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Publicado el 22 Mayo, 2017 por ACN en Cultura
 
 

De los aguaceros de mayo y el sopor de la melancolía

(Foto: escambray.cu)

Tania Rendón Portelles

Sancti Spíritus, 21 may (ACN) Muchos aseguran que mayo viene con melancolía, que ésta se respira en el aire y casi puede tocarse, y que la “culpable” viene siendo la lluvia, esa que según la tradición popular, llega a purificar el alma y el deseo.

Los más crédulos afirman que la nostalgia aparece e invade cuerpos porque las gotas de este mes limpian y sanan y resulta lógico, por tanto, sentirse un poco tristes de vez en cuando, pues el agua viene a rejuvenecer.

Aseveran los abuelos que si se quiere tener suerte todo el año, no hay nada mejor que los baños de lluvia del quinto mes del calendario gregoriano y, aunque es más común que sea el primer aguacero de este mes, lo cierto es que en muchos lugares de Cuba lo importante es recibir esta agua del cielo en varios momentos, ya que bendice y gratifica.

Hay otros que tienen la creencia de que se debe beber, y tanto es así que en muchas naciones se almacena para consumirla el resto del año.

Tal vez las creencias de las buenas vibras de los aguaceros de mayo y sus misterios es que su nombre aún es incierto, de la diosa romana Maia, la ninfa Maya u otros más, o porque también lo llaman el mes de las flores y de la Virgen María.

Y es que el segundo domingo se les dedica a las madres, una oportunidad para demostrar el amor por la progenitora y compartir momentos de alegría y puro cariño con ella.

En este mes se despiertan, además, las chicharras, los escarabajos y las luciérnagas, pues es también tiempo de apareamiento para muchas especies de insectos que con su sonido, olor y luminosidad atraen a su sexo opuesto para reproducirse.

Con todos sus enigmas, en mayo viene la primavera y con ella los significados de paz espiritual y purificación, porque “toca a la puerta” la lluvia incesante, junto con el calor y la humedad, de ahí que todo se vuelva nostalgia y reencuentro.


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