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Publicado el 8 Marzo, 2017 por Tania Chappi en Cultura
 
 

CASA DE LAS AMÉRICAS

Rompiendo anonimatos

Sin la total emancipación femenina no habrá un salto en la sociedad humana, es la premisa subyacente en un encuentro merecedor de mayores resonancias
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Coloquio internacional Mujeres y medios masivos de comunicación en la historia y la cultura de la América Latina y el Caribe.

Valiosa es la información que circula en este ámbito académico. (Foto: LEYVA BENÍTEZ)

Por TANIA CHAPPI  

¿Cómo ven a sus coetáneas, a sus antepasadas, y a sí mismas, aquellas que hoy en Latinoamérica ejercen carreras vinculadas al arte o las ciencias sociales, cuáles asuntos inspiran sus reflexiones e investigaciones? El coloquio internacional Mujeres y medios masivos de comunicación en la historia y la cultura de la América Latina y el Caribe ofreció algunas coordenadas. Puntuales, limitadas, pero indicios de preocupaciones compartidas incluso con habitantes de otras geografías (Estados Unidos, Italia, Hungría, Francia, Canadá, España), presentes también en las sesiones celebradas a finales de febrero en La Habana.

De acuerdo con las ponencias, es dable afirmar que dentro del vasto panorama contemporáneo de los estudios mundiales sobre la mujer han encontrado un nicho las indagaciones acerca de cineastas –incluidas las documentalistas–, periodistas, ensayistas, intérpretes musicales, dramaturgas, narradoras y poetas; asimismo, la imagen e impronta femenina en obras artísticas, revistas, periódicos, el espacio público, la radio, la televisión y las denominadas nuevas plataformas comunicacionales.

Tales pesquisas a menudo procuran desterrar prejuicios, esclarecer circunstancias y figuras borrosas, desvelar misterios. Así ocurre en la emprendida por Mayra Beatriz Martínez Díaz, quien labora en el Departamento de Literatura del Centro de Estudios Martianos. Su disertación Eva Canel encuentra a Pepe Martí. Concurrencias y silencios en Nueva York, examina una relación que “todavía guarda una cantidad notable de incógnitas”. Se trata del vínculo sostenido durante algunos meses de 1891 por el Apóstol y la asturiana Eva Canel, periodista en ciernes –con los años llegaría a ser una profesional notoria, amén de dramaturga y novelista–, viuda del escritor español Eloy Perillán Buxó, notable republicano, librepensador y anarquista, a quien posiblemente Martí había conocido durante su estancia en la Península. A pesar de que detentaban posturas ideológicas muy diferentes (¿cómo compaginar el independentismo de José Martí con el ideal de una Iberoamérica indestructible, en cuanto a cultura y gobierno, de Eva?), ambos se visitan y el cubano protege y orienta a la novata colega; lo cual, al decir de la experta, constituye un ejemplo de “la grandeza martiana”.

Más allá de esta figura en particular, el coloquio de Casa de las Américas “se dirige sobre todo a legitimar a mujeres que han pasado inadvertidas en diferentes esferas”, quienes “dejaron una huella en la historia con minúscula y que ya es hora de que estén en la Historia”, considera la estudiosa.


Luisa Campusano.Coloquio internacional Mujeres y medios masivos de comunicación en la historia y la cultura de la América Latina y el Caribe

(Foto: Leyva Benítez).

Un cuarto de siglo

Según Luisa Campuzano Sentí, directora del Programa de Estudios de la Mujer vinculado a Cultura e Historia en América Latina y el Caribe, este surgió en Casa de las Américas en 1994 y aportó un enfoque investigativo novedoso, pues se colocó “al frente de lo que se estaba haciendo en el mundo sobre estas cuestiones”, al abordar el asunto “desde distintas perspectivas disciplinarias: la historia, la antropología, la cultura, la producción artística, la educación, entre otras manifestaciones”.

 Dicho Programa dio vida poco después a un coloquio anual que ya alcanza las 24 ediciones; un evento consolidado, con reconocimiento internacional. En él han participado cerca de dos millares de féminas y algunos hombres, oriundos de varios continentes. Cada vez un tema distinto es puesto sobre la mesa. El de 2017 fue escogido porque si bien en los medios de comunicación masiva se construyen imágenes de mujeres, en ellos a menudo se las constriñe a ciertos ámbitos y roles, o se difunden como parte de nocivos estereotipos.

La respetada académica insiste en la necesidad y relevancia de visibilizar los aportes femeninos a la sociedad. Y aplaude que el año próximo el premio Casa incluya entre las categorías en concurso la de ensayos sobre estudios acerca de la mujer.


Uno de los libros presentados durante el encuentro. (Foto: La Jiribilla)

Cultura contra maltrato

Uno de los libros presentados durante esos días en la Casa plantea otra temática recurrente. Al respecto, explica su compiladora, Laidi Fernández de Juan: “Sombras nada más es la primera antología de narrativa hecha en Cuba contra la violencia hacia la mujer y la niña. Quisimos que fuera lo más inclusiva posible. Reúne 36 textos y sus autoras son cubanas, de diversas tendencias literarias, generaciones, provincias, y hasta no residentes en la Isla”.

Bajo el sello de Ediciones Unión, con la ilustración de cubierta a cargo de Cirenaica Moreira, el prólogo de Zaida Capote, y nota de contracubierta de Helen Hernández Hormilla, el volumen tuvo su debut en la reciente Feria Internacional del Libro de La Habana y debe circular próximamente en el resto del país. Según la antóloga, su objetivo radica en “visibilizar un problema grave” ante el cual, incluso en Cuba, resultan insuficientes los mecanismos de protección.

Alrededor de esa problemática se alza también una de las piezas escogidas por la crítica e investigadora teatral Vivian Martínez Tabares para comentar puestas cuya dirección no recae en hombres: Muro o la socialización amorosa, de la chilena María Soledad Lagos, que nació ante la preocupación de la autora por el incremento de feminicidios en Chile y buena parte del mundo. Tres actrices de distintas generaciones y un músico despliegan un relato estrenado en 2016 y formó parte del festival Santiago 0FF, acaecido el pasado enero.

La segunda obra evidencia el interés de las teatristas cubanas por cuestionar algunas realidades emergentes en el contexto insular. Guan Melón!! Tu Melón!!, del grupo y laboratorio de investigación El Ciervo Encantado, pone en la mirilla “una arista sensible del impacto de la explosión turística, acentuada luego del restablecimiento de relaciones con los Estados Unidos”.

Nelda Castillo como directora, y una tríada de intérpretes “en intensa comunicación con sus espectadores, les revelan una faz amarga de la ciudad y sus habitantes”, a la vista de todos en calles y plazas de La Habana Vieja. “Son las vendutas indiscriminadas de suvenires y bienes culturales especialmente montados para el turismo al estilo del peor parque temático urbano”.

Coloquio internacional Mujeres y medios masivos de comunicación en la historia y la cultura de la América Latina y el Caribe.

Muro… y Guan Melón!! Tu Melón!! apelan a la música para establecer “una comunicación singular con los auditorios” y representan dignamente el teatro latinoamericano hecho por mujeres. (Foto: elciervoencantado.blogspot.com).

Sobre el escenario, parlamentos y canciones populares nos hacen reír e impulsan a reflexionar sobre los riesgos de concebir la oferta cultural “no como un conjunto amplio y diverso que se comparte naturalmente con quienes nos visitan, sino como una fábrica de productos ‘exóticos’” creados para “sacarles partido en metálico”, alertó Martínez Tabares.

Ya están caminando las investigaciones que serán mostradas durante el coloquio de 2018. Ellas han de contribuir a la polifonía de voces femeninas –y masculinas– empeñadas a nivel mundial en que, de una vez y por todas, la historiografía, las enciclopedias, los programas escolares, la política, las relaciones sociales y familiares, dejen de preterir a las mujeres. Y solo reflejo de un pasado absurdo sean estos versos de Marilyn Bobes referidos a quienes subvaloran a las creadoras: postulemos que es mucho hombre esa mujer/y no/que es mucha mujer un ser humano./(No una mujer nacida de la sombra/donde seremos siervos o señores.)/Y pensemos después cómo callarla.

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Tania Chappi

 
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