección En Cuba, reseñaron los sucesos en el que aquel veinteañero defendía en su alegato, con un basamento jurídico, la vía insurreccional como una necesidad inminente para destituir a la tiranía.

Inicio de la carga

La doctora Eloísa Carreras Varona, su compañera en la vida, por más de veinte años ha organizado y clasificado toda la literatura gris que atesora el Archivo Crónicas.

La doctora Eloísa Carreras Varona, su compañera en la vida, por más de veinte años ha organizado y clasificado toda la literatura gris que atesora el Archivo Crónicas.

Corrían años convulsos en el país. Batista segó todo resquicio posible de libertad y decencia por medios institucionales y/o constitucionales. Los jóvenes revolucionarios trabajaban incesantemente por restablecer la decencia y el pundonor en la patria. En tanto, detonaba la esperada y necesaria “carga para matar bribones/para acabar la obra de las revoluciones” – como escribió Rubén Martínez Villena en su memorable poema Mensaje Lírico Civil-. Era el domingo 26 de julio de 1953, justo en la mañana de la Santa Ana.

Inmediatamente después de los hechos, el doctor Armando Hart Dávalos partió a Santiago de Cuba en compañía de su hermano Enrique, necesitaban saber, investigar sobre aquellos acontecimientos que, en verdad, eran diferentes a todo lo experimentado antes. Habían hallado a la figura perfecta para aglutinar voluntades y fuerzas que arrasaran con el régimen.

“En el líder del 26 de Julio encontramos lo que desde el mismo 10 de marzo de 1952, e incluso antes, buscábamos los jóvenes: un jefe político revolucionario, hondamente popular, democrático, sin compromiso con el sistema prevaleciente y, al mismo tiempo, capaz de organizar la acción de las masas”, apuntaría, varias décadas después, el doctor Hart en su volumen Aldabonazo (Editorial Letras Cubanas, 1997).

La personalidad del joven abogado Fidel Castro Ruz ya lo había impresionado en algunos encuentros fortuitos que sostuvieron como parte de las actividades revolucionarias. Pero el sentido eminentemente martiano de los asaltantes a la fortaleza militar, caló de manera muy profunda en Hart; y desde la fundación  del Movimiento 26 de julio, en junio de 1955, se unió a él y llegó a ser uno de sus principales dirigentes.

Desde entonces llevó una existencia azarosa, aunando energías entre mujeres y hombres, jóvenes y veteranos, estudiantes y obreros; orientando, organizando el llano desde la clandestinidad. Sufrió persecución y cárcel en distintas ocasiones. Por las actividades en que se involucró, su familia fue acechada y amenazada de muerte, y debió marchar al exilio.

Protagonizó, en julio de 1957, una fuga tan escandalosa que exacerbó la ojeriza de las fuerzas del régimen. Y confinado en la Cárcel de Boniato, un año después, recibió duros golpes como la trágica muerte de Enrique Hart, su hermano empleado bancario; el fracaso de la Huelga de Abril de 1958; y la pérdida aciaga de muchos compañeros de lucha, “sus hermanos” -como el propio Hart llamó.

En el Presidio Modelo, de la otrora Isla de Pinos, lo “sorprendió” el triunfo de la Revolución, desde hacía algunas semanas ya suponía que la victoria del Ejército Rebelde estaba cercana. Y así ocurrió.

El 2 de enero de 1959 salió de la prisión a encontrarse con Fidel, viajó a La Habana, luego a Santiago de Cuba, pero el encuentro solo sobrevino en Camagüey. Allí, en el Aeropuerto, estaban el líder de la Revolución  y Celia Sánchez. Cuenta la doctora Eloísa Carreras Varona que mientras Armando se acercaba, la heroína manzanillera le dijo a Fidel ‘por ahí viene tu ministro de Educación’, y de inmediato le comunicaron la importante designación que -estaba vez- sí lo tomó por sorpresa.

En esos mismos momentos declararía a la prensa: “No les puedo mentir, no tengo delineado aún el programa que debemos desarrollar en educación, […] pero les puedo garantizar que vamos a organizar la administración, porque sabemos lo que debemos y podemos hacer con toda urgencia, porque conocemos el Programa General de la Revolución […]”. Y aunque este proceso no fue una senda de rosas, Hart cumplió su cometido hasta 1965 en el naciente sistema educacional cubano para lo cual se inspiró en el ideario de José Agustín Caballero, Félix Varela, José de la Luz y Caballero, y lógicamente, José Martí; y requirió de los saberes de los más acreditados maestros y pedagogos cubanos.

Tras varios lustros como Secretario del Partido Comunista en la región oriental, en 1976, comenzó a desempeñar en el cargo de ministro de Cultura, responsabilidad a la que rindió poco más de dos décadas; cuando es nombrado -hasta hoy- director de la Oficina del Programa Martiano, adscripta al Consejo de Estado, y presidente de la Sociedad Cultural José Martí.

Crónicas por Cuba

3-Los fondos de archivos de Crónicas pertenecen a la Biblioteca Nacional José Martí y están disponibles a todos los expertos y estudiosos de la historia de Cuba, desde la visión de Hart.

Los fondos de archivos de Crónicas pertenecen a la Biblioteca Nacional José Martí y están disponibles a todos los expertos y estudiosos de la historia de Cuba, desde la visión de Hart.

“Un libro nuevo es siempre un motivo de alegría, una verdad que nos sale al paso, un amigo que nos espera, la eternidad que se nos adelanta”, dijo Martí; y el doctor Armando Hart Dávalos enaltece ese aforismo del Apóstol, por estos días en la Feria, al legitimar su prolífica producción intelectual que por los vaivenes de la vida –y por decisión expresa del autor- no ha circulado ampliamente a través de los medios tradicionales por los cuales debe transitar la literatura.

En otras décadas, mientras ejercía como Ministro de Cultura, no consideraba que debía publicar obra alguna ¿cómo poder hacerlo? “mientras en este país los poetas, los escritores, los narradores, no tienen cómo publicar como yo voy a publicar”, confesó alguna vez a la doctora Eloísa Carreras. Esta postura define la austeridad y la altura moral de un hombre que –aun sin asumirse como escritor- en sus reflexiones ha aprehendido e integrado lo más genuino de la tradición cultural y patriótica de Cuba y Latinoamericana.

Los libros que en estas jornadas ven la luz, han germinado a partir de la inmensa papelería atesorada en el Archivo Crónicas, un proyecto sociocultural que resguarda, estudia y promueve el pensamiento y la Historia de Cuba, desde la perspectiva de Hart. Aquí hay información de todo tipo, en fuentes documentales y no documentales,  con un alto valor patrimonial.

A lo largo de varios lustros los doctores Carreras y Hart han clasificado y organizado todos esos fondos, disponibles en su propio hogar y salvaguardados con esfuerzos propios, para apoyar el estudio, y desarrollo académico e investigativo de quien lo precise.

Crónicas tributa metodológicamente al Archivo Nacional de Cuba y sus fondos pertenecen a la Biblioteca Nacional José Martí, y es un Proyecto que se subordina institucionalmente a la Sociedad Cultural José Martí. A menudo trabaja con la más joven generación, niños y niñas de escuelas aledañas que participan en círculos de interés y charlas, organizadas para difundir los valores de la cultura e historia nacionales.

Esta edición 26 de la Feria procura un sugerente programa de actividades para todos los seguidores de la historiografía nacional y universal, con el doctor Armando Hart Dávalos como figura principal. La propuesta incluye artes visuales, encuentros teóricos y presentaciones de libros, una plataforma que pareciera menuda si se compara con la vastísima obra generada por el agasajado en más medio siglo; esa que merece ser alabada por todo buen cubano porque como alguna vez dijo Eusebio Leal  Spengler, Historiador de La Habana: “Honrar al doctor Hart es honrar a Cuba, es honrar la historia de la cultura, la historia de la educación y la gesta que la hizo posible”.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez