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Publicado el 30 Septiembre, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

Sentidos de los indicios

Desde diferentes puntos de vista se alerta en series, telenovelas, telefilmes, sobre la violencia hacia las mujeres y las niñas que lacera el cuerpo, el alma, la integridad humana. Una de las formas menos identificadas socialmente es la violencia simbólica en los medios de comunicación y las industrias culturales
Sentidos de los indicios.

Cada unidad del relato presenta indicios, informantes, acciones, solo hay que reconocer su sentido. Así lo establece, por ejemplo, la telenovela brasileña Lado a lado. (Foto: 4.bp.blogspot.com).

Por SAHILY TABARES

El ecosistema comunicativo describe nuevos modos de ver y sentir, los saberes circulan por diferentes canales, estos propician el acceso a múltiples escrituras, lenguajes, discursos.

La programación de verano colocó en la pantalla televisiva relatos que articulan dinámicas de la cultura, la educación, las normas de convivencia, y hacen reflexionar sobre los modos de relacionarnos con el otro en la vida cotidiana.

Desde diferentes puntos de vista se alerta en series, telenovelas, telefilmes, sobre la violencia hacia las mujeres y las niñas que lacera el cuerpo, el alma, la integridad humana. Una de las formas menos identificadas socialmente es la violencia simbólica en los medios de comunicación y las industrias culturales.

En algunas ficciones suelen reducirse los conflictos femeninos a las relaciones de la pareja. El hecho de no trascender lo íntimo impide aprehender esencias de un fenómeno que establece relaciones de poder en los contextos socioeconómico, cultural, político.

Nunca el sentido de una obra se limita a la interpretación que sobre ella pudiera ofrecer su propio autor. El espectador debe descubrir el “ruido” secreto, oculto, en lo que se dice, cómo se dice, en la estructura lógica del pensamiento, la condición de espejo puesta allí para hacernos meditar sobre detalles sugeridos en personajes, diálogos, escenografías, planos, atmósferas, entre otras alternativas codificadoras de actitudes, maneras de ser, de hacer.

Cada unidad del relato presenta indicios, informantes, acciones, solo hay que reconocer su sentido. Así lo establece, por ejemplo, la telenovela brasileña Lado a lado (Cubavisión, martes, jueves y sábado), al contar las luchas de dos mujeres de diferentes clases sociales: Laura (Marjorie Estiano) e Isabel (Camila Pitanga), quienes defienden el amor y la libertad en una sociedad conservadora de principios del siglo XX. Bandos en pugna se enfrentan para impedir que ellas decidan por sí mismas y participen en las transformaciones de una localidad sojuzgada por el dominio patriarcal.

Otra perspectiva presenta la telenovela colombiana Sinú, río de pasiones (Canal Habana, lunes, martes, jueves y viernes). Esta puesta revela mitos, medias verdades, manipulaciones, estereotipos, que legitiman el dominio masculino y el uso de la violencia como forma de ejercer el control sobre lo femenino. Son elocuentes las acciones de Carlos Puello, el Mago (Jorge Cao) y Cristian Dangond (Mario Espitia) para garantizar la subordinación de las mujeres a necesidades, exigencias, gustos, requeridos por ellos.

La violencia de una tragedia puede cambiar el curso de una narración ficcional. Ocurrió en la telenovela cubana En tiempos de amar, en la que personajes-tipos guardan secretos, odios, sinsabores, los cuales aumentan el juego con las expectativas.

¿Cómo enfrentar prejuicios, paradigmas hegemónicos, conductas discriminatorias por color de la piel, género, orientación sexual, creencias religiosas, que limitan el ejercicio pleno de las personas y atentan contra la unidad nacional?

Es imprescindible la identificación de los productos comunicativos sexistas, en ellos lidera la tendencia a privilegiar la belleza por encima del talento, la inteligencia, los conocimientos, entre otros valores atribuidos desde tiempos inmemoriales al llamado “sexo fuerte” por la cultura machista arraigada en costumbres, prácticas diarias, juicios de valores sobre lo masculino y lo femenino.

Varios telefilmes transmitidos en el espacio Una calle, mil caminos centraron su discurso en complejas problemáticas de la sociedad cubana contemporánea. ¿Se pueden justificar los malos tratos, el uso de imágenes fragmentadas del cuerpo como un objeto para ser poseído, las acciones contra la integridad psíquica y emocional de las mujeres?

Más de una interrogante merecen hechos, conflictos, circunstancias, adversidades, que hacen meditar a los públicos. El espectador debe ser consciente del sentido de la comunicación en los nuevos escenarios culturales. En las ficciones el personaje actúa en una realidad-otra, esta puede ser la nuestra, del vecino o un familiar.

Nada hay de nimiedad cuando la mirada escruta, profundiza, en lo cardinal de un relato. A veces, silencios sugestivos, omisiones, desencuentros, son tan reveladores como los diálogos o posturas iracundas. Leer en el texto sugerido la metáfora, el tono o la respiración de una frase, requiere del televidente implicarse a fondo, descubrir sufrimientos o soledades en el fuero interior de cada persona.


Sahily Tabares

 
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