0
Publicado el 24 Mayo, 2017 por Redacción Digital en Cultura
 
 

Nostalgia por el Acuarelista de la Poesía Antillana (+ video)

Luís Carbonell falleció el 24 de mayo de 2014 en La Habana a los 90 años de edad. Sus restos descansan donde siempre quiso: en su natal Santiago de Cuba, al Oriente del Archipiélago cubano.

Luis Carbonel,  del artista de la plástica Erick Olivera

Por ALEIDA CABRERA LÓPEZ

Luis Mariano Carbonell Pullés, nombre con el que fue registrado el Acuarelista de la Poesía Antillana, nació en Santiago de Cuba, 26 de julio de 1923; es el séptimo hijo de Luis Carbonell y Amelia Pullés.

Devenido figura importante de nuestra cultura nacional, por su manera criolla de declamar, su empeño en propagar la obra poética de autores cubanos y dar a conocer al mundo nuestras raíces, contribuyó  de manera indiscutible  a la reafirmación de nuestra identidad.

En el teatro Hispano de New York, fue donde Luis Carbonell recibió los primeros aplausos como profesional, en el año de 1946. Antes, en su querido Santiago siendo  muy joven había impartido clases de inglés y repetía a escondidas de su madre los versos que su hermana mayor, dedicada oficialmente a la profesión de declamadora. “Mi madre se oponía rotundamente a que yo también fuera declamador. Para mí ella reservaba las carreras de Derecho o en su defecto Medicina. Quise complacerla, pero dentro de mí se imponía cada vez con más fuerza el deseo de recitar”, declaró para La Jiribilla en mayo de 2005, recordando que a partir de una presentación en el teatro capitalino Amadeo Roldán quedó bautizado para siempre como el Acuarelista de la Poesía Antillana.

En 1946 coincidió en Nueva York con Esther Borja y Ernesto Lecuona, a quien en una fiesta íntima impactaron la buena dicción, la entonación exacta, el gesto preciso y el original estilo del novel artista en sus interpretaciones de la poesía afroantillana. Mediante el apoyo y recomendaciones del maestro, el 20 de diciembre de 1947 Luis Carbonell daría en tierras estadounidenses su primer paso profesional de relevancia, al ser entrevistado y actuar en un programa especial de la NBC transmitido a todo el continente americano.

Durante dos años, interactuó con otros artistas que lo invitaron a sus espectáculos con muy buen desempeño, por lo que la admiración de la colonia latina de Nueva York, el 11 de marzo de 1948 ofreció su recital Poesía afroantillana en el Carnegie Hall, donde declamó textos de los cubanos Nicolás Guillén, Emilio Ballagas, José Zacarías Tallet, Félix B. Caignet, entre muchos otros.

Avalado por el éxito de su trabajo como declamador, continúa en Cuba y América una carrera en ascenso, compartiendo escenario con figuras de fama mundial como: Josèphine Baker, Jorge Negrete, Pedro Vargas, Nini Marshall, la actriz y cantante española Paquita Rico, y el trío mexicano Los Panchos, entre otros.

Formador de generaciones de artistas, Luis Carbonell, y puso sus conocimientos como repertorista y sus experiencias en el montaje de las voces al servicio del Cuarteto del Rey, Los Bucaneros y Los Cañas.

Entre los discos grabados por él se encuentran Luis Carbonell en la poesía afroamericana, Estampas de Luis Carbonell, Sonata de San Joaquín, Luis Carbonell en la poesía antillana, Luis Carbonell. Poemas y palabras de Andrés Eloy Blanco, Luis Carbonell dice cuentos cubanos, Luis Carbonell. La Rumba y otros poemas, Luis Carbonell, estampas de ayer y de hoy, La mulata, ñáñigo al cielo y otros poemas…

No obstante,  en entrevista concedida a Odal Palmas, de La Jiribilla, asevero: “No soy nada, soy una persona como otra cualquiera, solo me diferencia el haberme pasado años y años de estudio, de intenso sacrificio, de constantes renuncias y de férrea disciplina para lograr este poquito de satisfacción, de alegría, de felicidad, que hoy he logrado reunir. Es muy cómodo que te aplaudan, pero eso cuesta mucho trabajo, es muy difícil de lograr. A esos artistas que han sido mis alumnos, algunos consagrados, otros ya desaparecidos, los he formado bajo un principio, una máxima de Stanislasky  que hice mía desde hace ya mucho tiempo: hay que ganarse el derecho de pararse en un escenario”.

A juicio del Acuarelista de la Poesía Antillana lo primero que debe hacer un artista es cultivarse, adquirir cultura para trascender, para quedar para siempre. Carbonell, fue un especialista en el montaje de voces y un repertorista de sólidos conocimientos del trabajo con solistas, a los que acompañó como pianista. Además incursionó en la poesía. Debido a su trayectoria artística, dentro y fuera de su país, fue merecedor de los más importantes premios del arte en Cuba.

Durante su larga y fructífera carrera recibió numerosos reconocimientos: Distinción por la Cultura Nacional, Artista Emérito de la UNEAC, Micrófono por el Setenta Aniversario de la Radio Cubana, Premio Internacional Casa del Caribe en Santiago de Cuba, Medalla Raúl Gómez García, la Orden Félix Varela en 1996, Réplica del Machete de Máximo Gómez en 1999 y en 2003 recibe los Premios Nacional de Humorismo y de la Música.

Falleció un 24 de mayo de 2014 en La Habana, a los 90 años de edad. En la oriental provincia de Santiago de Cuba, sus restos descansan en la bóveda familiar -en el cementerio Santa Ifigenia-, muy cerca de otras renombradas figuras como Miguel Matamoros, Ñico Saquito, Compay Segundo, Emiliano Blez Garbey, Félix B. Caignet y Adolfo Llauradó.

[vsw id=”mF3uOdCOaBY” source=”youtube” width=”425″ height=”344″ autoplay=”no”]

Fuente consultada: Ecured


Redacción Digital

 
Redacción Digital