0
Publicado el 12 Agosto, 2017 por Prensa Latina en Cultura
 
 

Realidad de un sueño

Con motivo del aniversario 91 de Fidel Castro, el 13 de agosto, se le rinde homenaje con la obra del abogado Ventura Carballido Pupo, participante en la graduación del 14 de noviembre de 1965, al gobernante cubano, quien entregó diplomas representativos de los 400 médicos y 26 estomatólogos a quienes resultaron más sobresalientes
Fidel en la primera graduación de médicos cubanos en el turquino.

(prensa-latina.cu)

Por Ernesto Montero Acuña*

La Habana (PL) Como encuentro de recuerdos jóvenes se calificó el homenaje a Fidel Castro en que devino la presentación del libro Realidad de un sueño, de la editorial Verde Olivo, sobre la primera graduación de médicos de la Revolución, en los picos Cuba y Turquino de la Sierra Maestra.

Luego de una caminata de varios días, iniciada en Las Mercedes y Alturas de Mompié, al frente de la cual marchó el máximo líder de la Revolución, entonces Primer Ministro, la comitiva alcanzó la mayor elevación de Cuba y descendió a la siguiente para celebrar el acto en una explanada requerida por la numerosa cantidad de participantes.

En las alturas del Turquino, el graduado Vitelio Monagas Curbelo, ya fallecido, leyó el juramento en que los titulados, sobre la base del internacionalismo proletario y siguiendo el ejemplo del Comandante Ernesto Guevara, se declararon dispuestos a brindar su ayuda científica, o de cualquier orden, a los pueblos que luchan por la liberación nacional y por su independencia económica, política y social.

Con motivo del aniversario 91 de Fidel Castro, el 13 de agosto, se le rinde homenaje con la obra del abogado Ventura Carballido Pupo, participante en la graduación del 14 de noviembre de 1965, al gobernante cubano, quien entregó diplomas representativos de los 400 médicos y 26 estomatólogos a quienes resultaron más sobresalientes.

Por ser los de mayor aprovechamiento, Fidel hizo entrega de sus títulos a los doctores Delfina Almagro, Sergio Arce Bustabad, Libertad Carreras Corso, Eusebio Cristo Morón, José Fernández Sacasas, Rubén Padrón Durán, Ramón Salas Perea, Nelson Pérez Lache y a los padres del mártir Pedro Borrás Astorga.

De aquellos graduados, figuran como mártires históricos Borrás Astorga y Miguel A. Zerquera Palacios, Martín Chang Puga y Raúl Currás Regalado, en tanto que 227 de ellos alcanzaron la condición de especialistas, 53 han sido médicos militares -dos aún en activo- y numerosos participaron en misiones internacionalistas y de colaboración.

Como reflejo de su intensa vida profesional, 76 obtuvieron categoría profesoral como consultantes, titulares, auxiliares, Profesores de Mérito, Investigadores, Doctores en Ciencias o en Ciencias Médicas y Masters; numerosos han ocupado altos cargos de dirección administrativa, política o militar, y una cifra considerable ha recibido condecoraciones y títulos honoríficos.

A partir de aquellos iniciadores, ahora con edades avanzadas de 76 hasta 86 años, en algunos casos, Cuba alcanza hoy la mayor cifra de médicos del mundo por cada mil habitantes, con un promedio de 7,7, según estadísticas del 2015, y presta ayuda a numerosos países de África, Asia y América Latina.

Aquellos primeros graduados de la Revolución representaron un freno a la elevada emigración de profesionales de este sector en los primeros años de la Revolución, cuando pasaron de 137 desde 1953 a 1956, bajo la dictadura de Fulgencio Batista, a mil 945 los que abandonaron el país, entre 1959 y 1964.

Los mayores picos migratorios fueron de 582 y 778 en 1960 y 1961, fenómeno que se redujo a solo 30 en 1965, precisamente el año en que se produjo el memorable ascenso de los nuevos galenos al Pico Turquino.

Investigadores del Ministerio de Salud Pública cubano consignan que los datos anteriores corresponden a los archivos del Colegio Médico Nacional, considerados de gran exactitud, según el cual la casi totalidad comunicaba intenciones de abandonar el país para asistir a congresos, vacaciones, visitas familiares o motivos semejantes.

No obstante, la apreciación es que abrigaban la esperanza de que en un breve plazo la Revolución sería derrotada y ellos podrían reinstalarse en posiciones privilegiadas.

Sobre la graduación memorable, la periodista Elsy Fors ha contado que el ´viaje organizado por el Comandante en Jefe al Pico Turquino´ partió de Las Mercedes, poblado cercano a Bayamo, en las estribaciones de la Sierra Maestra, y prosiguió en Alturas de Mompié, ´donde pernoctamos, para seguir al segundo día hasta La Plata´.

Añadía que al tercer día alcanzaron la cima del Turquino, presidido por el busto de José Martí, donde se agruparon todos -Fidel, jefes, estudiantes y soldados- para retratarse y que, posteriormente, en el Pico Cuba escucharon largos relatos de la lucha en la Sierra Maestra por Fidel, con acotaciones de Celia Sánchez.

Confiesa la colega de Prensa Latina que todos se encontraban ensimismados en torno a Fidel, sentados en hamacas, y así fueron sorprendidos por las sombras de la noche, ante lo cual presintió que serían días imborrables para los presentes.

Durante la conmemoración el 9 de agosto, en el hospital habanero Calixto García, se rememoró el discurso del líder histórico, quien destacó entonces cómo son los hombres de fe los que pueden hacer grandes cosas, entre las cuales mencionó la escuela de Minas del Frío, donde pronto habría nueve mil estudiantes para desarrollar la enseñanza en el país.

En cuanto a las agresiones contra la Revolución, expresó que era lógico que a nuestros enemigos les desagrade extraordinariamente todos los augurios que esto implica, el avance en todos los órdenes de nuestra organización, no solo de nuestras instituciones docentes formadoras de profesionales y de técnicos.

Al respecto mencionó al Ministerio de Salud Pública y a la televisión, cuyos técnicos fueron capaces de lograr que por primera vez ocurriera lo inimaginable entonces de trasmitir por televisión la graduación desde el Pico Turquino, sobre lo cual añadió que ´son avances, son hechos, son éxitos´.

También tuvo palabras de recordación para el mártir estudiantil Pedro Borrás Astorga, asesinado por seis mercenarios emboscados cuando fungía como sanitario el día 20 de abril de 1961 en Playa Girón, a cuyos padres Fidel les entregó en el Turquino el diploma del hijo.

Sobre esto diría: ´en el alma nos dolía recordar aquel otro zarpazo, aquel otro crimen de Girón, en virtud de lo cual un día como hoy tenga que venir una madre vestida de luto a recoger el diploma de un joven cubano, de un joven que se preparaba para ser médico´.

En cuanto al ascenso a la cúspide, aseguró que entrañaba un símbolo, ´el símbolo de que el espíritu que nos trajo a estas montañas, el espíritu que nos llevó a estas montañas, es hoy como ayer, y será siempre, nuestro espíritu, Âíel espíritu de nuestra Revolución!´.

Sobre la conmemoración simbólica con la obra Realidad de un sueño, el Teniente coronel Rigoberto Santiesteban Reyna, director de la Casa Verde Olivo, significó que con ello se cumple el objetivo de destacar el mérito de los graduados en su trayectoria, prioritario en la editorial para que no se pierdan los valores de nuestra rica historia.


Prensa Latina

 
Prensa Latina