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Publicado el 22 Noviembre, 2017 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

CARLOS PUEBLA

Cronista de nuestra épica

Alma y compromiso lideraron en el músico. Autor de emblemáticas canciones como Y en eso llegó Fidel y Hasta siempre, Comandante. Homenaje en el centenario de su nacimiento
Cronista de nuestra épica.

Carlos Puebla en La Bodeguita del Medio.

Por SAHILY TABARES

Él, su obra, tienen larga permanencia en la memoria, esta se nutre del acervo cultural que lo distinguió. “Soy del pueblo, pueblo soy, y adonde me lleva el pueblo, voy”, así cantaba. El compositor, guitarrista, cantante, Carlos Puebla (Manzanillo, 1917-La Habana, 1989), habla por sus canciones nutridas de los hechos más relevantes de la historia de nuestra nación. Desde 1959 se convirtió en el cronista por excelencia del acontecer revolucionario, de las batallas libradas por quienes en nuestra tierra transforman el ser, el hacer cotidianos.

La presencia entrañable de sus relatos identitarios goza de arraigo popular: “De Cuba traigo un cantar/ hecho de palma y de sol/ cantar de la vida nueva/ y del trabajo creador/ para el ensueño mejor/ cantar para la esperanza/para la luz y el amor”.

Desde edades tempranas defendió el apego a lo suyo, forjado en una existencia difícil, pues ejerció durante la niñez y la juventud varios oficios: zapatero, mecánico, carpintero. La añoranza por expresarse mediante la música motiva su aprendizaje de forma autodidacta, consulta a maestros, ejecutantes; al triunfo de la Revolución estudia en el Seminario de Música Popular, dirigido por el pianista y musicólogo Odilio Urfé.

Cronista de nuestra épica.

Con su grupo Los Tradicionales.

Con talento, disciplina, pasión, labró un camino propio. Fue consciente de la importancia de dedicarse por entero al arte que le permitió expresar valores éticos, estéticos, fidelidad absoluta a la Patria.

Desde los años 30 compuso canciones inspiradas en el amor, las cuales se difundían por la emisora CMKM de Manzanillo. Muchos de esos temas integran el patrimonio de la música cubana y el repertorio de intérpretes consagrados. Imposible olvidar la sencillez, el gusto por el buen decir, de piezas antológicas: Cuenta conmigo, Quién se lo iba a imaginar, Dejemos de fingir, Quiero hablar contigo.

Junto a su grupo Los Tradicionales actuó ante públicos de diferentes países, lo aplaudieron en teatros y otros escenarios. Uno de los emblemáticos fue La Bodeguita del Medio, de 1952 a 1962.

Desde mucho antes, ya el cantor denunciaba la pobreza y los males sociales que aquejaban al país, en los primeros fonogramas grabados registró títulos de denuncia social: Pobre de mi Cuba, Este es mi pueblo y Plan de machete.

Significación proverbial

Cronista de nuestra épica.

Monumento a Carlos Puebla en el parque Céspedes de Manzanillo. (Foto: panoramio.com).

Hombre sensible, comprometió su voz, el alma, con la Revolución. Desde los años 60, Carlos Puebla dio vida a músicos y textos emblemáticos. En la canción Y en eso llegó Fidel cuenta transformaciones que ocurren en Cuba a partir del triunfo del primero de enero. Denuncia la lotería, el juego, la prostitución, el robo de las fuerzas en el poder en complicidad con la mafia de Estados Unidos.

La gracia criolla, el talento, la imaginación cultivada, fluyen en guarachas, sones, boleros y otros géneros musicales de arraigo popular. Imposible olvidar temas como el de la Reforma Agraria, Ya ganamos la pelea, Cómo no me voy a reír de la OEA, y Si no fuera por Emiliana.

Compositor de trascendentes documentos histórico, cultural, político y social, Puebla fue el representante de Cuba en el Primer Encuentro Internacional de la Canción Protesta convocado por la Casa de las Américas en 1967.

Solidario, inspirado en sentimientos internacionalistas, rindió homenajes a combatientes de otros países, entre ellos el revolucionario colombiano Camilo Torres.

Memorias perdurables

Las evocaciones tienden puentes comunicativos que acercan la valía de un cantor revolucionario imprescindible.

El tenor Pedro Blanco, solista, e integrante del Coro del Instituto Cubano de Radio y Televisión durante 42 años, comparte en exclusiva con BOHEMIA, sus recuerdos sobre Carlos Puebla.

Cronista de nuestra épica.

El tenor Pedro Blanco muestra el programa del espectáculo en homenaje al Che. (Foto: Cortesía del entrevistado).

“Somos oriundos de la misma tierra. Los manzanilleros nunca olvidan las raíces culturales, ni a sus legítimos exponentes. Por ello acuden al monumento que se le erigió al juglar en el Parque Céspedes de nuestra localidad. Allí él se reunía con los niños para contarles historias sobre héroes y próceres, se interesaba por la familia de los pequeños, era un amigo más del grupo, pues juntos disfrutaban intercambiar anécdotas, bromas, e ideas.

“Para mí fue emocionante coincidir con Carlos Puebla en el homenaje que se tributó al Comandante Ernesto Che Guevara el 8 de octubre de 1977 en el teatro de Luanda en Angola.

“Él interpretó Hasta siempre, Comandante, una de las más famosas de sus creaciones. Según supe, la compuso después de que Fidel leyera la carta de despedida del Che, en una transmisión ante el pueblo.

“El mismo Puebla contó que le comenzó a dar vueltas en la cabeza la idea de crear una canción dedicada al Guerrillero Heroico, y a las pocas horas la compuso, al otro día la ensayó con sus músicos. La obra es un himno de esperanza, da bríos, fuerza, luz libertaria. Ha sido traducida a varios idiomas, se canta en diferentes estilos y formatos.

“En aquella oportunidad me conmovió la afabilidad de un músico reconocido, su trato amistoso. Nunca tuvo empaque de figura notable, y lo era, así son los grandes. Acudió al ensayo a la hora indicada, participó de manera disciplinada del montaje del espectáculo dirigido artísticamente por el primer actor Manuel Porto. Ese día también actuaron Ela Calvo, Elizabeth de Gracia, y aficionados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

“Quizás poco se conoce, o por lo menos no tanto como lo merece, esa cualidad de Carlos Puebla de ser una persona llana, natural, franca, sincera. Descuella por estos atributos y la cualidad de luchar toda la vida por ideales propios, de compromiso, autenticidad.

“Lo acompañaba la guitarra bien alta en el pecho, su porte, su manera de comportarse dan fe de lo que digo. Es un ejemplo para artistas y públicos, él luchó por ser un auténtico trovador, se sentía como la voz de los trabajadores, de los humildes, del pueblo. Lo considero un precursor de la nueva trova.

Cronista de nuestra épica.

Le gustaba intercambiar con los públicos.

“Jocoso, alegre, cultivó la esencial cubanía.  Los más jóvenes deben conocerlo, escuchar el contenido de su poética sencilla que ilustra de dónde venimos, quiénes somos, hacia dónde vamos”.

Baluarte imperecedero

Andando el tiempo Carlos Puebla vuelve una, otra vez, pleno de la fe que lo alimentó. Debemos escucharlo sin prisa para seguir el sentido de sus palabras, el reclamo de batallas que no admiten descanso, la entrega concebida en soluciones melódicas y armónicas en función de la expresividad de un artista de honduras bien profundas.

En su tumba en el cementerio de Manzanillo, quedó inscrita su propia definición: “Yo soy esto que soy, un simple trovador que canta”. En Cuba lo sentimos como el cronista de nuestra épica para todos los tiempos.

 

 Y en eso llegó Fidel

Cronista de nuestra épica.

Era franco, jovial.

Aquí pensaban seguir

Ganando el ciento por ciento

Con casas de apartamentos

Y echar al pueblo a sufrir

Y seguir de modo cruel

Contra el pueblo conspirando

Para seguirlo explotando

Y en eso llegó Fidel

 

Se acabó la diversión

Llegó el comandante

Y mandó a parar

Se acabó la diversión

Llegó el comandante

Y mandó a parar

 

Aquí pensaban seguir

Tragando y tragando tierra

Sin sospechar que en la sierra

Se alumbraba el porvenir

Y seguir de modo cruel

La costumbre del delito

Hacer de Cuba un garito

Y en eso llegó Fidel

 

Se acabó la diversión

Llegó el comandante

Y mandó a parar

Se acabó la diversión

Llegó el comandante

Y mandó a parar

 

Aquí pensaban seguir

Diciendo que los ratreros

Forajidos bandoleros

Asolaban al país

Y seguir de modo cruel

Con la infamia por escudo

Difamando a los barbudos

Y en eso llegó Fidel

 

Se acabó la diversión

Llegó el comandante

Y mandó a parar

Se acabó la diversión

Llegó el comandante

Y mandó a parar

 

Aquí pensaban seguir

Jugando a la democracia

Y el pueblo que en su desgracia

Se acabara de morir

Y seguir de modo cruel

Sin cuidarse ni la forma

Con el robo como norma

Y en eso llegó Fidel

 

Se acabó la diversión

Llegó el comandante

Y mandó a parar

Se acabó la diversión

Llegó el comandante

Y mandó a parar

 

 

Cronista de nuestra épica.

Disfrutaba componer sus canciones.

Hasta siempre, Comandante

Aprendimos a quererte

desde la histórica altura

donde el sol de tu bravura

le puso cerco a la muerte.

Aquí se queda la clara

La entrañable transparencia

De tu querida presencia

Comandante Che Guevara

 

Tu mano gloriosa y fuerte

desde la historia dispara

cuando todo Santa Clara

se despierta para verte.

Aquí se queda la clara

La entrañable transparencia

de tu querida presencia

Comandante Che Guevara.

 

Vienes quemando la brisa

con soles de primavera

para plantar la bandera

con la luz de tu sonrisa.

Aquí se queda la clara

la entrañable transparencia

de tu querida presencia

Comandante Che Guevara.

 

Tu amor revolucionario

que conduce a nueva empresa

donde espera la firmeza

de tu brazo libertario.

Aquí se queda la clara

la entrañable transparencia

de tu querida presencia

Comandante Che Guevara.

 

Seguiremos adelante

como junto a ti sequimos,

y con Fidel, te decimos,

hasta siempre, Comandante.

 

Aquí se queda la clara

la entrañable transparencia

de tu querida presencia

Comandante Che Guevara.

 


Sahily Tabares

 
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