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Publicado el 3 Noviembre, 2017 por Irene Izquierdo en Cultura
 
 

La tierra más hermosa 525 años después

Ahora en Holguín concluyó la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, algo que es menester celebrar, porque el desembarco –es innegable- dejó la huella de España e influyó notablemente en la identidad, en la cultura cubana

Por esta zona de la actual provincia del Holguín, en la región oriental de Cuba, llegó Cristóbal Colón.

Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Jamás me he preguntado cómo fue aquel día de 1492, cuando los colonizadores llegaron: otros hombres, otra cultura, otros hábitos. Hace 525 años irrumpieron por el Norte oriental de la Isla, que nunca más volvió a ser la misma.

Arribó a estas tierras el  almirante Cristóbal Colón, sin los protocolos que en el siglo XXI existen, impuestos por el desarrollo, la modernidad, y -como hacen hoy algunos-, abrió la puerta de la conquista, del despojo, de la mezcla de cuerpos y de culturas.

Los tripulantes de La Niña, La Pinta y la Santa María abrieron las puertas del saqueo, la muerte, el amor y el mestizaje. Muchos de ellos dejaron sus huesos aquí, y otros tantos hicieron desaparecer a las poblaciones originarias.

Y quedó la huella: desde la muerte hasta la identidad. Muchos aseguran que fue el encuentro de dos culturas. ¿Encuentro? ¿Es que acaso alguien había concertado una cita? Los que se encuentran son los que se buscan mutuamente. Lo que ocurrió hacia las postrimerías del siglo XV en la “tierra más hermosa que ojos humanos vieron”, fue la conquista.

Ahora en Holguín concluyó la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, algo que es menester celebrar, porque el desembarco –es innegable- dejó la huella de España e influyó notablemente en la identidad, en la cultura cubana. De los ritos en Bariay, una muestra.


Irene Izquierdo

 
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