0
Publicado el 17 Octubre, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

BRIGADA ARTÍSTICA

Cercanías de larga permanencia

La solidaridad de estudiantes y profesores de la Academia de las Artes llegó a localidades afectadas por el huracán Irma
Cercaníasde larga permanencia.

El actor Ángel Luis Montaner logró una cálida relación con el público infantil.

Por SAHILY TABARES

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

El mar irrumpió en Jaimanitas, poblado costero al oeste de La Habana. Al ocasionar vientos fuertes e inundaciones, el ciclón devino pesadilla para esta comunidad. Algún que otro derrumbe, instituciones y casa con sus techos afectados, la humedad, el follaje descolorido, la tierra fangosa, son huellas por doquier.

No obstante, el sol intenso, músicas, poemas, llenan hoy de bríos a los residentes en la localidad marinera. Una brigada conformada por estudiantes y profesores de la Universidad de las Artes, ISA, se presenta en el parque; allí incentivan esperanzas, salud para el alma, deseos de recomenzar, sentimientos imprescindibles durante la etapa de recuperación.

Precisa el teatrólogo Michel Cruz, vicerrector de extensión universitaria: “Formamos parte de acciones del sistema de la cultura en la capital. Al actuar en zonas afectadas crece el mensaje solidario, el valor de la mano extendida. El arte en su dimensión social –por supuesto, no es la única–, motiva ideas, pensamientos, reflexiones. Se crean relaciones especiales entre los artistas en formación y los públicos necesitados de divertimento, energías creativas.

“Hace horas compartimos gratas experiencias en la comunidad El Romerillo, allí se proyectaron cortos realizados por alumnos de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (Famca). El intercambio, los debates, tienden puentes de comunicación, abren vías al conocimiento, revelan el carácter multifuncional del vínculo entre el ser humano y la realidad.

Cercanías de larga permanencia.

Para Abdiel Rodríguez, profesor de Artes Visuales, es fundamental la creatividad de los participantes.

“También nos acompañan instructores de arte de la Brigada José Martí y nos apoyan las instituciones locales. Mantendremos la dinámica de los recorridos, esta es una de las misiones del ISA como institución académica que traslada a los estudiantes valores éticos y compromiso social. El proceso define el sentido de la vida futura, afianza el hábito de trabajo”.

Aliento de continuidad

La pequeña María Karla sonríe mientras dibuja una casa azul rodeada por árboles frondosos. A su lado, Héctor, de siete años, concluye trazos de peces, barcos… Muy cerca, el joven profesor Abdiel Rodríguez los observa, sin intervenir en las elecciones de colores, tizas, crayolas y otros materiales.

“Participar creando constituye una premisa esencial en esta labor. Nuestra función es orientarlos, encauzar las capacidades de ellos, protagonistas de la actividad. El aprendizaje favorece a todos, en especial nutre nuestro ser y hacer cotidianos. Los de menos edad tienen curiosidad, interrogantes, luces increíbles. Estamos pendientes de cada detalle, los gestos, las palabras, incluso la disposición del espacio elegido por ellos para hacer los dibujos”.

Cercanías de larga permanencia.

David Frank integra la Compañía Danza-ISA.

Durante el intercambio, cultores de diferentes manifestaciones artísticas patentizan junto a sus interlocutores la integralidad de la cultura que sustenta juicios, razonamientos, conceptos. Son conscientes que el saber es un bien invaluable, se preserva, acrecienta a lo largo de la existencia.

No faltan quienes reconocen el valor de la metáfora, esta puede ser tan valiosa como un concepto científico, incluso más eficaz al proporcionar sugerencias, goces, revelar horizontes.

En el improvisado escenario lidera el valor artístico de la poesía; cuentos, leyendas, relatos, juegos, cautivan al auditorio. Ángel Luis Montaner, estudiante de tercer año de actuación e integrante del grupo teatral Museo de Títeres el Arca, destaca el valor educativo de la vivencia: “Demuestra comportamientos, intereses. El mundo está consumiendo una chatarra indiscriminada de músicas, audiovisuales, expresiones seudoculturales. Al difundir lo valioso, la autenticidad, canciones infantiles –a veces desconocidas–, se influye en el gusto no instruido y el crecimiento espiritual”.

Lo confirma Vilmaris Rodríguez, estudiante de tercer año de contrabajo. “No traje el instrumento, pero vine a cantar acompañada por el saxofonista Roddy Meriño. La buena música nos acerca. Diariamente estudiamos para nosotros, es el momento de estar junto a los públicos, establecer un diálogo, aspiración esencial para las sociedades de nuestro tiempo. Se impone aprovechar la cercanía, transmitir sensibilidades, captar las de otras personas. Nunca serán en vano los esfuerzos por aportar a la cultura estética que influye de manera decisiva en expresarse de manera correcta, los buenos modales, la decencia”.

Cercaníasde larga permanencia.

Vilmaris Rodríguez recreó la canción Cómo fue, de Benny Moré.

En el parque, risas, aplausos, miradas atentas, reafirman la voluntad de entendimiento, el placer de la compañía. Cámaras fotográficas en manos de miembros de la brigada documentan el espectáculo que ya integra la memoria cultural colectiva.

David Frank pertenece a la agrupación Danza-ISA, fundada hace dos decenios. “El nuestro es un proyecto integrador de música, canto, danza. Satisface llevar la alegría a estas familias. Cuando uno entona canciones, rumbas, boleros, se concentra en el disfrute. Recuperarnos nos mejora, fortalece”.

Alguien dice: “Ese tipo de actividad constituye un gran aprendizaje, hace ascender la condición humana”. Otros gritan: “Vuelvan pronto”. Sheila Durán, quien participa con sus hijos de cinco y ocho años, no oculta su emoción, asegura: “Estas presentaciones influyen en la movilización de nuestras fuerzas”.

Voces entrenadas y espontáneas coinciden en un coro informal: “Venga la esperanza”. Sin dudas, el arte como fenómeno humano, antropológico, expresa las peculiaridades de un contexto, la subjetividad, los estados de ánimo, las añoranzas y los valores éticos imprescindibles en todas las épocas.

 

Certezas que alumbran

Cercanías de larga permanencia.

El mural que el huracán Irma no se llevó.

En Jaimanitas hace 30 años el artista José Fuster creó un proyecto con el fin de transformar la visualidad en casas, edificios, jardines; los coloridos mosaicos decoran el vecindario desde el tejado hasta los cimientos.

Para el ceramista, dibujante, pintor y grabador, “lo ocurrido ha sido impresionante, devastador. El evento meteorológico derribó árboles, muros; en el área destinada a la práctica de deportes de niños y jóvenes apenas queda un mural, el cual realicé en homenaje al general Loynaz del Castillo y al unicornio de la canción de Silvio Rodríguez. El valor simbólico tiene fuerzas superiores a cualquier embate.

“Pronto haremos el mural Contra viento Irmarea, el diseño incluye una cola de sirena que vence al monstruo marino; lo acompañará un texto explicativo sobre lo ocurrido. Ante las dificultades vamos a crecernos con propuestas nuevas para no repetirnos”.

 


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares