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Publicado el 1 Septiembre, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

Elocuencia del silencio parlante

En el audiovisual de los tiempos actuales, la trama se desplaza hacia el mundo interior y las reflexiones psicológicas de los personajes, desde una mirada conmovedora sin edulcorar sensaciones, enfrentamientos con el enemigo, la tensa cuerda de una situación límite
Elocuencia del silencio parlante.

La serie británico-estadounidense La Corona, escrita por Peter Morgan, cuenta sobre la vida de la reina Isabel del Reino Unido de Gran Bretaña. (Foto: losandes.com.ar).

Por SAHILY TABARES

El audiovisual ha cambiado los hábitos en torno al aprendizaje y la comunicación. Las narraciones seriadas en el medio televisual incorporan a los espectadores en la historia, de forma peculiar. Las acciones, el entrelazamiento de hechos, son concebidos para cautivar a las audiencias, mantenerlas ante la pantalla. En el diseño de la programación, ubicar solo un capítulo durante la semana produce distanciamiento de ideas, atenta contra el sentido del relato, la mejor comprensión de valores axiológicos, estéticos. Lo evidencia la retransmisión de la serie policíaca cubana La frontera del deber (Canal Educativo, martes, 4:00 p.m.). Con guion de Guillermo Rodríguez Rivera y Daniel Chavarría, música de José María Vitier y dirección de Jesús Cabrera, la puesta rinde homenaje a los heroicos combatientes del Ministerio del Interior. Cuenta sobre una red de espionaje operada desde Cuba, Honduras, Nicaragua, en la que participa la Agencia Central de Inteligencia.

La trama se desplaza hacia el mundo interior y las reflexiones psicológicas de los personajes, desde una mirada conmovedora sin edulcorar sensaciones, enfrentamientos con el enemigo, la tensa cuerda de una situación límite.

La transmisión de actitudes y normas de conducta está implícita en el relato ficcional pensado para garantizar el entretenimiento de forma gustosa, productiva. En conseguir este propósito influyen los primeros actores Manuel Porto, Salvador Wood, José Antonio Rodríguez, junto al resto del elenco actoral que otorga consistencia a acciones y pensamientos creativos, estos involucran deseos, luchas, riesgos, sueños, angustias.

Según fue concebida la retransmisión de La frontera… resulta difícil aprehender la elocuencia de silencios parlantes, lo connotativo de marcas lingüísticas, la esmerada atención a los diálogos, y lesiona el diálogo fecundo con espectadores de edades y gustos diferentes.

¿Por qué renunciar a una mayor audiencia si este resultado artístico merece disfrutarse en familia? Lo valedero no pasa de moda. En la actualidad, la tecnología remite a disímiles audacias formales, pero la capacidad de reconocer la facultad imaginativa, el ingenio dramatúrgico, la interpretación actoral, de ningún modo es privativa de artefactos sofisticados o una época.

Entre los retos que enfrenta el medio televisual en el verano está mantener el equilibrio de la programación y las transmisiones de series en horarios acertados y días consecutivos.

No se puede violar la concatenación narrativa de episodios tensionados por el suspenso. De ello son conscientes quienes planifican los seriados en Multivisión, este canal proyecta narraciones de diversa índole, algunas inspiradas en personajes reales, historias de vidas, recreaciones biográficas.

Con independencia de la selección del contenido, “la realidad siempre es imaginaria”, según Umberto Eco. Lo confirmó La Corona (Multivisión, de lunes a viernes, 3:00 y 11:00 p.m.), serie británica y estadounidense escrita por Peter Morgan, sobre la reina Isabel del Reino Unido de Gran Bretaña.

En la ejemplificación de situaciones y secuencias de comportamientos desplegaron conflictos, escenarios, atmósferas, constelaciones emotivas, al añadir realidad a la construcción de lo “real”. Lo que no se dice, lo que se oculta, los planos abiertos para la entrada oblicua de la luz, del silencio, logran texturas sensoriales en función de la acción dramática. En esencia, la totalidad de la historia deviene pretexto para poner en escena dramas humanos. Demuestra que la fuerza de los diálogos reside en la entonación dada por actores y actrices, en el contexto; a veces, no necesariamente en las palabras empleadas.

Otra visión plantea la serie Chicago PD (Multivisión, lunes, miércoles, viernes, 8:53 p.m.) al describir la vida cotidiana de policías y miembros de la unidad de inteligencia criminal asignada al distrito 21 del departamento policial de Chicago. El sargento Hank Voight (Jason Beghe), jefe del grupo, promueve la competitividad, ser siempre ganador; para él, el fin justifica los medios. En las imágenes subyacen cadenas flotantes de significados y la reafirmación del poder. Cada elemento instaura la estética de la violencia, ninguno es inocente; tanto la correlación de imágenes, como la iluminación, el encuadre, establecen asociaciones, bucean en mundos oscuros, posibles, beligerantes.

Las series televisivas están abiertas a incertidumbres y situaciones; estas no son explícitamente nombradas, descritas, requieren la participación del espectador, la inteligencia alerta, para comprender intertextualidades, mensajes, los cuales interpelan al consumidor para hacerlo dependiente de una filosofía carente de inocencia, provocadora. Nunca lo olvidemos: ver es más que mirar.


Sahily Tabares

 
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