0
Publicado el 6 Octubre, 2017 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

DISCOS

¿Cenicienta insular?

En el álbum homenaje Nelson enlaza una quincena de obras debidas a cantautores de épocas y estéticas diversas, cuyas composiciones le place oír y lo conmueven. Es una compilación sobre quienes –sea por influencia o membresía– han estado vinculados a la Asociación Hermanos Saíz, organización que contribuyó a realizar el fonograma y con sistematicidad ofrece una mano a quienes persisten en trovar
¿Cenicienta insular?

Nelson Valdés fue nominado a Cubadisco 2017, cuyas jornadas se dedicaron al aniversario 150 del natalicio de Sindo Garay y a la Nueva Trova.

Texto y foto: RAÚL MEDINA ORAMA

Cuando a nuestras manos llega una buena producción discográfica en cuyo corazón palpita la trova, hay dicha grande y nos disponemos a escucharla y promoverla. No es que tozudamente queramos privilegiarla sobre otros géneros y estilos, pues todos son válidos y nos expresan como sociedad heterogénea. Sin embargo, en esa rara comarca llamada, por algunos, industria musical cubana, el tipo de canción que ahora nos convoca pareciera aquel personaje que en el cuento de hadas perdió su zapatilla, la princesa en boca de todos, pero desconocida.

Dicen que apenas se venden sus discos compactos (CD), que sus mejores tiempos ya pasaron y pertenecen a viejos dioses. Cuán inexactas son esas consideraciones, sabe quien conoce el vivísimo gremio de jóvenes trovadores existente en todo el país, visible de tanto en tanto en eventos como el Longina (Villa Clara), el encuentro de cantautores Al sur de mi mochila (Cienfuegos) y la Jornada de la canción política (Guantánamo), entre otros.

Hijo de ese ámbito es Nelson Valdés (1986), cuyo CD Te doy otra canción fue reconocido con una nominación al premio Cubadisco 2017, en la categoría de Trova, junto a varias producciones de Bis Music firmadas por Frank Delgado (Más), Tony Ávila (Que se haga la luz), Pablo Milanés y Miguel Núñez (Flores del futuro), y la obra ganadora: Como si fueran mías, de Eduardo Sosa, realizada por Producciones Colibrí.

Nelson Valdés ha desarrollado su carrera desde Cienfuegos. En 2007 fue finalista del concurso Una canción para Frida y Diego, y en 2009 obtuvo el segundo premio en el certamen Una canción para Miguel, ambos convocados por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Su música –recogida en algunos CD, entre ellos A la mitad del mundo– integra con sonoridades contemporáneas las raíces genéricas de la canción cubana.

En el álbum comentado enlaza una quincena de obras debidas a cantautores de épocas y estéticas diversas, cuyas composiciones le place oír y lo conmueven. Es una compilación sobre quienes –sea por influencia o membresía– han estado vinculados a la Asociación Hermanos Saíz, organización que contribuyó a realizar el fonograma y con sistematicidad ofrece una mano a quienes persisten en trovar.

¿Cenicienta insular?

El CD se produjo como homenaje a los treinta años de la Asociación Hermanos Saíz, celebrados a finales de 2016. (Foto de la portada: ALEJANDRO AZCUY).

La producción general del disco grabado en PM Records estuvo a cargo de José Manuel García, y los arreglos son del también tecladista Emilio Vega. En él participaron notables músicos del panorama actual, como los instrumentistas Yaroldy Abreu (percusión), Oliver Valdés (batería) y Niurka González, a cargo de la flauta y los clarinetes.

Con Te doy otra canción abre la lista de temas, doble reverencia de Nelson Valdés, tanto al son –una de las raíces robustas de los juglares cubanos– como a la Nueva Trova, al parafrasear el título de Silvio Rodríguez (Te doy una canción) con el que despide el CD. Su dramaturgia no obedece a una concepción de cronología, sino al interés de hacernos transitar por un carril donde se alternan estaciones comunes para la tradición trovadoresca de la Isla: la cuestión social, la celebración del amor y el padecimiento del desamor, así como reflexionar en torno al acto de componer canciones de este linaje.

Puede que usted extrañe algún nombre, ausente en la selección, pero entre quienes están no sobra ninguno si queremos tener una idea de las herencias, derivas y confluencias de la canción cubana actual.

Inscritos en la mencionada Nueva Trova, se incluyeron en el repertorio Te perdono (Noel Nicola), La felicidad (Pablo Milanés), Carretón (Lázaro García) y Te doy una canción (Silvio Rodríguez). Además, exponentes de generaciones posteriores, algunos lamentablemente ignorados por la mayoría de los públicos, entre ellos ese Ariel Barreiro capaz de afirmar que el ser humano es “una bestia de cargar nostalgias” (Un hombre).

También se versionaron creaciones de Tony Ávila (El hombre nuevo), Polito Ibáñez (Me muero de ganas), Alberto Tosca (Ni un ya no estás), Rolando Berrío (Caridad), Santiago Feliú (Bolero), Israel Rojas (Papel en blanco), Gerardo Alfonso (Íbamos al mar), Eduardo Sosa (Claudia vendrá) y Carlos Varela (Los días no volverán).

Te doy otra canción es un tributo delicado y hermoso que acompañado del son, ritmos afrocubanos y hasta del filin más íntimo, entre otras influencias, viaja por la tradición de la trova contemporánea. Cuando la creen perdida y cenicienta, esa princesa entra al baile, como expresión entrañable de la cultura cubana.


Raul Medina Orama

 
Raul Medina Orama