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Publicado el 31 Agosto, 2017 por Laura Rodríguez Balbuzano en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

Entre la creatividad y la paradoja

Muestra presentada en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam insta a dudar de conceptos preconcebidos y apelar a las diferentes interpretaciones de la realidad
Entre la creatividad y la paradoja.

Uno de los automóviles de la serie Skins.

Por LAURA RODRÍGUEZ BALBUZANO

Fotos: Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam

Desde la Antigüedad, la nada fue representada por el cero, sin valor cuando es colocado a la izquierda de cualquier otro número, pero lleno de significado si va a la derecha. Ello prueba que existe lo ambiguo, en dependencia de los diversos puntos de vista, como es el caso de una afirmación verdadera y falsa a la vez. De eso trata La Anatomía del Cero, del artista español Jaime de la Jara, un acercamiento al mundo de las imprecisiones, donde la duda es el primer paso hacia la verdad.

Bajo la curaduría de la especialista Lilian Llanes, ha estado abierta al público durante todo julio y agosto. Según las palabras del catálogo, el autor recibió la influencia de relevantes artistas madrileños de la década de los 80, momento en el cual “aprendió a ser consecuente con su época, al nutrirse del presente al que pertenecía”. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, intenta representar con su trabajo la existencia de algo más allá de lo que las apariencias indican.

Llaman la atención piezas de las series Skins y Tents, expuestas en 2015 en diversos países y traídas ahora a la Isla. En la primera de ellas, las instalaciones simulan objetos y construcciones, cubiertos por una lona o nailon de color azul. Por ejemplo, entre ellos creemos adivinar un automóvil moderno y una piscina.

Sobre esa última obra, De la Jara me comentó: “Con esto, hago una crítica. Y trato de engañar al espectador, lo cual es negativo, pero a la vez genero algo bello, y representa una dualidad porque la pieza conjuga un lado poético y otro absolutamente cruel”.

Uno de los intereses del artista es representar la diversidad de formas de ver el mundo; establecer una duda ante las paradojas de nuestra realidad, para comprender nuestro entorno por medio del cuestionamiento. Asimismo, encontramos en sus propuestas la fascinación por lo laberíntico, inspirado en la literatura de Borges.

Emplea objetos comunes para simplificar conceptos sin necesidad de realizar una declaración explícita. Entusiasmado con el experimento imaginario del físico austríaco Erwin Schrödinger, ideado en 1935, De la Jara persigue una visión global de la realidad como resultado de diferentes interpretaciones (el experimento de Schrödinger consistió en supuestamente colocar un gato dentro de una caja sellada, junto a un dispositivo que contenía un fuerte veneno. Las posibilidades de que el animal lo activara eran de 50 por ciento, por tanto –al decir del científico– se igualaban las probabilidades de que al cabo de cierto tiempo estuviera vivo o muerto. Esto dio lugar a una teoría que impulsó el avance de la física cuántica).

Entre la creatividad y la paradoja.

Jaime de la Jara diserta sobre las problemáticas del arte contemporáneo, en el Centro Wifredo Lam.

Insistí en indagar en su criterio sobre el arte contemporáneo. “Nos encontramos en una gran burbuja, donde el factor económico influye enormemente en la decisión de las instituciones. Los museos y galerías son usados para proyectar y acreditar las producciones más rentables, lo cual aumenta la especulación –aseveró–. Por otro lado, el arte se emplea como una herramienta para defender ciertos intereses políticos”.

Durante una conferencia de prensa, en el Lam, se refirió a otra de sus inquietudes, relacionada con el consumo de información en el mundo contemporáneo: los medios de comunicación masivos ofrecen visiones de los hechos de una forma fragmentada, donde muchas veces se omiten o falsean los acontecimientos.

Ante tal problema, Jaime de la Jara busca llamar la atención usando la crítica y la retórica, para defender, en palabras del filósofo Michael Foucault, “el coraje de la verdad”.


Laura Rodríguez Balbuzano