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Publicado el 8 Agosto, 2017 por Tania Chappi en Cultura
 
 

LIBROS EN EL VERANO

Para conquistar lectores esquivos

Entre inicios del pasado julio y el Festival Juvenil del Libro y la Lectura, por celebrarse a finales de agosto, no han cesado las ofertas literarias, pero todas no han colmado las expectativas
Para conquistar lectores esquivos.

Las librerías de verano –y durante el resto del año– necesitan no solo vendedores, también gestores culturales.

Por TANIA CHAPPI DOCURRO

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Sin apenas darnos cuenta hemos recorrido casi todo el período de vacaciones estivales. Durante él ha persistido en su andar la campaña de Lecturas de Verano, ya usual por estas fechas en todas las regiones cubanas.

No principió al unísono, algunas provincias se adelantaron a la Fiesta de las Artes celebrada en La Habana, donde múltiples actividades (espectáculos infantiles a cargo de proyectos comunitarios y otros artistas aficionados, proyección de filmes, conciertos y descargas de trovadores) compartieron la calle 23 con tertulias literarias y la venta de libros, desde la mañana hasta la noche del 7 de julio. Sea cual haya sido el día escogido, lo importante es que la literatura sentó plaza, al menos en las capitales de los territorios.

En Ciego de Ávila, por citar un ejemplo, se organizaron lecturas en centros laborales, cuyos trabajadores otorgaron el Premio popular de poesía al lector que más los entusiasmó. Igualmente, se realizó un conversatorio dedicado a Eliseo Diego, y la premiación del homónimo concurso nacional de literatura infantil (los galardones recayeron en Apuntes de un genio, de la escritora villaclareña Leidy González Amador, y en Impuestos sobre la pérdida, poemario del avileño Herbert Toranzo Falcón).

¿Y qué sucedió después?

Para conquistar lectores esquivos.Bueno, las actividades literarias se han mantenido, aunque sin amplio despliegue promocional ni, en más de un caso, suficiente atención por parte de los públicos. Hubo concursos y las llamadas librerías de verano concibieron una programación especial, incluidas las de localidades pequeñas, como la Abdala, de la comunidad de Vázquez, Puerto Padre; sus empleados prepararon presentaciones y ventas de libros en el parque José Martí, centros recreativos del consejo popular y hogares de ancianos. En otros enclaves de Las Tunas también han sesionado talleres y encuentros literarios.

Al igual que en el resto de la Isla, en Pinar del Río se organizaron escuelas de verano que contienen, entre sus platos fuertes, la literatura. Cienfuegos promovió con ahínco una decena de títulos, mediante giras en las cuales escritores de ese territorio viajaron a diversos municipios y se priorizaron los asentamientos de difícil acceso, sin olvidar los ubicados en las montañas.

Las giras literarias (y de otras manifestaciones artísticas) en Santiago de Cuba llegaron, asimismo, a pueblos y barrios rurales del llano y las lomas, como el municipio II Frente, Contramaestre, Guamá, Mella, Songo-La Maya… El Festival del Corojo, que tiene lugar en El Cobre, insertó en su programa, junto a la música, la danza y las artes plásticas, acciones literarias. En la propia capital, destinaron una tarde a presentar volúmenes relacionados con el joven revolucionario santiaguero Frank País y el aniversario 60 de su asesinato.

Para conquistar lectores esquivos.

Momento de la Fiesta de las Artes.

Según el Centro Provincial del Libro y la Literatura de Ciego de Ávila, todos los viernes en la red de librerías ocurre la Noche de los Libros. Y existen otras ofertas habituales: el Sábado del Libro (valga la redundancia), en la Juan Antonio Márquez, con la participación de escritores y la actuación de artistas aficionados de las Casas de Cultura; especial atractivo posee la Noche Avileña, donde se alternan las lecturas de volúmenes de décimas publicados por la editorial Ávila y la presencia del conjunto musical Campo Lindo.

Cada domingo, a lo largo de julio y agosto, el zoológico de la capital provincial acoge el espacio titulado El libro y la familia, cuyos anfitriones son dos proyectos dirigidos por escritoras: El cochero azul y El rincón del duende. En saludo al 26 de Julio, al cumpleaños de Fidel y el aniversario del Sistema de Ediciones Territoriales, ambos en agosto, fueron concebidos sendos programas.

Peculiaridades aparte, ofertas de similar cariz organizaron las demás provincias. Y aún falta el cierre de los meses estivales, caracterizado durante los últimos años por un festejo cultural donde la literatura ocupa lugar de honor: el Festival del Libro y la Lectura, que seguramente copará parques, plazas y librerías.

Ahora bien, ¿se han cumplido, o cumplirán, en todos los sitios del país lo que pudiéramos llamar reglas de oro para atraer a los posibles lectores?: crear una campaña bien estructurada de promoción en la radio, la TV y la prensa escrita. No recargar la mano en publicitar la literatura de contenido político-social e histórico, mientras se soslayan otros textos apropiados para la etapa veraniega.

Para conquistar lectores esquivos.

Inicio de las Lecturas de Verano en La Habana.

Asimismo, escoger bien los lugares y momentos para las actividades literarias. Contrario a lo que algunos piensan, no se trata simplemente de colocar tres mesas con libros en cualquier oportunidad posible, sepultadas entre vendedores de juguetes y golosinas, o forzadas a competir sin éxito con música estruendosa y otras diversiones.

Esta es una ocasión ideal para reunir a los niños y jóvenes con quienes escriben para ellos, ¿se hizo de manera sistemática? Es necesario planificar novedades y divulgarlas como tales, igual que ocurre anualmente durante la Feria del Libro. Las librerías –veraniegas o no– debieran tener no solamente personal dedicado a vender, sino gestores culturales, conocedores y amantes de la literatura cubana y universal.

Si así fuera habremos tenido unas buenas Lecturas de Verano. De lo contrario, urge perseverar en los buenos propósitos y, sin tardanza, modificar las estrategias.


Tania Chappi

 
Tania Chappi