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Publicado el 17 Julio, 2017 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

ARTES ESCÉNICAS

El circo viaja por Cuba

Acción, temeridad y colorido caracterizaron las jornadas competitivas
El circo viaja por Cuba.

La fiesta del circo tuvo un despliegue artístico para todos los gustos.

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

La pista del Festival Internacional Circuba convocó a un electrizante reencuentro entre las artes y las emociones, ya esperado por los públicos de todas las edades, ávidos de impregnarse con otro aluvión de adrenalina; ese a que invitó la edición 16, dedicada al legado de la familia circense a las nuevas generaciones de artistas.

La cita, reconocida como una de las 10 de su tipo más prestigiosas a escala global, devino plaza de confluencias y agasajo en la carpa Trompoloco con el espectáculo Magia y Sueños, creado por la coreógrafa Lizt Alfonso, quien fundió en escena la esencia de varias artes (circo, música, danza, artes visuales) y a golpe de sangre joven concibió una fiesta que prodigó alegrías, ritmo y colorido desde la cadencia de la compañía que lidera y el halo de temeridad y destrezas técnicas de los artistas circenses del Taller Vocacional Ángeles del Futuro, que dirige el maestro Odelmis Hernández Vázquez (Kiko).

Espectacularidad y buen gusto convivieron en esta gala inaugural que cautivó por una concepción escénica coherente y sugestiva; en ella el diseño de vestuario, la selección musical, el empleo de recursos tecnológicos, se integraron en un todo armónico y plural que ganó la ovación del público.

Minutos antes, en el vestíbulo de la propia carpa, se inauguró una de las exposiciones de artes visuales que, como ya es habitual en cada capítulo del Circuba, acompañan y complementan el evento. Una vez más profesores y alumnos de la Academia San Alejandro se reunieron en ese hermoso gesto de visualizar y sentir otros matices y alusiones al circo, con grabados, dibujos, esculturas, pinturas.

Asimismo, durante el Festival el lobby de la sala Avellaneda, del Teatro Nacional de Cuba, acogió la muestra fotográfica En las redes del… circo, del artista español Josep Guindo, médico de profesión y un entusiasta colaborador en otros eventos culturales en la Isla. Para la ocasión, el creador ibero buscó y halló las coincidencias que conectan al circo con la danza e ideó una colección de obras de gran carga poética, las cuales captaron exactos y preciosos pasajes de las ediciones del Circuba acaecidas de 2013 a 2016.

El circo viaja por Cuba.

Los representantes de Bielorrusia, además del Grand Prix, se alzaron con tres laureles, en reconocimiento a la excelencia de sus cualidades técnicas e interpretativas.

Los visitantes al ruedo

Esta vez el certamen se destacó mayoritariamente por una elevada presencia de colectivos, duetos y solistas de América Latina, aunque hubo representación de casi todos los continentes, con intérpretes que sedujeron desde la pasión, la osadía y el talento. Así, participantes de Argentina, Colombia, Chile, Perú, Uruguay, Rusia, Vietnam, Bielorrusia, Estados Unidos, una nutrida nómina de México y el país anfitrión, entre otros, se presentaron en las jornadas competitivas con actos de probada complejidad técnica e interpretativa, los cuales evidenciaron el rigor y el carácter eminentemente selectivo de la muestra en concurso que puso en serio aprieto al autorizado jurado, conformado por figuras destacadas del orbe.

La Universidad Mesoamericana de Puebla, en México, es una de esas instituciones de arraigada tradición circense en la región y desde hace varios años forma parte de la familia del Circuba. Para este certamen propuso un número de red aérea defendido por el gimnasta Antonio Magaña, quien caracterizó una suerte de gladiador de las alturas y orgánicamente ajustó el personaje y la historia que relató al despliegue técnico de su ejercicio. De ese mismo centro académico, aunque un poco más sobrio, impresionó la actuación de Alexis Aquino, en la especialidad de Ligas aéreas.

Tal vez el más bisoño de los descendientes del célebre circo azteca Hermanos Atayde fue Christopher Atayde, quien actuó en el evento antillano hace algunos años, siendo todavía un niño, y en esta oportunidad volvió para movilizar a los espectadores y conquistar sus aplausos por el ingenio y creatividad para desarrollar juegos malabares tradicionales.

El circo viaja por Cuba.

El dúo vietnamita impactó por la visualidad y sugerencia de su acto de Bambú aéreo.

La carpa se colmó de tensión y dio mucho de qué hablar y disfrutar con la representación peruana, especialmente, integrada por el dúo Vitalys y su espectacular acrobacia de equilibrio y fuerza que mostró las destrezas y habilidades técnicas de sus ejecutantes en complicadas y peligrosas rutinas.

Luego de varios años de ausencia, volvió al ruedo del Circuba la nómina vietnamita y su singular estilo con muchos admiradores en la Isla. Las gráciles muchachas de la Academia Estatal de Circo atraparon al auditorio por la visualidad que generaron en una ejecución de gimnástica aérea con bambú, en la cual el concepto escenográfico se enlazó con acierto a la funcionalidad y la belleza del diseño de vestuario, y en conjunto modelaron imágenes de hermosa plasticidad.

Pero los pelos se pusieron aún más de punta con la propuesta de la delegación de Bielorrusia. El quinteto (tres muchachas y dos muchachos) de la Troupe Kuznetsovs, del Circus Studio Arena, lució arrojo seguridad, sincronización y maestría en un acto de equilibrio en la cuerda floja, con el cual exhibieron audacia y desafiaron las leyes de la gravedad. Desfilaron por el delgado hilo, a poco más de dos metros de altura, con los ojos vendados, en pirámides de dos y tres segmentos, en monociclos y hasta patines.

Tradición y contemporaneidad

En todas las grandes celebraciones siempre hay espacio para los homenajes; por eso esta fiesta de 2017 dedicó cada una de sus jornadas a las familias de artistas circenses –algunas presentes en los espectáculos– que por años se han consagrado a transmitir sus experiencias y conocimientos a las nuevas hornadas.

Tributos de respeto y admiración se prodigaron a Los Adolain, notables equilibristas del Circo Nacional de Cuba (CNC); los Muñoz, con varios descendientes en el CNC y probado talento en la arena nacional e internacional; los Mesa, de donde proviene el maestro de ceremonias Frank Mesa y que tuvo y tiene entre sus miembros a destacados cultores del género como Mirka Mesa; los Coronado; los Arias y tantos otros, precursores y continuadores de la rica tradición circense.

Como esencia vital del género en nuestro país, el escenario de Trompoloco se inundó de ritmo y exuberante sabor criollo con la nueva progenie antillana que volvió a cautivar con la Compañía Havana, dirigida por Germán Muñoz, con dos números en competencia, de gimnástica: Mástil aéreo, por el joven Dayron, y Barras fijas por un grupo de una chica y cuatro muchachos.

El circo viaja por Cuba.

Una cubanita de armas tomar… asombrosas condiciones y excepcional dominio de la escena.

La cubana Melissa Jiménez, del CNC, fascinó a todos en un cuidado acto de equilibrio en paradas de manos y contorsiones, en el cual utilizó distintos elementos complementarios que de manera orgánica integró a su actuación. Igualmente, el dúo de acróbatas Rossana y Geovany llamó la atención a partir de complicadas maniobras sobre el monociclo.

El circo sin payasos no es concebible en Cuba y los artistas de esta modalidad tienen una espinosa tarea si de hacer reír a los cubanos se trata. Guachiplín y Platanito, los excéntricos musicales de estos días, instaron a aguzar el oído y originaron risas, asombros y carcajadas con sus refrescantes, pero muy difíciles humoradas sonoras.

Según los organizadores, Circuba 2017, junto a varios solistas del Teatro Lírico Nacional, pretende llegar a más comunidades que en su edición anterior y carretera adentro espera convidar -hasta los primeros días de septiembre- a un espectáculo temático que procurara expresar los distintos estados de ánimo por los que transitan espectadores y artistas en una presentación; la clave: una mirada inspiradora y sagaz a la tradición desde la contemporaneidad.

 

Principales galardones

El circo viaja por Cuba.

Christopher, uno de los más jóvenes descendientes del Circo Hermanos Atayde, de México, regresó a Cuba con la energía y el garbo de todo un artista consagrado.

Un jurado acreditado, presidido por Laci Endresz, del Reino Unido, y compuesto por notables personalidades de España, Vietnam, Rusia, Chile, México, Estados Unidos y Cuba, decidió otorgar los siguientes lauros: Gran Premio y Carpa de la Popularidad a Funambulistas, Troupe Kuznetsovs, Circus Studio Arena/Bielorrusia; Carpa de Oro a Bambú aéreo, Escuela de las Artes del Circo/Vietnam, y a la Cama elástica con levitores, Compañía Havana/Cuba; Carpa de Plata a las Barras fijas, Compañía Havana/Cuba,  y a Mano a mano, Dúo Vitalys/Perú; Carpa de Bronce a Telas aéreas, Anastasia Khleskina/Rusia, a las Pulsadas & Contorsiones, Melissa Jiménez/Cuba, y a los Malabares tradicionales, Christopher Atayde/México; Carpa interpretación masculina a Mástil aéreo, Dayron, de la Compañía Havana/Cuba; Carpa interpretación femenina a Pulsadas & Contorsiones, Melissa Jiménez/Cuba; Carpa artista revelación a Monociclo, Rosanna y Giovany/Cuba; Carpa de la imagen a Telas aéreas, Anastasia Khleskina/Rusia; y Carpa de la crítica Antonieta César in memoriam a Trapecio, Carola Serrano/ Argentina.

 


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez