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Publicado el 24 Julio, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

¿Pensar el ocio de otra manera?

El diseño de programación concebido para la etapa veraniega intentó aguzar los oídos ante la demanda generalizada: entretener mediante formas atractivas de contar, sin perder las jerarquías culturales
¿Pensar el ocio de otra manera?

Rolando Pérez Betancourt, imagen de la Séptima Puerta, nos entrega cada viernes en la noche, las propuestas concebidas por la Televisión Cubana. (Foto: tvcubana.icrt.cu).

Por SAHILY TABARES

Los vínculos entre el verano y la televisión son entrañables para los públicos. Aciertos e insatisfacciones suele compartir la familia en la sobremesa, cuando algún miembro avezado en las tecnologías de la información dice que estas remiten a nuevos modos de percepción y de lenguaje.

Como activo agente socializador, la TV constituye un dispositivo productor de realidades-otras. Para llegar a las audiencias, directivos y realizadores deben preguntarse qué buscan los televidentes, qué miran, qué les interesa. El diseño de programación concebido para la etapa veraniega intentó aguzar los oídos ante la demanda generalizada: entretener mediante formas atractivas de contar, sin perder las jerarquías culturales.

En diferentes espacios y horarios lideró el propósito de promover el cine procedente de diferentes lugares del mundo. El séptimo arte posee magias propias vinculadas con la memoria afectiva, que Hollywood aprovecha para difundir valores políticos y culturales de Estados Unidos, mediante una avalancha de productos culturales, los cuales nunca son inocentes.

¿Qué sabemos de los mitos, las costumbres, la existencia cotidiana, de naciones y pueblos de Asia, África, Europa y América Latina? Algunos programas, La séptima puerta (Cubavisión, viernes, 10:20 p.m.) y Pensando en 3D (jueves, 2:00 p.m.), y durante las tardes en Multivisión, difunden filmes que nos aproximan a circunstancias, conflictos, los cuales nutren la capacidad de reflexionar.

Como diría Jean Claude Carriere, “el cine es también lo que no se ve, lo que no se oye, lo que no está”. En la búsqueda de estas verdades ocultas, el espectador ejercita su imaginación. Más que mirar, se precisa ver historias, las cuales indagan en frustraciones, miedos, recuerdos, soledades, fidelidades, búsquedas.

El énfasis que se hace en el medio televisual sobre el séptimo arte valida su trascendencia en la sociedad. Antes de decidir cada espacio fílmico resulta indispensable pensar en espectadores de diferentes edades, formaciones, intereses, gustos. Nunca perdamos de vista que en el cine es tan importante el tema como el desarrollo de la historia. Corresponde a quien mira con atención e inteligencia hallar sus articulaciones secretas, pues en ello radica una de las principales fuentes de placer de los públicos.

¿Por qué no se difunden filmes de directoras prestigiosas del continente latinoamericano? El espacio Ellas las de cine (Canal Educativo, sábado, 2:00 p.m.) debería ampliar la mirada hacia otros territorios ajenos al marco estadounidense.

En gran medida, las tardes veraniegas de Multivisión pretenden acercarse a directores, estéticas, problemáticas diferentes.

La complicidad del pensamiento propicia el total disfrute del sentido de filmes enaltecedores. Pero, ¿qué ocurre cuando el mensaje cubierto con ropajes humanistas estimula el conformismo y la desigualdad? Resulta imprescindible nutrir los caminos del conocimiento, lo propositivo, lo analítico, que de ningún modo se contrapone o distancia de la cultura del entretenimiento.

El propósito de mantener una televisión que guste y se prefiera exige el enaltecimiento del espíritu, el fomento de la participación de manera atractiva, y que favorezca actitudes críticas en los espectadores.

No todos los filmes provenientes de otras naciones responden a los valores que propugnamos en nuestro país, tampoco todo lo que se produce alcanza valor estético. El entrenamiento de la mirada exige un proceso arduo, de ningún modo puede improvisarse. Decía el poeta Eliseo Diego que la patria es nuestra propia infancia. Debemos enriquecerla desde edades tempranas mediantes descubrimientos, asombros, crecimiento espiritual.

Las jerarquías culturales en las estrategias de comunicación deben enfocarse en lo diverso y lo auténtico con un sentido orientador. No basta llenar un espacio en la pantalla, hay que buscar la calidad artística. Cada día pasan de mano en mano películas, programas extranjeros, series; esta avalancha indiscriminada seguirá su curso, las propuestas de la TV Cubana tienen que seducir para ganarle la batalla a lo banal. ¿Cómo lograrlo? Haciendo valer lo genuino de las culturas nacional e internacional. Lo bueno nunca pasa de moda.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares