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Publicado el 22 Mayo, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV: El ajo, la sopa y otras especias

El ajo, la sopa y otras especias.

La serie televisiva Galerías Paradiso, transmitida por el canal Multivisión, de lunes a viernes,  a las 3:00 p.m. y a las 11:00 p.m., propició el conocimiento de una adaptación de la novela El paraíso de las damas, del francés Émile Zola. (Foto: libertaddigital.com).

Por SAHILY TABARES

Las cámaras se multiplican a una velocidad impensada en escenarios diferentes. La construcción de la realidad-otra depende de saberes, ingenio, estrategias de creatividad ficcional de los realizadores y formas de percepción de los receptores.

Los medios de comunicación son narradores por excelencia, constituyen uno de los fenómenos sociales y culturales más complejos, pues relatos visuales recorren largos itinerarios.

En el panorama mediático lidera el poderío de grupos económicos privados que conquistan nuevos mercados, difunden mensajes de todo tipo por diversos canales e instauran la globalización de los medios de comunicación de masas y su ideología en un ecosistema cuyas tecnologías sustentan un nuevo sujeto digital, al tiempo que el consumo (proceso en el cual las personas asimilan, rechazan o negocian lo que se les ofrece) se asume como una práctica cultural, esta se manifiesta en la apropiación y los usos de todo tipo de mercancías, no solo de los llamados bienes culturales.

El actual desorden mundial implica múltiples dimensiones financieras, políticas, informáticas, culturales, y genera desigualdades crecientes en todos los órdenes de la vida. El poder de la cultura de masas se apoya en el manejo hábil de la industria organizada del consumo y de las redes de medios de comunicación, que influyen sobre la conciencia individual, social, mediante un gran despliegue publicitario con el propósito de asegurar la oferta y la demanda de los productos que colocan en el mercado.

La digitalización y las prácticas de uso de la televisión indican cambios acelerados: los más jóvenes pasan del consumo lineal de este medio hacia el consumo en otras pantallas (computadoras, tablets, celulares), acuden al empleo masivo de las redes sociales; los sujetos dejan de ser pasivos para convertirse en productores-difusores o productores-consumidores.

La sociedad cubana no está ajena al nuevo escenario en el que lideran negocios de las industrias de la comunicación (informática, internet, videojuegos) y ocurre el afianzamiento de monopolios de la producción y la distribución que acompaña a un pensamiento hegemónico.

El espectáculo mediático lleva a la pantalla nuevos modos de seducir, pues la cultura es clave en la comprensión de la naturaleza comunicativa, dado su carácter de proceso generador de significaciones. En la TV cubana creadores, técnicos, directivos, son conscientes de la proliferación de los nuevos modos de ver y leer, de los cambios en el contexto socio-cultural que influyen en la relación de los públicos con el medio televisual.

En tal sentido, ellos consideran la estrategia de desarrollar la sensibilidad del ser humano que es la madre de gran parte de los valores. La transmisión de la serie británica Galerías Paradiso (Multivisión, de lunes a viernes, 3:00 p.m. y 11:00 p.m.) propició el conocimiento de una adaptación de la novela El paraíso de las damas, del francés Émile Zola (1840-1902), que fue reambientada en el norte de Inglaterra.

Apenas con dos temporadas y poco más de media docena de capítulos, la puesta remite a códigos manejados por Zola, máximo representante del naturalismo, quien expuso en el ensayo La novela experimental (1880) los fundamentos teóricos de este estilo basado en la reproducción de la realidad de forma objetiva, documental, que explica comportamientos del ser humano. Las confrontaciones entre los personajes Denise Lovett (Joanna Vanderham) y John Moray (Emun Elliott) y el desenlace de la historia no acaban con la derrota de humildes y bondadosos a manos de egoístas y poderosos, como ocurre en otras novelas del escritor. Esta solución dramatúrgica refuerza principios éticos, formativos: hacer el bien y defender el amor, estos son indispensables para cada persona en todos los países.

Tanto la literatura como la ficción audiovisual tienen atmósferas específicas, sintaxis, lenguajes propios. La serie captó la descripción del entorno social, conductas, actitudes, conflictos, móviles, psicología de personajes influidos por el alcoholismo, la prostitución y la violencia.

La narración remite a 1883 y la puesta reafirma preceptos del arte portadores de novedad emocional, cognitiva y valorativa sin desconocer significaciones de relatos clásicos. De alguna manera patentiza que tenemos el ajo, la sopa, solo hay que adicionar especias entendidas como medios expresivos que recreen la realidad otra en términos de producción simbólica, enriqueciéndola.

Novelas y cuentos clásicos de la literatura cubana y universal son fuentes de relatos audiovisuales contemporáneos. La apropiación sugerente de ideas, esencias, mundos imaginativos, entre otros elementos presentes en ellos, nutren la escritura de textos concebidos para la pantalla televisual, en la cual la criticidad ha de devenir rasgo de la comunicación y del proceso de creación artística.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares