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Publicado el 23 Octubre, 2017 por ACN en Cultura
 
 

Asombros y curiosidades de la torre Eiffel

Maritza Padilla Valdés

París, la capital francesa, con su enorme arsenal de arte y el glamour de toda la ciudad, constituye un punto de asidua visita para quienes ya conocieron sus museos, atractivos, secretos, anhelos y meta de otros sin disposición de medios para acudir a su encuentro, pero la sueñan….

La sola afirmación “París bien vale una misa”, hecha presumiblemente por Enrique IV antes de asumir como rey de Francia, resulta una incitación a conocer uno de los sitios turísticos más frecuentados de Europa.

El Museo del Louvre con sus 35 mil tesoros artísticos, los Campos Elíseos, el Arco del Tiunfo, la Plaza de la Concordia y otros muchos encantos, son razones suficientes para experimentar allí la mejor de las aventuras.

Pero quizás la más emblemática de sus propuestas, sea la torre Eiffel, un monumento hecho de hierro, de 300 metros de altura, inaugurado en 1889, que es parisina, pero pudo ser de otras urbes europeas.

De hecho, Gustave Eiffel presentó el proyecto a distintas ciudades, pero ninguna se decidió a aceptar por resultar incoherente con el diseño de sus edificios, según sostienen varias páginas digitales.

Poco se conoce de la amplia participación en la obra de Guillermo Pérez Dressler, conocido como Guillaume Dressler, un cubano cuya vida cambia radicalmente a partir de Febrero de 1887 cuando su ex-profesor de La Sorbonne, el arquitecto y pedagogo Gravier de Vergennes le presenta a Gustave Eiffel, quien estaba en búsqueda de un asistente para la edificación de su famosa torre.

La química entre ambos es instantánea y pronto el cubano, ya entonces ciudadano francés, se convierte en la mano derecha del famoso arquitecto, el cual deposita en él toda confianza, hasta el punto de permitirle corregir varios de sus diseños y nombrarlo administrador ejecutivo de la obra.

Eiffel, que además de la torre tenía varios proyectos en construcción a la vez, hasta le permitió a Guillaume diseñar en su totalidad una cuarta parte de la torre, aunque esto nunca se le acreditara al arquitecto cubano públicamente, de acuerdo con informaciones de páginas digitales.

Otro secreto muy bien mantenido es que Eiffel padecía de vértigo por lo cual jamás subió a su propia torre, ante el pánico a las alturas, y de ahí en adelante, el encargado de la obra fue Dressler, un detalle poco divulgado.

La torre ganó celebridad y hoy son 17 sus reproducciones repartidas por todo el mundo, entre ellas la de Las Vegas, la mayor, con 165 metros, y la de Michigan, la más pequeña, de solo tres metros de altura.

Destacan las propias fuentes que la Eiffel fue el edificio más alto del mundo desde su construcción hasta 1930, año en el que el Edificio Chrysler de Nueva York le arrebató el puesto.

No obstante, sigue siendo la estructura más alta de París y la quinta más alta de Francia, toda vez que sumando la antena de su cúspide, sigue superando la altura del Chrysler.

Se dice que en un inicio la torre estaba pensada para ser destruida 20 años después de la Exposición Universal; pero en 1900 la Armada Francesa añadió una antena de radio en su punto más alto, motivo de su salvación, al ser utilizada para la difusión de la televisión alemana durante la ocupación nazi de París (1940-44).

Y otra curiosidad…cada cinco años la Torre se cubre con 50 toneladas de pintura para evitar la corrosión, razón por la cual ha cambiado de color en numerosas ocasiones, mientras son los visitantes quienes deciden la nueva tonalidad con su voto en el primer piso.

Cuentan que en un primer momento los ciudadanos la rechazaron, no obstante, hoy día es el ícono de Francia con una media de casi seis millones y medio de visitantes anualmente, lo que lo convierte en el cuarto monumento más visitado en el orbe.

Posee una pista de patinaje sobre el hielo y en el verano es 18 centímetros más alta que en el invierno, debido a la expansión térmica del metal.

Y después de este curioso acercamiento a la torre Eiffel, los que sueñan verla de cerca, tienen una más exacta aproximación a la famosa estructura metálica, símbolo de la llamada ciudad luz.

 


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