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Publicado el 9 Agosto, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

La utilidad de la virtud

Como activo agente socializador, la televisión constituye un ritual del hábito que establece modos propios de incentivar la imaginación, rutinas de existir y pensar el entretenimiento desde una perspectiva cultural
La utilidad de la virtud.

La búsqueda de fuentes que estimulen el alma, la sensibilidad, son fundamentales en todas las épocas. Esta última visión sí la asume La colmena TV. (Foto: granma.cu).

Por SAHILY TABARES

En Cuba la participación resultante de la comunicación educativa estimula la práctica como formadora de sujetos, el quehacer activo, consciente, el aprendizaje, los conocimientos y el desarrollo de aptitudes.

Durante el verano se programan en la pantalla televisual espacios de participación con ideas, enfoques, conceptos, estéticas diferentes. Cada uno acude a la actividad lúdica del juego, o relativo a él en tanto experiencia cultural, esta conlleva el estímulo de múltiples vivencias y de la curiosidad.

El afán de incentivar el disfrute en familia, más que la competencia, motiva a los realizadores de La colmena TV (Cubavisión, viernes, 8:30 p.m.), interesados en promover la comunicación estética, de la cual forman parte los gustos, los sonidos, las palabras; su fin es producir sentido y significación desde la sensibilidad de los sujetos implicados.

Como activo agente socializador, la TV constituye un ritual del hábito que establece modos propios de incentivar la imaginación, rutinas de existir y pensar el entretenimiento desde una perspectiva cultural. En esta dirección se orienta el programa para influir en los aspectos cognitivo, conductual, afectivo, y en la niñez y en el ámbito familiar.

Los consejos de Tin Cremata, el acercamiento a la obra de nuestro José Martí, la necesidad de aprehender valores éticos, amistad y compromiso, lideran en las emisiones y en la relación que establece con los participantes el jurado compuesto por Osvaldo Doimeadiós, Carmen Rosa López y Emiliano Sardiñas.

No obstante, sería oportuno meditar acerca de un pensamiento reiterado en el programa: “Tener talento es tener buen corazón”. De ningún modo siempre es así. Orientar el talento y reflexionar sobre la cultura como integridad en el humano son procesos esenciales de la educación humanista. Entre las acepciones del concepto talento se reconoce la capacidad específica de pensar, figurativa o artísticamente, para conformar una imagen artística original. La búsqueda de fuentes que estimulen el alma, la sensibilidad, son fundamentales en todas las épocas. Esta última visión sí la asume La colmena TV.

De igual modo, el destaque de la utilidad de la virtud –disposición natural o adquirida de realizar el bien– constituye otro de los preceptos del espacio. Quizás falta un mayor énfasis en la música escrita para la niñez, el destaque de otros nombres imprescindibles, además de los homenajeados, entre ellos, los de Teresita Fernández y Cuca Rivero. Con frecuencia, ante el programa, nos preguntamos: ¿por qué los de menos edad no cantan, conocen, disfrutan, la música escrita para ellos?

La praxis de la información enviada durante el acontecer enriquece la estética desde el punto de vista axiológico, lo cual propicia comprender el arte en su vasta dimensión.

Las competencias de canto, baile y actuación, permiten que la fantasía prolifere. Coinciden la poesía, la música, el humor, la humildad, en presentaciones, historias, personajes, fábulas, metáforas, escogidos con inteligencia y buen gusto.

La artisticidad de la dirección de fotografía de Ángel Alderete y la puesta para la TV, de Danylo Sirio y Karel Rezoly, han sido pensadas teniendo en cuenta la complacencia de una dualidad que no siempre se satisface: el espectáculo televisual y los asistentes al estudio. Contribuyen a ello, el enfoque selectivo, el primer plano de evidencia como principio expresivo del medio, y el discurso narrativo.

Son conscientes los realizadores de la importancia de entretener mediante formas atractivas de contar sin perder las jerarquías culturales.

El interés de crear en beneficio de una televisión que guste y se prefiera exige de manera sistemática el enaltecimiento del espíritu, el fomento de la participación, escuchar a Eduardo Galeano en su Libro de los abrazos: “Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos, por los ojos, o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada”.

Debe iluminarnos la utilidad de la virtud para reproducirla con el mismo ímpetu que cobijamos el amor, la esperanza, la unidad participativa desde opciones, maneras de ser y hacer diferentes. Esto nos enriquece para no perder el sentido humano.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares