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Publicado el 26 Mayo, 2017 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

TEATRO: Una carrera de resistencia por la vida

Montaje de colectivo aficionado repleta la Adolfo Llauradó. Más allá de compartir remembranzas, BK2 –obra que comparten con el público- convida a reflexionar y repensar el presente desde las certidumbres, las vacilaciones, los aprendizajes de vida de un becario universitario obstinado en subsistir
TEATRO: Una carrera de resistencia por la vida.

Iván Collazo Garcés, actual estudiante del ISRI, vence sin menoscabos y con organicidad los entresijos de una caracterización compleja.

Por ROXANA RODRIGUEZ TAMAYO

Foto: CORTESÍA ESPACIO TÉ-ATRO

En la sala oscura, a solo unos instantes del comienzo, un auditorio esencialmente joven, empieza a redescubrir una realidad que condiciona la amalgamada de sentimientos, vivencias y emociones que aflorarán en los casi 90 minutos de BK2, propuesta escénica escrita y dirigida por Elio Fidel López Velaz, narrador, dramaturgo, profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) y mentor del proyecto Espacio Té-Atro, integrado por sus alumnos y el cual no demarca límites entre las artes. Esta agrupación no pertenece, oficialmente, a la mencionada casa de altos estudios; no obstante, deviene una plaza de creación, acercamiento y necesaria confraternización generacional que ha surtido frutos más allá del contexto pedagógico.

López Velaz es doctor en Ciencias Históricas, ha ganado premios y cuenta con varias obras publicadas, entre ellas, dos novelas (El reverso de la Moneda y Después, después). Dirige el espacio Click Derecho, en la Casa del ALBA Cultural. Después de la Z, Los 15 boys de Calais y Cuentos del Campamento son los textos de su autoría que ha llevado a escena. Algunos de sus monólogos forman parte del repertorio de otras agrupaciones teatrales cubanas; y todos gozan de amplia acogida entre los públicos, esencialmente el joven, por la poética con que aborda sus preocupaciones y problemáticas más apremiantes.

Más allá de compartir remembranzas, BK2 convida a reflexionar y repensar el presente desde las certidumbres, las vacilaciones, los aprendizajes de vida de un becario universitario obstinado en subsistir, entretanto alcanza su meta cumbre: graduarse. Esta puesta es una descarga teatral –así prefiere calificarla el líder del colectivo–, cuya esencia radica en un monólogo sobre las dudas, las añoranzas y las vicisitudes de un joven en circunstancias límites y sumergido en un entorno social adverso.

Al concepto escénico se integran otras formas y expresiones del arte como el audiovisual del proyecto La guarida del león, que muestra experiencias de becados; y la música en vivo, concebida para la ocasión por los trovadores Luis Franco y Yadis Camila Díaz, quienes con su talento conceden riqueza y energía al desarrollo del relato por acontecer en los minutos siguientes.

Sin embargo, a juicio de esta reportera, ese estilo juglaresco inicial y sugerente pudiera ser más explotado como recurso escénico durante toda la obra, pues la dinámica de la acción parece escindirse un poco con la irrupción del protagonista ante el público, en otra circunstancia y nivel del escenario; y da la impresión de que concluyó un espectáculo y comenzó otro: el monólogo del Guajiro, muy bien encarnado por Iván Collazo Garcés. Valdría la pena experimentar aún más en el juego teatral y en la concepción de imágenes plásticas que incluyan precisamente, a los bardos.

Ese personaje padece una orfandad existencial y real. Sus padres emigraron del país tras el sueño americano y lo dejaron en manos de una abuela a la que el muchacho deberá ayudar económicamente. Para compensar sus carencias se construye una nueva familia a partir de los vínculos en la beca con los socios a quienes acompaña en jaranas y en “inventar para vivir”. El contexto “beca y sus condiciones” son solo un asidero para aludir al retraimiento psicológico de un joven que reniega de sus progenitores por la inconsistencia de sus decisiones y por haberlo abandonado.

En medio de la precariedad afectiva y material que lo degrada y corroe, el Guajiro exhibe virtudes muy humanas; es sensible, tiene sentido de la amistad y la lealtad, se muestra considerado hacia quienes les desean bien; aun cuando para sobrevivir, quebranta códigos, vulnera reglas y, sin ser homosexual, cada noche se traviste para cantar en un negocio privado.

Esta partitura dramática está incluida en una serie de 10 monólogos de López Velaz que tiene como elemento distintivo abordar tópicos relacionados con la marginalidad y la resistencia. Si bien BK2 no se alimenta del todo del mundo de las márgenes, su autor persiste en mostrar pinceladas de ese entorno enrarecido y mordaz; aunque a la par, entre tanto desamparo, fractura de conceptos éticos o, quizá, desapego moral, procura una mirada optimista y un desenlace alentador: la resistencia del ser humano en la carrera de y por la vida.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez