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Publicado el 12 Septiembre, 2017 por Pedro Antonio García en Cultura
 
 

CINE

Un verano para recordar

: Notables ciclos fílmicos caracterizaron la oferta del Icaic para el recién finalizado estío
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Un verano para recordar.

El hundimiento, la mejor versión fílmica sobre los últimos días del nazismo.

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Fotos: Icaic

Este agosto fue de plácemes para los cinéfilos y, a la vez, un agradable dolor de cabeza, pues tuvieron que elegir entre varias opciones de las distintas salas cinematográficas del país. Para los fanáticos del thriller, el habanero 23 y 12 ofrecía el ciclo James Bond, mientras que para los amantes de las cintas musicales el Multicine Infanta, en su cubículo mayor, acogía la muestra Música y cine: diez joyas, que abarcaba desde los clásicos Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952) y Los paraguas de Cherburgo (Jacques Demy, 1964), hasta recientes propuestas como La La Land (Damien Chazelle, 2016).

El género histórico también tuvo su protagonismo con el ciclo Segunda guerra mundial, mucho más que una contienda, en el cual se repusieron cintas ya varias veces proyectadas, pero siempre perseguidas por los públicos, como El hundimiento (Oliver Hirschbiegel, 2004), la mejor versión fílmica sobre los últimos días del nazismo, y las soviéticas Ascensión (Larisa Shepitko, 1977), un verdadero ensayo en torno a la traición y el heroísmo; La balada del soldado, la hermosa pieza de Grigori Chukhrai (1959) que alude a una juventud inmolada por la agresión fascista; Cuando vuelan las cigüeñas (Mikhail Kalatozov ,1957), acerca del amor en los tiempos de guerra. Igualmente otras menos conocidas: Hasta el último hombre (Mel Gibson, 2016), Solo en Berlín (Vincent Pérez, 2016) y 13 minutos para matar a Hitler (2015), otra incursión de Hirschbiegel en el tema.

Un verano para recordar.

No vence en España, pero convence en Cuba.

También hubo espacio para la risa y la sala 1del Infanta resultó pequeña durante cinco días consecutivos para el largometraje La reina de España (Fernando Trueba, 2016), con una Penélope Cruz en excelente forma. Como habíamos pronosticado en esta misma página, la cinta fue un éxito entre los espectadores cubanos, así lo comprobó el autor de estas líneas al finalizar una de las proyecciones.

Los más pequeños tampoco fueron olvidados y para ellos, amén de los animados cubanos, se exhibió Tortugas ninjas: ataque intergaláctico, en varias salas. Asimismo se proyectó el ciclo Un viaje a la prehistoria y la cinta Phineas y Ferb: misión marvel (Dan Povenmire, 2013).

La sala Charlot del cine Charles Chaplin rindió homenaje a la nostalgia, con filmes de medio siglo atrás. Para las nuevas generaciones constituyó una sorpresa topar con Reflejos en un ojo dorado (John Huston, 1967), Vivir por vivir (Claude Lelouch, 1967) y En el calor de la noche (Norman Jewison, 1967), en los que pudieron disfrutar las dotes actorales de leyendas del séptimo arte: Marlon Brando, Yves Montand, Sidney Poitiers. Y si de mitos se trata, el duelo fílmico Bette Davis vs. Joan Crawford siguió a continuación, con la reposición de ¿Qué pasó con Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962) y el estreno en Cuba de la serie Bette y Joan.

En fin, una excelente oferta que esperamos se repita, aunque no necesariamente con estos mismos ciclos, ni el mismo calor sofocante, en el estío venidero.

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Pedro Antonio García

 
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