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Publicado el 6 Septiembre, 2017 por Prensa Latina en Cultura
 
 

Y llegaron los chinos con su cultura milenaria…

Ahora China es conocida como el gigante asiático, pero aquellos laboriosos habitantes que un día llegaron a la zona central del país insertaron aquí sus tradiciones y a la vez legaron una descendencia que se adaptó a las costumbres caribeñas, pero sin perder sus raíces
Torre manaca iznaga ingenio cuba trinidad.

(Foto: Atlas de una amazona)

Por Mayra Pardillo Gómez*

Sancti Spíritus, Cuba.- Trayendo consigo su pa, disciplina y cultura milenaria, arribaron un día los inmigrantes chinos a Trinidad, Patrimonio Cultural de la Humanidad, y a Sancti Spíritus, la tercera y cuarta de las primeras siete villas fundadas por los conquistadores españoles en la Isla.

Con el ocaso de la esclavitud, los dueños de ingenios y esclavos buscaron nuevos métodos para sostener la extracción de azúcar y acumular mayor riqueza.

Es entonces cuando aparece –como mano de obra barata- la población asiática, la cual tampoco escapó a los maltratos y atropellos sufridos por los esclavos africanos.

Como ellos, eran trasladados a cárceles tras transformarse en lo que se conoció como cimarrones y ser perseguidos (buscaban ser libres y se internaban en lugares intrincados).

En un trabajo investigativo de María Antonieta Jiménez Margolles, Historiadora de la Ciudad, titulado Apuntes sobre la presencia china en Sancti Spíritus, la autora señala que se desconocen las cifras exactas de los descendientes chinos que habitan en esta localidad.

DE ASIA AL CARIBE

La Historiadora plantea que los capitalistas ingleses comenzaron a sacar grandes lotes de chinos para obligarlos a trabajar en el Caribe como esclavos, “encubiertos con el falso nombre de contratados”.

Los esclavistas cubanos, al reconocer que los asiáticos desempeñaban bien las labores agrícolas y ante la falta de mano de obra, decidieron probar suerte en la “contratación de culíes chinos”.

Según la investigadora, en 1847 llegaron a La Habana los primeros chinos, enviados de inmediato a los mayores ingenios de esa zona, iniciándose así otro de los más inhumanos pasajes de la historia de la humanidad.

Los ingleses, opuestos a la trata negrera, se enriquecieron con la inmigración china y utilizaron iguales o peores métodos de captura y traslado hasta los buques que los transportarían a América, como lo hicieron los españoles con los africanos.

La historia describe cómo los negros traídos de distintas zonas de África venían hacinados en los barcos, pero otro tanto padecieron los chinos, quienes viajaban amontonados durante una travesía que duraba de cuatro a cinco meses para llegar a la mayor de las Antillas.

Este inhumano trato provocaba que “frecuentemente se sublevaban, mataban a la tripulación e incendiaban los buques”, indica Jiménez Margolles.

AMARGO PERO DULCE

Chinos trabajando en los cortes de caña.

(Foto: ddd.uab.cat)

En Sancti Spíritus, durante el transcurso del siglo XIX, adquirió importancia la producción azucarera y en 1859 la jurisdicción poseía 41 ingenios, de ellos 18 con máquinas de vapor.

Los primeros chinos contratados los introdujo la sociedad de Nauman y Panze en 1852 y luego otras empresas acrecentaron las poblaciones de estos inmigrantes, como la cienfueguera de Castaño y Entriago.

Fue en los ingenios azucareros más avanzados donde se introdujo la mayor cantidad de estos trabajadores.

De 1859 a 1861, el ingenio Tuinucú mantuvo la misma cifra de chinos: 26, mientras que Marroquín tuvo en las dos etapas 31.

Tenedores, San José y El Arado eran los que menos poseían; el primero con cuatro en ambos períodos, el segundo con cinco (1861) y el tercero con cinco, tanto en uno como en otro año.

Otro ingenio espirituano alcanzó en uno de esos momentos la cifra de 40 de los llamados asalariados.

Más adelante en otras fábricas, también con máquinas de vapor, como San Fernando y Natividad, se incorporaron estos inmigrantes.

El censo de 1862 reportó la presencia de 223 chinos en Sancti Spíritus, mientras que otra fuente local aducía que la población cobriza (incluyendo chinos y yucatecos) ascendía a 315 hombres, y 10 años después ya alcanzaba casi el medio millar.

SERES HUMANOS EN VENTA

En el trabajo de Jiménez Margolles, al cual tuvo acceso Prensa Latina, la investigadora plantea que en el periódico El Fénix (Sancti Spíritus, 1834) se anunciaban las ventas de chinos, los que 1861 costaban unos mil 200 pesos.

Y si bien en 1872 había 491 chinos, para 1899 solo sumaban 41.

Estos inmigrantes corrieron similar suerte en los ingenios azucareros de la jurisdicción espirituana como en cualquier otra parte de la isla caribeña: unas 14 horas de trabajo diario, escasa alimentación y precarias condiciones higiénicas.

En un año se reportaron 10 muertes, el 60 por ciento de ellas en el ingenio San Fernando, en el sur espirituano.

Al igual que los negros, muchos se rebelaron y escaparon tras la ansiada libertad y, cuando eran apresados, iban a parar al Depósito de Cimarrones, enclavado en la Real Cárcel.

De 1869 a 1878 estuvieron en el mencionado local más de 60 hombres originarios de distintas zonas de China, traídos para laborar en los ingenios del centro del país.

El siglo XX trajo consigo un nuevo arribo de chinos y en Sancti Spíritus, a unos 350 kilómetros al este de La Habana, el número creció y su laboriosidad les hizo abrir tintorerías, fondas y bodegas que imprimieron un nuevo paisaje y colmaron de otros olores a lo cotidiano.

LOS PRIMEROS CHINOS EN TRINIDAD

Bajo ese título la Licenciada Lizbeth Chaviano escribió “(…) en julio de 1847 arriba al puerto de La Habana el primer buque cargado de 206 chinos contratados”.

Cuba, mambises.

(Foto: joseantoniobru.blogspot.com)

La arruinada economía trinitaria determinó que “la presencia de los colonos chinos fuera muy discreta en el territorio a diferencia de otras villas de la región central como Sagua la Grande, Remedios, Cienfuegos”, plantea.

De acuerdo con la autora es difícil decir con exactitud la fecha en que llegaron los culíes a Trinidad, aunque ya en 1854 aparecía el asiático José M. Almeida, acusado de falsificación de documentos, y en el censo de 1862 estaban registrados 277.

En tanto, Remedios, considerada la octava villa, contaba ese mismo año con mil 998, de los cuales solo 55 eran obreros de fincas azucareras y cafetaleras.

En la Trinidad de Cuba, los culíes se dedicaron, además, a otras tareas “como carpinteros, en la construcción del ferrocarril, reparación de puentes y vías férreas, como fogoneros y maquinistas, trabajadores del puerto, pequeños vendedores”.

Asimismo, fueron contratados por las casas comerciales alemanas y americanas que comenzaban a radicarse en la ciudad, apunta Chaviano.

Al iniciar las guerras independentistas contra el colonialismo español fueron varios los chinos que se incorporaron a las filas del Ejército Libertador y con su arrojo se hicieron acreedores de grados militares.

El Generalísimo Máximo Gómez expresó: “nunca hubo un chino traidor ni desertor”.

Ahora China es conocida como el gigante asiático, pero aquellos laboriosos habitantes que un día llegaron a la zona central del país insertaron aquí sus tradiciones y a la vez legaron una descendencia que se adaptó a las costumbres caribeñas, pero sin perder sus raíces. (PL)

* Corresponsal de Prensa Latina en Sancti Spíritus.


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