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Publicado el 25 Octubre, 2017 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

MÚSICA

Quemando el arroz

Dos muchachas se abren camino en el hip-hop cubano. Afirman que su estilo se aleja de los beats más tradicionales: Escuchan mucho jazz, rhythm and blues, reggae, blues, soul, y tratan de fusionar todos estos géneros en su trabajo, con la ayuda del productor musical Moisés Whittaker
Quemando el arroz.

Son pocas las mujeres premiadas en la categoría hip-hop en los Cubadisco, entre ellas Reyna Hernández (izquierda) y Yadira Pintado.

Texto y foto: RAÚL MEDINA ORAMA

La Reyna y La Real. Así se presentan en la escena rapera de la Isla un par de chicas que sobresalen en ese ámbito, generalmente identificado como territorio de hombres. Varios de los temas interpretados por la banda que lideran se incluyen en listas de éxitos nacionales, y hace poco regresaron de Europa, donde promocionaron su último fonograma.

Reyna Hernández Sandoval y Yadira Pintado Lazcano crean letras cuestionadoras de algunos conflictos sociales. Aunque habían colaborado previamente, el 8 de febrero de 2013 marca el inicio del proyecto que las mantiene juntas ante los micrófonos.

Según explica Hernández, directora y vocalista, su primera formación fue en la carrera de química industrial, y Yadira se graduó como trabajadora social. No cursaron escuelas de música, pero cuando decidieron su nuevo camino comenzaron a estudiar canto, teatro y proyección escénica. La entrevistada cree que hilvanando y disparando rimas es como mejor pueden expresarse.

“Nuestras primeras referencias fueron de los años 90, sobretodo de exponentes de Estados Unidos: 2 Pac, The Notorious B.I.G., Missy Elliot, Busta Rhymes. También nos interesamos por cubanos como Anónimo Consejo, Obsesión, Papo Record, las Krudas Cubensi”.

Su estilo se aleja de los beats más tradicionales: “Escuchamos mucho jazz, rhythm and blues, reggae, blues, soul, y tratamos de fusionar todos estos géneros en nuestro trabajo, con la ayuda del productor musical Moisés Whittaker”.

Quemando el arroz.

Letras cuestionadoras de algunos conflictos sociales encontramos en su reciente CD.

Tales influencias, y la variedad de instrumentistas que las acompañan en presentaciones y estudios de grabación, hacen diferente su propuesta. Así lo apreció el jurado de Cubadisco 2017, que les otorgó el premio al mejor álbum de hip-hop realizado gracias a la compañía Tumi Music, de Reino Unido.

El proceso de creación se extendió durante dos años y medio, y al decir de Reyna recibieron muchas críticas de los raperos más ortodoxos, debido a su sonoridad. “Pero estamos bien satisfechas con el resultado. Nos muestra el camino por seguir”.

Reconoce que han mediado en sus carreras posibilidades y circunstancias distintas a las de los intérpretes hombres. Siempre perciben suspicacias: “Nos quieren poner a prueba a ver si nos igualamos a ellos luchando por esta música. No obstante, muchos nos han ayudado a pesar de no creer en nosotras al principio. Debemos crear, y pelear por nuestras propias oportunidades y condiciones”.

Sobre el movimiento del hip-hop nacional –venido a menos de acuerdo con investigadores y representantes de esta cultura– afirma que no tiene los espacios de concierto ni los medios de difusión necesarios.

“El rap está muy estereotipado en Cuba. Muchas disqueras no promocionan el género por los prejuicios que existen hacia él, debido a su carácter contestarío. Por lo general no insta a bailar y dice demasiadas verdades que no encajan en el perfil comercial que interesa a algunas instituciones”, añade.

En lo que emerge un ambiente más propicio para el rap criollo,  se mueve, pegajoso y directo, un coro con visos feministas: Antes eras tú, ahora soy yo/¡Voy bajando y que se queme el arroz!

Es de La Reina y La Real, a quienes –declara la entrevistada– no les interesa victimizarse, sino mostrar al mundo que por ser un dúo de muchachas jóvenes no son inferiores cuando se habla de defender el hip-hop cubano.


Raul Medina Orama

 
Raul Medina Orama