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Publicado el 16 Marzo, 2017 por Tania Chappi en Cultura
 
 

Felicidades, de corazón

Joaquín Borges Triana recibe el Premio de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro 2016 y lo dedica a todos los colegas que desde las redacciones realizan un trabajo difícil y a menudo incomprendido
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Entrega delPremio de Periodismo Cultural a Joaquín Borges Triana.

Joaquín Borges Triana recibió el galardón de manos de la viceministra de Cultura: Kenelma Carvajal.

Por TANIA CHAPPI

Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Durante mis tres décadas como reportera he asistido a múltiples entregas de galardones, pero esta constituyó un momento especial; por los avales profesionales y humanos del premiado, y por su proverbial franqueza a la hora de valorar públicamente la labor de quienes a diario debemos adoptar la posición, mucha veces ingrata, de intermediarios entre la obra de arte, sus creadores, diversas instituciones y los receptores.

Esta tarde, en el Delirio Habanero, del Teatro Nacional, el periodista y crítico  Guille Vilar explicó las razones por las que junto a otras dos personalidades de los medios de comunicación y la literatura en la Isla: Marta Rojas y Víctor Casaus, decidió otorgar a Borges Triana el  reconocimiento que confiere el Ministerio de Cultura a profesionales con una relevante trayectoria dedicada a la promoción cultural. No constituyó una decisión fácil, pues desde todo el país llegaron ante el jurado nominaciones con mucho peso. Mas, sin duda, fue un fallo justo.

El elegido no solo exhibe un currículum de esos que hacen quitarse el sombrero y ya quisieran tener algunas afamadas figuras nacionales y foráneas; también, como expresara el orador, se trata de “un ser humano agradecido de la vida”, jovial, optimista, comprometido con nuestra compleja diversidad cultural, poseedor de la no común virtud de saber balancear, entrelazar sabiduría y  conocimientos especializados –incluso académicos, pues es Doctor en Ciencias sobre Arte- con una obra concebida pensando en primera instancia en los lectores y, por lo tanto, caracterizada por un lenguaje ameno, coloquial, siempre disfrutable sin perder hondura. Él es a la vez elogiado por la, en el mejor sentido, seriedad de sus valoraciones y por su capacidad “para escribir desde la emotividad de su sentimiento”.

Al mismo tiempo, “ha logrado granjearse el respeto y la admiración de la juventud”, debido al abarcador estudio que desde años viene desarrollando sobre la música cubana alternativa, incluidas las incursiones de los intérpretes nacionales en el pop, el  hip hop y la cancionística derivada de la Nueva Trova, entre otras manifestaciones. Tal esfuerzo queda a la vista en El Caimán Barbudo, en secciones como Los que soñamos por la oreja, del periódico Juventud Rebelde, en programas radiales y en libros publicados dentro y fuera de la Isla, amén de su desempeño como profesor. Joaquín, prosiguió Vilar, integra ese grupo de personas con indiscutible prestigio que como líderes de opinión pueden contribuir a la urgente tarea de enfrentar la deshumanización presente en canciones caracterizadas por la violencia y la proliferación de obras con una mediocridad alarmante.

Tras recibir el premio, de manos de la viceministra de cultura: Kenelma Carvajal, el homenajeado declaró: “A mi madre le debo lo que soy, porque tuvo la sabiduría de criar a un ciego de nacimiento como si fuera una persona sin ningún tipo de discapacidad”. Luego agradeció el aliento brindado, durante su carrera, por amigos y compañeros de profesión, y a la revista Revolución y Cultura, que presentó su candidatura al Fernández de Castro.

Finalmente, dedicó el  lauro “a todos los periodistas que desde las redacciones culturales hacen un trabajo muy difícil”, sin suficiente formación en este campo y siendo criticados injustamente por algunos intelectuales, quienes desconocen las interioridades de los órganos de prensa. En especial rindió tributo a tres colegas: Vladimir Zamora, quien le “enseñó a comprender qué es lo cubano”; a Omar Vázquez, de Granma; y a Pedro Herrera, de Juventud Rebelde. “En esas tres personas se recoge todo lo que tratamos de hacer ustedes y yo en el periodismo cultural, desde la incomprensión de muchas instancias”.

No solo fue recompensado mi querido y admirable condiscípulo; el jurado otorgó un reconocimiento especial al Noticiero Cultural de la televisión cubana. En nombre de su colectivo, la periodista Magda Resik afirmó que dicho galardón significa un compromiso mayor en el empeño de reflejar el acontecer diario de la cultura cubana. Otras instituciones aprovecharon el encuentro para destacar el quehacer de comunicadores y medios: el Consejo Nacional de las Artes Plásticas distinguió a Aleida Piñero Meneses, a Aday Pérez y a Carina Pino Santos; a su vez,  el Instituto Superior de Arte,  a Idania Rodríguez y al Canal Habana.

También hubo agradecimientos  para el diseñador e ilustrador José Luis Fariñas, por su contribución al periodismo cultural; y asimismo, para dos excelentes profesionales, los ya mencionados: Marta Rojas y Guille Vilar.

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Tania Chappi

 
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