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Publicado el 12 Abril, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

Bob Dylan desde la memoria

Por primera vez se exhibe en la Isla, en la Fototeca de Cuba, una muestra de Ted Russell, quien tomó imágenes del legendario músico
Bob Dylan desde la memoria.

Los asistentes a la exposición redescubrieron al Dylan joven.

SAHILY TABARES

Fotos de la exposición: LEYVA BENÍTEZ

Los registros de fragmentos de una vida pueden ser inquietantes. Si la postura del sujeto ilumina zonas de experiencias o sentimientos, establece asociaciones con lo vivencial. El tiempo deviene surtidor de quietud; al unísono, atrapa gestos, miradas, ensimismamiento, ¿fue una presa fácil, al momento de accionar el obturador?, pudiera ser. Lo cierto es que él, Bob Dylan (Estados Unidos, 1941), está ahí, mirándonos, armado de silencios parlantes.

La fotografía no es solo lenguaje, sino, a la vez, escritura, huella, memoria. Cada imagen realza su propio impacto en el lugar de la recepción pública. Así lo testimonia la exposición Bob Dylan NYC 1961-1964, de Ted Russell, que acoge la habanera Fototeca de Cuba, en asociación con Govinda Gallery, de Washington, D.C. Las 40 instantáneas fueron tomadas en Nueva York; el entonces prometedor cantante de folk no había registrado aún su primer álbum.

Bob Dylan desde la memoria.

Retrato de Bob Dylan, 1964.

La curiosidad, más tarde la avidez, impulsó el deseo de Russell, de acercarse al mundo íntimo de una de las figuras más prolíficas e influyentes de su generación, en la música popular del siglo XX y comienzos del XXI.

Dylan establece una evidente complicidad con la cámara; sonríe, revela certezas, caminos por transitar. Abraza la guitarra, comparte “su” espacio de forma proverbial; escribe; al parecer, dice: “Estoy aquí para ustedes”.

El olfato de reportero gráfico bien entrenado de Russell, siguió al artista para dejar constancia de momentos de su existencia. Los encuadres y su composición resultante, la utilización de la perspectiva, el énfasis en la condición de sujeto que observa de manera activa, son elementos distintivos de la pericia del fotógrafo y la calidad del trabajo.

Bob Dylan, reconocido con el Premio Nobel de Literatura en 2016, es un poeta bohemio, arraigado en la tradición y la contemporaneidad. Esta esencia protagoniza el enfoque de Russell, interesado en visibilizar un relato de ayer, trascendente en los tiempos actuales. Tuvo visión al estudiar la imagen de Dylan, los elementos que la denotan y la connotan, para demostrar la total libertad espiritual del sujeto ante la cámara.

Ser visibles es una condición imprescindible para existir. El fotógrafo lo interioriza en fecha temprana; avizoró que ningún elemento en la existencia del artista podría ser efímero; pasión y conocimiento lo nutrieron al indagar en la historia de un creador fundacional. Al escuchar las canciones de Dylan se aprehende el sentido de una obra reconocida en los ámbitos nacional e internacional. Ellas recrean temas sociales, filosóficos, políticos y literarios, que transgreden las convenciones de la música pop. Con inteligencia, el intérprete enriquece los valores sonoro y rítmico de la tradición de su país; renueva el blues, el folk, el country, el rock and roll, el rockabilly; acude a la música folk, de Inglaterra, Escocia e Irlanda, sin dejar de lado el swing y el jazz.

Perpetuar a Bob Dylan, desde la memoria, remite a la condición de ausencia-presencia del acto fotográfico. Russell es consciente del significado de la acción comunicativa. En su perspectiva, coinciden la noticia y la obra; esta se identifica con el efecto de recepción, logra resonancia en el tejido social. No por azar, el original, Dylan, está ubicuamente situado en cada uno de los lugares en que aparece su reproducción.

Lo fotografiado ya no existe, solo permanece en el recuerdo inmanente, sin abandonar la duración de lo efímero. Dylan estuvo ante Russell, quien lo acerca a la mirada de públicos diferentes. Esta colección de imágenes permaneció guardada durante 50 años; se sacó a la luz en el libro titulado Bob Dylan NYC: 1961-1964, que incluye textos de Russell, y Chris Murray, más un prefacio del cantautor Donovan.

Los valores antropológico, cultural y estético, de las escenas registradas, gravitan en la memoria visual y afectiva; remiten a la absorción del detalle; hacen perdurable el acontecimiento en el campo de las artes visuales.


Sahily Tabares

 
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