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Publicado el 13 Febrero, 2017 por Irene Izquierdo en Cultura
 
 

Ramonet: Vivimos en un contexto de vigilancia total

En Cuba nuevo libro de Ignacio Ramonet, El imperio de la vigilancia, en el que nos alerta: “Sin que nos demos cuenta, estamos siendo cada vez más observados, espiados, vigilados, controlados, fichados. Cada día se perfeccionan nuevas tecnologías para el rastreo de nuestras huellas”.
Ignacio Ramonet en laFeria Internacional del Libro Cuba 2017.

(Foto: cubadebate.cu)

Por IRENE IZQUIERDO

Ante evidencias como las que nos coloca delante el especialista en geopolítica y estrategia internacional, Ignacio Ramonet, con su libro El imperio de la vigilancia, vale detenerse y reflexionar acerca de “ese ejército de la vigilancia y el control mundial que hace su agosto en nombre de la  lucha contra el terrorismo y al amparo del proceso de centralización que ha sufrido Internet en los últimos años”.

La Doctora en Ciencias de la Comunicación Rosa Miriam Elizalde, al hacer la presentación, en la sala Nicolás Guillén, de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, se refirió a que tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y el Reino Unido crearon UKUSA,  la  alianza de cinco países para hacer frente a los soviéticos. “De ahí nació la red Echelon, el sistema mundial que intercepta comunicaciones privadas y públicas, y que no ha dejado de crecer y extebderse a todos los nuevos medios de comunicación”.

Precisó que al frente de la red está la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y su núcleo, la Special Source Operations (SSO), el servicio de información más poderoso de la tierra. “Google, Apple, Amazon, Microsoft y otras grandes compañías de Internet le suministran una ingente masa de información y, a la vez, sacan enorme provecho económico del pastel on line”.

Asegura la presentadora que cuando terminó de leer el libro recordó una entrevista reciente realizada a Martin Gilbert, experto en redes digitales que ha dirigido un ambicioso proyecto para determinar cuánta información digital hay en las redes de este mundo. ”Él decía que la última vez que se actualizó el estudio reveló que había cinco Zetabyte de datos en Internet. Un ZB es un uno con 21 ceros, que no dice al lector común. Peo si se traslada ese volumen de información a libros, por ejemplo, convirtiendo las imágenes a su equivalente en letras, 21 ZB significa que se podrían hacer 4 500 montañas que lleguen hasta el sol. Solo en los dos últimos años se han creado tantos datos como los que se generaron desde la prehistoria hasta el 2014. Cada 30 meses se duplica toda la información precedente, de modo que ahora mismo existen unos 10 ZB en disco duro. Es decir, 10 mil montañas de libros hacia las estrellas “.

Los bien estructurados análisis que se realizan tomando como base toda la información disponible, permiten conocer acerca de alguien hasta lo insospechado. Por eso, la compañía “Cambridge Analytica construyó un perfil  psicométrico personal de cada adulto de Estados Unidos, a través de las bases de datos comerciales y análisis de redes sociales. Su herramienta le permitió a los expertos de la campaña de Donald Trump ajustar mensajes exactamente a los intereses y gustos particulares de cada individuo, proporcionando así el margen clave para la victoria del  republicano,  que pagó cinco millones de dólares a la Cambridge Analytica”.

El ministro de Cultura, Abel Prieto Jiménez reiteró que hoy la batalla para los revolucionarios cubanos se define en nuevos espacios realmente inéditos. Esta ciberguerra, estos peligros que entrañan una sociedad espiada, junto a millones de soplones voluntarios que colaboran, basados en tendencias de supuesta modernidad, entraña  muchos riesgos.

Ignacio Ramonet en laFeria Internacional del Libro Cuba 2017.

La publicación de El imperio de la vigilancia estuvo a cardo de la Editorial José Martí

El imperio de la vigilancia es una contribución más de Ignacio a que entendamos el mundo en que vivimos. Todos los que sientan la necesidad de defender a la Revolución y a la nación tienen que estudiar, porque él nos ha ido dando claves sobre el mundo de los medios hoy. Y es preciso dar una batalla contra la frivolidad y contra la colonización cultural, en virtud de defender principios que son legítimos, que son paradigmáticos para los cubanos.

“Ignacio –su modestia no le va a permitir reconocerlo- es uno de los líderes intelectuales de estos momentos, no solo para nosotros, sino para los que pretendemos que este mundo no se convierta en un verdadero torbellino de estupidez, de mediocridad, servilismo… Este libro es muy oportuno y pienso que debemos seguir debatiendo acerca de estos temas, y trabajando con Ramonet y muchas otras figuras, cuyas obras no se lean lo suficiente –o se leen solo por un circuito de personas-, y es indispensable conocerlas.

“Todavía vemos lo fenómenos culturales, ideológicos, agregó,  como algo  inofensivo o trivial. ¡No!  Esta es una maquinaria implacable para eliminar toda causa legítima, todo vestigio del tradicional humanismo, que tanto tiene que ver con la Revolución cubana, con Martí y con Fidel”.

Ignacio Ramonet agradeció la publicación de esta obra en Cuba, y explicó que su objetivo ha sido clarificar estas temáticas, y que ha tratado de hacer un libro de periodistas, confeccionado con información libre y disponible. Está lleno de notas de pie de página, lo que permite al lector que quiera amplificar su conocimiento acudir a las fuentes de referencia.

“El libro es una historia de la vigilancia. Mi primer agradecimiento es ara mi profesor Michel Foucault, importante filósofo francés, arqueólogo de las ideas, de quien seguí  los cursos en el Collège de Francia, cursos que dieron lugar al libro Vigilar y castigar, muy conocido, en el parte de una reflexión sobre cómo se organiza la vigilancia y por qué los estados modernos tienen el deseo  y el deber –según ellos- de controlar y de vigilar”.

Para comenzar el libro Ramonet pregunta qué es vigilar… es observar el comportamiento de alguien para  controlar, y hace una historia de cómo funcionado la vigilancia desde el surgimiento del estado moderno, porque le es propio. Siempre se argumenta que es necesaria para mejorar.

Cuando Internet se generaliza, a partir de 1989, curiosamente se produce una gran bifurcación, ya no vigila el Estado –que tiene posibilidades de hacerlo-; globalmente lo nuevo son los rastros que dejan los individuos mediante los ordenadores, por donde pasa el 90 o el 95 por ciento de lo que se comunica.

“Fundamentalmente,  mi información se la estoy dando a cinco empresas Google, Amazon –la primera empresa de compra en el mundo-, Facebook –con más de dos mil millones de personas afiliadas; es  la más grande comunidad del mundo, más que China, más que la India, lo que podríamos llamar Facebooklandia. La comunidad más importante del mundo con los facebookers-, Apple, evidentemente, y Microsoft, que hace los componentes. Estas son las empresas que registran directamente la mayoría de miss comunicaciones. Nada de lo que hablamos a través del teléfono es anónimo;  todo deja un rastro.

“Y lo importante no es el contenido, sino los metadatos; es decir, desde dónde estoy llamando, dónde está la persona que llamo, cuánto tiempo estoy hablando con ella, y cuál es el entorno. Con todo eso voy constituyendo galaxias y eso es lo que permite desarrollar todo un conocimiento”.

Destacó que en el argumento de vigilar tomando como pretexto la lucha conta el terrorismo, no funciona porque sus elementos políticos han cambiado: hoy no es fácil, porque el elemento más preocupante es lo que se llama “el lobo solitario”, un hombre o una mujer que, sin tener ninguna relación directa con una organización política, ha sido intoxicado con lo que ha visto en Internet  se ha autointegrado al proyecto de una organización política, y por sí mismo compra un arma y dispara contra las personas en un lugar determinado.

“¿Cómo luchar conta eso? Es la problemática que justifica la vigilancia actual. Recordemos la frase de Obama: ’En  el mundo de hoy ya tiene puede tener ciento por ciento de libertad’. Ustedes tienen que darme una parte de su libertad, y yo se la restituiré en términos de seguridad. La libertad tiene que disminuir para que a seguridad sea más alta. Esa ecuación es la que justifica este tipo de vigilancia”.

Hizo referencia a los estudios que se realizan a partir de la información acumulada, desde la cual, por “tendencias”, pueden pronosticar que se va a cometer un atentado. “Es decir, estamos en una sociedad  que hoy puede detener a alguien sin que haya hecho nada. Jurídicamente plantea un problema grave, pero se vende muy bien, porque la sociedad lo que quiere es seguridad.

“Nunca pudimos pensar –precisó- que podíamos vivir en un mundo de vigilancia total. Pero la respuesta es hoy, en nuestros países democráticos, desarrollados, vivimos en un contexto de vigilancia total”.


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo