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Publicado el 7 Junio, 2017 por María Victoria Valdés Rodda en Cultura
 
 

ARTES VISUALES: “Cosecha” múltiple

Una nueva exposición fotográfica en La Habana, transmite la belleza que emana de la naturaleza criolla. Una finca y un Café ecológicos son inspiración y soporte
“Cosecha” múltiple.

En Oasis Nelva uno se convence de que no importa cuán lejos se esté de la naturaleza pues ella de algún modo nos llegará. (Foto: MARÍA V. VALDÉS RODDA)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Fotos: YASSET LLERENA Y FRANCISCO BLANCO

Desde que en 1839, el inglés Fox Talbot desarrolló la obtención de imágenes con una cámara, fijándolas por un método esencialmente similar a los conocidos daguerrotipos, la fotografía no ha dejado de evolucionar. Impulsado por conseguir retratos con poco coste, Taylor llevó a cabo varios experimentos que dieron por resultado el nacimiento de los negativos con los que fue posible sacar copias de una imagen para reproducirla como ilustración. Investigó tanto que ya para 1850, la fotografía, en un proceso autorreproductivo, dio lugar a un nuevo instrumento de la comunicación humana.

“Cosecha” múltiple.

Anaís considera que “el hombre, de una forma consciente y dotado de su capacidad transformadora, puede preservar el equilibrio del Planeta”.

De esa fecha al Siglo actual se han diversificado los fabricantes de cámaras fotográficas, siendo estas hoy en día también digitales. Al principio hubo quien vaticinó el fin de la fotografía como arte, pues se decía que si bien este tipo de modernos artefactos podía serle muy útil al ciudadano común o al periodista, el artista, por el contrario quedaría atrapado en la tecnología sin cabida para un hacer imaginativo. Nada más alejado de la verdad. Lo mismo se dijo de la irrupción de la fotografía en colores, y hay sobrados modelos de calidad artística en ese modo de plasmar el mundo.

Lo que si debe quedar claro es que la mirada que capta debe conjugar la precisión técnica con mucha sensibilidad y emotividad. Y sobre todo; tener algo que decir. Y de eso quiero hablar en este texto. Acaba de ser inaugurada, una exposición de fotografía- de las tantas que abundan en la capital cubana-:“La cosecha es nueva” de Anaís Triana (1978), graduada de la Academia de Artes Plásticas San Alejandro, 2001, y del Instituto Superior de Arte, en 2006.

“Cosecha” múltiple.

Una mirada diferente desde otras dimensiones de la realidad de la Isla.

Es preciso puntualizar que a diferencia de otras, las fotografías de Anaís, tienen una estrecha relación con la sede de su exhibición. En Oasis Nelva, uno de los primeros establecimientos por cuenta propia creados con el concurso del Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, en la esquina de Habana y Muralla, se ofrecen al consumidor productos orgánicos y ecológicos, traídos expresamente desde Finca Marta, hasta donde se fue la artista para llenarse de visiones y experiencias.

Tocar la realidad e indicar el camino

Para regocijo del público, la propuesta fotográfica se introduce en un espacio “exótico”, si se toma en cuenta que las imágenes campestres colgadas en las paredes del Oasis Nelva, tienen el trasfondo de las calles bulliciosas, superpobladas y contaminadas de la Habana Vieja. Pero al entrar en este Café, que comparte espacio con una Jardinería integral de la misma casa matriz, uno se convence de que no importa cuán lejos se esté de la naturaleza pues ella de algún modo llegará hasta uno, como parte de un mismo ciclo vital. Por ejemplo, nuestros vecinos, guiados por esa necesidad de verde, reproducen ese microcosmos repletando los portales y los balcones habaneros de macetas con plantas y flores. Y hasta se crían aves cantoras.

“Cosecha” múltiple.

Esta  exhibición, dedicada al Día Mundial del Medio Ambiente, contó con la curaduría de Patricia Díaz.

Entonces, Anaís, a su estilo y aire, y a través de las fotos recopiló un pedacito de la Tierra cubana en multiplicidad de legítimas escenas bucólicas. Los Caballos, los hombres cortando caña, los pozos de agua, los frutos, las flores o los surcos, esas imágenes suyas, -ya sea en blanco y negro, en sombras con tonos de grises o en amplia gama de color-, transmiten la sensación de que uno no se encuentra en la capital, sino que respira sanamente en Finca Marta. Pureza tangible atrapada por el lente. Y cuando eso sucede es justo reconocer la presencia del talento y del Arte, ese que transforma al entorno y al ser humano que lo habita. La joven le manifestó a BOHEMIA, que había quedado muy impresionada con la granja, y con lo que allí se logra, de manera que le fue imposible quedarse quieta y por eso sintió que debía “contárselo” a los demás. Nos comentó que esta es su forma de rendirle homenaje al 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente.

Sin embargo, la artista no se extravió en laberintos de teorizaciones porque como dijera al inaugurar la muestra, unas horas previas a la fecha: “esta es una exposición sencilla, y así tenía que ser porque es sencilla la cualidad que la armó. En estas fotos y detrás de ella están seres que con fuerza y enfoque dedican todo su tiempo y energía a construir desde sí mismos algo que sea beneficioso a los demás, que creen en eso y nos lo hacen creer. Seres así son inspiración; siembran oportunidades para que seamos mejores, por eso aquí están estas fotos. Descubrí a Funes que no solo trabaja la tierra con sus gentes todo los días, sino que ocupa gran parte de su tiempo dando conferencias y hablándonos para enseñarnos a vivir de otra manera,”.

“Cosecha” múltiple.

Parte y alma de esta exposición es también; el productor agrícola Fernando Funes, quien dijo confiar en un futuro más sano para todos.

Pero la aventura no cuajó solo a partir de quienes labran el surco o recogen la miel. Requirió también del acompañamiento de la gente de ciudad: ”A través de las fotos pude descubrir a Carmen, líder de este lugar, una mujer de inmensa grandeza, que no solo cree en una vida más sana, sino que la promueve sin descanso en medio de una Habana Vieja tóxica, corroída. Y para ayudarla en su propósito nos da abrigo, a nosotros, los artistas jóvenes”.

Con “La cosecha es nueva”, la artista les devolvió la generosidad, mientras que al espectador o al simple visitante le cedió su mirada singular sobre las otras dimensiones de la realidad de la Isla, fabricadas a diario a través de una cultura, en su amplio concepto, que apuesta por la vida, en salvaguardia de todas las generaciones, incluidas las por nacer.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda