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Publicado el 7 Abril, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV: El sentido del relato ¿oculto?

La experimentación es un valor cuando constituye una necesidad expresiva. No basta el intento de decir algo nuevo, lo importante, es que ese algo propicie sentir y ver con una mirada-otra la construcción de lo real, los sentimientos, la vida cotidiana.
AQUÍ, LA TV: El sentido del relato ¿oculto?

El discurso de una narración no es ente pasivo en la construcción del sentido que toman procesos sociales, estructuras económicas o conflictos políticos: es mucho más. (Foto: tvcubana.icrt.cu).

Por SAHILY TABARES

La necesidad de conocer historias se sustenta como materia creativa para indagar en las posibilidades de la imaginación; forja el aprendizaje y destrezas para contarlas a públicos –devenidos usuarios–, quienes construyen discursos en función de sus necesidades, gustos, intereses, expectativas.

El relato audiovisual, en el siglo XXI, se adecua al panorama instaurado por la comunicación en la era de Internet; esta genera transformaciones condicionadas por el uso y la disposición de los nuevos medios, que pasan a ser colaborativos. El acceso a diversos materiales sustituye las rutas clásicas de producción, programación y distribución, por una vía aglutinante de los procesos mencionados.

Cada jornada, la TV cubana afronta múltiples desafíos; debe enfrentarlos con recursos tecnológicos, puestos en manos expertas; con ideas y pensamientos que contribuyan a la expansión de capacidades mentales. En la red, el receptor genera modalidades propias de acceso a las narraciones, manifiesta hábitos de lectura, participa en la contextualización de lo contado en la obra abierta que él reelabora.

En las ficciones audiovisuales el peso de la acción dramática lo llevan tanto los diálogos como las acciones, la iluminación, el encuadre, las imágenes y los sonidos, que exterioricen el conflicto. Las puestas mantienen vigencia por su condición de verdad y los valores artísticos. Desde esta perspectiva, asume Multivisión el espacio dominical Cine de aventuras. Por lo general, el programa incentiva el disfrute de libros –El conde de Montecristo, Robin Hood, entre otros– de utilidad para las civilizaciones modernas, pues tratan sobre costumbres, mitos, sistemas morales, posturas éticas, pugnas universales.

No obstante, ocurre la repetición de filmes en cortos períodos; esto, lejos de contribuir al interés de las mayorías, produce cansancio, desinterés. Volver sobre lo visto recientemente, instaura monotonía, aburrimiento; conlleva a la búsqueda de productos de fácil deglución, siempre “a la mano”.

El discurso de una narración no es un mero instrumento pasivo en la construcción del sentido que toman procesos sociales, estructuras económicas o conflictos políticos. Sorpresas, imágenes, palabras, nunca son inocentes. Lo demuestra, el tan llevado y traído Superman; en este producto mediático no se encubre el interés de los estadounidenses de identificar al superhéroe como salvador del mundo. El personaje-tipo trabaja solo, al margen de la ley, su condición de ente “superior”, es afín con la política del gobierno de ese país.

Todo texto, lleva implícita una teoría filosófica, que debe ser desentrañada de él, refigurada dentro de un corpus general. Incluso los discursos más banales tienen una teoría implícita; exigen la inteligencia lectora, el análisis del sentido oculto del relato.

En la construcción de las historias suele aparecer artificialmente “algo” velado; descubrirlo revela una verdad secreta. Quien está frente a las pantallas debe ser consciente del valor de lo inesperado, de cómo se cuenta el relato, de las provocaciones impuestas por el azar, de la estructura narrativa, en tanto serie de hechos cardinales que varían una situación.

El espacio Senderos del Oeste (Cubavisión, miércoles, 2:00 p.m.) se fundamenta en un clásico argumento de los franceses Jean-Claude Carrière y Pascal Bonitzer, también guionista: “El cine es un hombre que llega a caballo a una ciudad del oeste y nada sabemos de él. Va a definirse poco a poco, por sus gestos, por sus miradas”. Ese primer fragmento es casi totalmente mudo; lo que se diga y lo que se haga después, determinará las perturbaciones de orden caracterológico de la historia.

Si los realizadores jóvenes sistematizan aprendizajes de lo establecido para romper y transgredir maneras de contar, quizás pueden lograr soluciones osadas, agudas. La experimentación es un valor cuando constituye una necesidad expresiva. No basta el intento de decir algo nuevo, lo importante, es que ese algo propicie sentir y ver con una mirada-otra la construcción de lo real, los sentimientos, la vida cotidiana.

En un mundo interconectado, si bien el medio televisual no es el único responsable del enriquecimiento cultural de los públicos, mucho puede hacer por él. A las buenas intenciones, a la tecnología, se impone añadir pensamientos e ideas novedosas, que cautiven a los nativos digitales; en su mayoría deseosos de obtener conocimientos mediante las experiencias audiovisuales que viven, día a día, en la red.


Sahily Tabares

 
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