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Publicado el 28 Marzo, 2017 por Pedro Antonio García en Cultura
 
 

FIL CUBA 2017

Fiesta cultural en Pinar

Como ya es usual, en la calzada La Coloma, junto a los quioscos de la gastronomía, radicó el parque infantil y los niños, tras adquirir volúmenes de cuentos y para colorear, se divirtieron de lo lindo con los tiovivos, el trencito, las camas suecas y el gigantesco caimán que sustituyó al dinosaurio de ediciones anteriores
La afluencia de público fue constante en las carpas de venta.

La afluencia de público fue constante en las carpas de venta.

PEDRO ANTONIO GARCÍA

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Llegamos al centro de la ciudad temprano en la mañana. En las carpas blanquinegras de las calles Martí y Colón, las dependientas abastecían de libros a los pequeños estantes y mesitas. Igualmente se alistaban los quioscos de madera de las editoriales Cauce, Loynaz, Gente Nueva y Colección Sur. Ya ante el portoncito de entrada a los puntos de venta se adivinaba una cola. De la aledaña calzada a La Coloma llegaban los olores del pollo y las mariquitas. En los bajos del teatro Milanés, el Coro Polifónico, tras afinar sus voces magníficas, la emprendía con Cantares, de Machado y Serrat, para acallar un insolente reguetón que pretendía contaminar el ambiente. Es Pinar del Río en Feria del Libro.

En La Habana muchos se asombran de las estadísticas que cada año reporta nuestra provincia más occidental en esta fiesta popular de la cultura. Durante el recorrido de los reporteros de BOHEMIA nos encontramos con Natalia, Beatriz y Ana Cristina, de la Secundaria Tomás Orlando Díaz. “Hay buenos libros’’, nos dijo la primera. En sus bolsas de nailon sobresalían el Diccionario Básico Escolar y el del Amor. Su condiscípulo Dionisio disfrutó tanto las rositas de maíz como comprar el Atlas Geográfico Escolar y la Historia de Cuba, de Torres Cuevas y Loyola.

Yusleimis Valdés, ama de casa y madre de dos pequeños hijos, valoró la feria actual: “La veo bastante buena, muchos libros para niños, de cuentos y para colorear, los diccionarios se consiguen más fáciles que el año pasado”. Daniela, Glendys y Marcos Luis, de la ESBU Carlos Ulloa, quienes compraban Cómo estás en Matemáticas, argumentaron su decisión: “Para ampliar conocimientos”.

Odalys, la administradora de la Librería Vietnam, asumía la jefatura de una de las carpas. “Tuve que mandar a buscar más ejemplares de la biografía de Raúl, porque saco un montón y se me agotan. También tienen mucha aceptación Fidel nunca se poncha, los diccionarios, los libros de cocina y los de autoayuda”, detalló. Liván y Gisela, quienes trabajaban con ella, añadieron otros títulos: Los superpoderes del mundo animal, Inmortales del beisbol, Un hilito de cuentos, de Nelson Simón; La novela de mi vida, de Padura; Retoños de Herminio Almendros, las novelas de Chavarría.

La carpa de los libros de uso era la última de la calle Colón. “No obstante, hemos hecho muy buena venta. Lo más buscado son los policiacos, las novelas de aventuras, sobre todo Julio Verne y Mark Twain; y los bestsellers’’, nos explicó Evelixis. Una buena noticia supimos por ella: pronto Pinar tendrá su librería de uso, el antiguo local de la Oficoda que estaba al lado de la librería Ateneo, el cual se ha previsto remodelar con ese fin.

Según nos informara Silvio Álvarez de la Campa, comercial del Centro Provincial del Libro, este año la Feria en Pinar puso a disposición de los lectores unos 1 700 títulos, incluyendo 400 novedades, 50 de ellas correspondientes a las editoriales provinciales Loynaz y Cauce. Hubo insatisfacciones ante las ausencias de La Edad de Oro, El Principito y (¡de nuevo!) Había una vez. Mientras que Platero y yo llegó a tiempo y tuvo muy buena aceptación.

Paralelamente hubo música en los portales del teatro Milanés y calles aledañas; los plásticos y artesanos exhibieron sus obras y se desarrolló el programa académico, en el que resaltó el panel de historiografía, efectuado en el Museo Provincial, y la conferencia magistral impartida allí por René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba, sobre la solidaridad y el internacionalismo en Fidel.

Como ya es usual, en la calzada La Coloma, junto a los quioscos de la gastronomía, radicó el parque infantil y los niños, tras adquirir volúmenes de cuentos y para colorear, se divirtieron de lo lindo con los tiovivos, el trencito, las camas suecas y el gigantesco caimán que sustituyó al dinosaurio de ediciones anteriores.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García