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Publicado el 18 Julio, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV: ¿Solo para el alma divertir?

No existe narración sin identidad. Todo producto comunicativo es un signo complejo, en él cada componente tiene prominencia en el sentido de la estructura del texto construido de manera intencional por realizadores interesados en dejar huellas en el mensaje y los códigos utilizados

Cuando Silvio Rodríguez canta: “Te doy una canción, y digo Patria, y sigo hablando para ti”, aprehende conceptos esenciales, entre ellos el de noción de realidad social, que incluye formaciones ideológicas, políticas, históricas… (Foto: prensa-latina.cu).

Por SAHILY TABARES

La era de Internet genera transformaciones en la narrativa audiovisual, condicionadas por los nuevos medios desde perspectivas tecnológicas.

En diferentes ámbitos lidera la circulación de saberes controlados por quienes pasan, de mano en mano, videojuegos, series, musicales, telenovelas, programas de participación, estos instauran modos digitales de conectar con las audiencias y el “mundo”.

No existe narración sin identidad. Todo producto comunicativo es un signo complejo, en él cada componente tiene prominencia en el sentido de la estructura del texto construido de manera intencional por realizadores interesados en dejar huellas en el mensaje y los códigos utilizados.

Ningún elemento del discurso televisual tomado de manera aislada posee valor propio. La música forma parte consustancial de los espacios, ofrece infinitud de posibilidades artísticas y estéticas que nuestra televisión pública, educativa, cultural, asume como un lugar decisivo en la construcción de los imaginarios sociales, de las identidades.

De acuerdo con Marx, la cultura u otros fenómenos de la vida espiritual, tiene sus raíces más hondas en la vida social y material. Los fenómenos, circunstancias o conflictos, deben ser entendidos en esos contextos; la escucha y difusión de la música no escapa a las complejidades de la época actual signada por la guerra cultural contra Cuba y las influencias del poder global estadounidense en los órdenes de la existencia.

Profundizar en las más ricas formas de la cultura del país más musical del mundo, requiere pensar esta manifestación artística con la cientificidad que demanda una expresión mediante la cual se promueven valores, estilos de vida, conductas, percepciones sobre la realidad, expectativas, sueños, gustos, todo ello influye en el ser y hacer cotidianos.

¿Basta con promover historias de vida de compositores e intérpretes, sus recientes producciones discográficas, planes inmediatos? ¿Es suficiente destacar que la música suena bonito y la prefieren los públicos?

La función de la música no se limita al disfrute del gozo y la contemplación auditiva de lo bello, hay que dotar de criterios valorativos a los intercambios sobre una expresión artística que interactúa con valores éticos, estéticos, y códigos de generaciones.

Al parecer, “espectacular” se ha convertido en un vocablo recurrente al definir voces, interpretaciones, estilos. Cada género musical tiene sus especificidades en cuanto a fraseo, ritmo, cadencia; en este sentido la música cubana ha construido códigos rítmicos, flexibilidades melódicas que la identifican. Los cambios en la oralidad popular propician creaciones que poseen sabiduría, potencialidades sonoras expresivas de significación para el enriquecimiento de la cultura individual y colectiva.

De igual modo, los movimientos del cuerpo, la manera de ejecutar la música, las proyecciones escénicas, el vestuario de los intérpretes, forman parte del modo propositivo de compartir la música. La frivolidad en estos aspectos atenta contra el proceso de validar ideas, pensamientos, gestos, palabras, modales que imitan, sobre todo, los públicos de menos edad, pendientes de lo último que puede constituir una moda.

Vivimos cambios de paradigmas que abarcan desde la comunicación social hasta la relación de las personas con lo público.

Simplificar un programa televisivo a lo inmediato, lo conocido, para reafirmarlo, impide el análisis de rupturas, las relaciones transdisciplinarias de la música.

La interpretación de presupuestos artísticos, aportes, tendencias, muestra las maniobras analíticas seguidas por el creador en su obra.

No olvidemos que la producción ininterrumpida del mercado cultural hegemónico y colonizador continúa con el bombardeo de textos de fácil deglución, repetitivos, banales.

Un desafío que enfrenta la TV en el verano y de forma habitual está en lograr el equilibrio de una programación que debe considerar los horarios y géneros de los espacios preferidos por la mayoría, junto a los diseñados para públicos específicos. Otro reto es seducir con formatos que establezcan contratos de información, entretenimiento, bagaje cultural.

La música no es solo para el alma divertir, pone en juego narrativas de acontecimientos, emociones, vivencias, forma parte de la memoria emotiva en todas las etapas de la existencia. Cuando Silvio Rodríguez canta: “Te doy una canción, y digo Patria, y sigo hablando para ti”, aprehende conceptos esenciales, entre ellos el de noción de realidad social, que incluye formaciones ideológicas, políticas, históricas.

El arte facilita a la sociedad instrumentos propios para explorar el universo sensible. La TV es un medio de difusión, desde ella los realizadores construyen los discursos; por tanto, deben seguir explorando sus posibilidades como expresión artística. Hay que pensarla con ingenio e imaginación, pues la visualidad, lo que se escucha y promueve, perdura en los oídos, los ojos, la memoria, el intelecto.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares