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Publicado el 8 Junio, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

CUBADISCO 2017: Urgencias y desafíos de la cultura artística

Miradas a un evento trascendente para la memoria identitaria de la nación cubana
Urgencias y desafíos de la cultura artística.

El disco Sobreviviente, de Buena Fe, obtuvo el Gran Premio Cubadisco y reconocimientos en los acápites de Fusión y Realización de sonido, para Adolfo Fito Martínez. Miguel Barnet y Orlando Vistel entregaron el lauro.

Por SAHILY TABARES

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

¿Cómo escucharemos música en el futuro? ¿Es posible mantener sistemáticamente la promoción y difusión de valores? ¿El consumo mediante plataformas digitales estará disponible para la audiencia cubana?

Tales interrogantes, entre otras, proyectos, conciertos, e ideas, lideraron con motivo de la 21ª Feria Internacional del Disco en nuestro país. La celebración, a mediados de mayo, estuvo dedicada a los 150 años del natalicio de Sindo Garay (1867-1968), al aniversario 50 del Primer Encuentro Internacional de la Canción Protesta y a la Nueva Trova.

Urgencias y desafíos de la cultura artística.

Pancho Amat hizo gala de su talento y magisterio.

Estos homenajes, y el amplio, diverso programa, centraron el eje de atención en asuntos medulares de la industria fonográfica y la importancia del disco como creación artística, producto cultural indispensable para la información de los públicos y el enriquecimiento de nuestro patrimonio.

Al respecto, los aportes fundacionales de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Vicente Feliú, Sara González, Sergio Vitier, y de tantas figuras, devienen brújula. Acudir a la memoria motivó en diferentes escenarios el análisis de acontecimientos, referentes, concepciones relacionadas con el complejo político social de nuestro pueblo, en el que se incluyen la música, la cultura en la amplia acepción del concepto, como acervo histórico formativo en tanto sedimento de la nación.

No son temas del pasado, sino raigambres, procesos creativos que gestan fenómenos esenciales para el ser y el quehacer creativo de notable impacto en el entorno sociocultural. Cubadisco rememoró, en el Simposio Internacional, la trascendencia del Grupo de Experimentación Sonora del Icaic; y valoró la continuidad de la Nueva Trova, su impronta renovadora en el discurso musical, la permanencia de citas textuales melódico-rítmicas y estilizaciones de la rumba junto a géneros diversos del panorama sonoro de la mayor de las Antillas.

Poco se conocen la presencia de tríos en Santa Clara, los aportes de la Trovuntivitis como uno de los fenómenos culturales de mayor repercusión en el universo musical de la cancionística en Cuba. Apenas existen acercamientos a la Nueva Trova camagüeyana; lo lograron Heidy Cepero Recoder y Ángela Benítez Quevedo en un análisis de corte culturológico, sociológico, antropológico a esa zona creativa.

También en Guantánamo, junto a los géneros vernáculos, como el changüí y el nengón, gozan de continuidad otras expresiones artísticas que fueron destacadas por personalidades y agrupaciones.

Urgencias y desafíos de la cultura artística.

Bobby Carcassés fue reconocido en la categoría de Jazz solista, por el fonograma Blues con montuno.

El conocimiento de la diversidad propicia unidad y despliegues de conceptos teóricos, académicos, de disciplina formativa. Los intercambios de músicas -sí, en plural-, mantener oídos atentos a formatos, estilos, épocas, tendencias estéticas, caracterizadas por la calidad de los contenidos musicales y literarios, son valores imperecederos, los cuales contribuyen a que cada persona pueda discriminar entre lo efímero y lo circunstancial. Cubadisco patentizó el arraigo de tradiciones populares que la política cultural de la Revolución ayuda a conocer y apreciar, no obstante carecemos de una suficiente amplificación, en la radio y la televisión, de la infinitud de virtudes inherentes a técnicas musicales, incursiones en la polirritmia, el lirismo, la elegancia, el repertorio y las ejecuciones redescubiertas en fonogramas premiados.

Permanecen en la sombra el reto de producir un disco y la labor de quienes se desempeñan en esa cadena de realización que demanda la actualización informativa constante, una premisa en el siglo XXI. Tampoco deben quedar fuera del énfasis promocional discos nominados que testimonian la preparación y el rigor de graduados del sistema de enseñanza artística, por solo citar algunos, Leyanis y Jessie Valdés –presentaron el fonograma Valdés Brother´s (Producciones Colibrí) en la categoría de Jazz–, o Kiki Corona con El día de un niño (Egrem), en Música para niños.

Sin distancias ni olvidos

Hay que seguir avanzando mediante un esfuerzo conjunto de instituciones culturales, artistas, casas discográficas, publicaciones, medios de comunicación audiovisuales. Para alcanzar resultados en beneficio de los saberes y el disfrute del panorama musical, es imprescindible aplicar los resultados de investigaciones y el afianzamiento de la estrategia de comunicación del proyecto Onudi (Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial y el Ministerio de Cultura).

En solitario no se pueden enfrentar urgencias y desafíos planteados por la cultura artística, entendida, según el esteta marxista Krestio Goránov, como actividad humana productiva o resultado de esa actividad, la cual está ligada a la creación, acumulación, conservación, difusión, percepción global de los valores artísticos, de las obras socializadas en el proceso de difusión y percepción del arte.

Las figuras invitadas al evento, como los españoles Pilar Boyero, cantante de coplas, y Santiago Auserón, guitarra y voz –de igual modo, intérpretes de Brasil, Suiza, Estados Unidos–, debieron ser promovidas con anticipación al inicio de Cubadisco. Lamentablemente, teatros y otros espacios no tuvieron la merecida afluencia de espectadores.

Urgencias y desafíos de la cultura artística.

Luna Manzanares fue premiada en el apartado de Espectáculo musical audiovisual, de los realizadores Enrique Carballea y Mildrey Ruiz.

Similar limitación tuvo el concierto de clausura en la sala Avellaneda del Teatro Nacional, donde el espectáculo, con dirección artística de Pepe Ordaz, validó que Sindo Garay es eternamente joven. Miradas acuciosas, procedimientos estilísticos y orquestaciones realizadas por creadores de amplio bagaje cultural: Octavio Marín, Vilma Alba Cal y Demetrio Muñiz, ampliaron de manera elocuente la visión constreñida que a veces existe sobre los lenguajes musicales.

Allí se combinó precisión, empatía y coherencia entre solistas, conjuntos, y la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por los maestros Enrique Pérez Mesa y Demetrio Muñiz. La música depurada, inteligente, tuvo en la presentación –distorsionada en ocasiones por imperfecciones en el audio– a cultores genuinos, entre ellos, el Trío Palabras, el Dúo Voces del Caney, Clave y Guaguancó, Annie Garcés, Eduardo Sosa, David Álvarez, Vionayka Martínez y el magistral Pancho Amat acompañado por su Cabildo del Son.

La ocasión era propicia para comercializar la discografía nacional; sin embargo, no se aprovechó. Hubo venta de confituras, refrescos, pero faltó el ingrediente fundamental de la fiesta, el cual merece continuar liderando en escenarios, video clips, programas radiales y televisivos. Pensar en cómo escuchar la música en el futuro es un asunto del presente, así como la disponibilidad de las plataformas digitales. El fonograma cubano debe seguir fortaleciendo la identidad sonora y rítmica de nuestra patria.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares