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Publicado el 11 Diciembre, 2017 por Tania Chappi en Cultura
 
 

Ante todo, su dimensión humana

Verde Olivo publicó recientemente una hermosa iconografía del líder histórico de la Revolución Cubana. Al respecto, dialoga uno de sus creadores

Ante todo, su dimensión humana.Por TANIA CHAPPI

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Jorge Valiente, fotorreportero de diversas publicaciones, entre ellas el diario Granma, y la periodista y profesora Sahily Tabares presentaron a inicios de mes, en el Centro Histórico habanero, frente a la Plaza de Armas, donde tiene lugar el ya tradicional espacio Sábado del Libro, el volumen Fidel es un país.

El título, un verso del argentino Juan Gelman (podemos leerlo en su poemario Gotán, de 1962), sintetiza la historia narrada mediante una urdimbre de fotografías y textos. Han sido pensados estos últimos –al decir de su autora- no como complemento, sino como recurso para situar las imágenes en su contexto; y rebasan la simple información acerca de cuándo y dónde fueron tomadas, pues incluyen evocaciones, y pensamientos de Fidel.

“Yo tenía centenares de fotos obtenidas durante décadas de cubrir periodísticamente actividades del Comandante por todo el país. Me inicié en la fotografía en el periódico Revolución, en 1963, y ese mismo año por primera vez me enfrenté a retratarlo, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. La última vez que lo hice fue en 2002, mientras reinauguraba una escuela que está cerca del antiguo Colegio de Belén, en la capital; empezó a lloviznar, pero él siguió hablando, y después conversando con los muchachos y los profesores, por supuesto, yo me mojé también”, rememora Valiente.

Ante todo, su dimensión humana.

Fue difícil escoger las imágenes, quedaron fuera centenares, comentó Valiente.

“Cuando Fidel iba a cumplir 90 años, me pregunté: ¿por qué, para la ocasión, no hacemos un libro con igual número de imágenes?”, prosigue el entrevistado. “Se nos ocurrió que Ediciones Verde Olivo era la que mejor podía acogerlo. Así fue. Hemos tenido una cooperación excelente. La editora es la teniente coronel Ana Dayamín Montero Díaz y la diseñadora, Claudia Gorrita Martínez”.

-Sin embargo, en aquel momento no salió el volumen.

-No se debió a Verde Olivo, sino al proceso tecnológico. Trabajamos con cientos de tiras de negativos, hubo que escanearlos, escogerlos en busca de variedad, procesarlos para que respondieran a los parámetros demandados por una impresión de alta calidad.

-¿Qué encuentra el lector cuándo pasa sus páginas?

-Las instantáneas desplegadas en nueve capítulos nos ofrecen una visión panorámica del camino recorrido por el Comandante en Jefe durante todos estos años de Revolución, en la cultura, la ciencia, la economía… Ellas testimonian sus encuentros con investigadores, artistas, deportistas, obreros, con personalidades de múltiples ámbitos y el pueblo en general. Al mismo tiempo, reflejan algo visto por mí en toda la Isla: él trataba de que las personas se enamoraran de la tarea que estaban haciendo, desde el gran científico hasta el enfermero, o quien labora en un taller.

“Con esta selección nos propusimos mostrarlo más allá del podio –aunque hay algunas fotografías de ese tipo-, resaltar su dimensión humana. Una de las fotos me gusta especialmente: Fidel está en Santiago de Cuba entre dos trabajadores con cascos, a los que echa el brazo por encima de los hombros”.

-En la cubierta lo vemos con unos niños.

Ante todo, su dimensión humana.

El tema abordado y el prestigio de los autores atrajeron a numeroso público a este Sábado del Libro.

-Tomé muchas imágenes suyas en la apertura de círculos infantiles, en escuelas. La costumbre es poner en la portada un retrato, pero yo no quería hacer nada convencional. Me gustó más esta variante, porque recalca la idea de que el futuro de un país son sus niños, y la preocupación incesante de Fidel por la niñez.

-¿Las instantáneas escogidas se habían publicado con anterioridad?

-Buena parte son inéditas. Algunas las tenía guardadas. Para encontrar otras, tuve que volver al archivo del periódico Granma.

“Incluí, por ejemplo, la presencia del Comandante durante la visita de Brezhnev a Cuba, la inauguración de la Escuela Lenin; el momento en que Alicia Alonso recibe la Distinción por la Cultura Nacional, y su interpretación de Giselle en el Gran Teatro García Lorca, al cumplirse 30 años de la primera vez que la interpretó. Igualmente, la puesta en marcha de la cantera El Purio, en Sancti Spíritus; el recorrido hecho por diferentes lugares de Santiago de Cuba, en 1988, cuando se celebraba el aniversario 35 del asalto al Moncada…

-No debió ser sencillo fotografiarlo.

-La más compleja es la última foto del libro: Fidel había ido a una zona de Holguín o Las Tunas, no recuerdo bien, e hizo una visita a su hospitalito. El pueblo entero estaba allí. Yo me metí por detrás del personal de seguridad, que no podía con aquello. Todo el mundo quería darle la mano… ¡esa imagen es impactante!

“Resulta difícil enfrentar tales situaciones, sentir que te empujan, y la fotografía no puede quedarte movida ni desenfocada; necesitas el encuadre adecuado. Es decir, no solo hay que saber colocarse, sino luchar contra las imposibilidades. Y a pesar de las circunstancias regresar al periódico con el testimonio gráfico. Lo contrario significa un demérito para el diario y, ante todo, para mí. Tuve que prepararme técnica y artísticamente, dominar la cámara, para poder responder ante cualquier imprevisto.

Ante todo, su dimensión humana.

Los interesados en el tema agotaron la cantidad de ejemplares disponibles esa mañana.

“Además, en aquella época se usaban equipos analógicos, con rollos; tú no conocías en el instante el resultado de lo que hacías. Hasta que no llegabas al laboratorio, revelabas y veías las instantáneas, no te volvía el alma al cuerpo. Imagínate un recorrido de varios días fuera de La Habana; entonces no se podían mandar las fotos como ahora, la tecnología no lo permitía”.

-¿Fidel es un país volverá a presentarse?

-Sí, en varias instituciones culturales, y en la próxima Feria Internacional del Libro en Cuba (a partir de febrero de 2018).

-¿Otros proyectos de Jorge Valiente?

-Pienso continuar trabajando con imágenes de la danza. Tengo cientos, porque he cubierto un gran número de festivales y funciones. En 1964 coincidí en Santiago de Cuba con Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba, que estaban actuando en unidades militares cercanas a la Base Naval de Guantánamo. Desde ese momento le cogí el gusto a la temática –en sus diferentes manifestaciones, he retratado tanto obras clásicas como bailes populares y folclóricos- y a estudiar sobre ella.

“De igual manera, me encanta retratar a los niños. Ya inicié un ensayo fotográfico sobre los muchachos jugando fútbol en el barrio. En fin, no voy a dejar de hacer fotografías”.

Fotografías de Jorge Valiente enriquecen una decena de libros acerca del ballet y en especial Alicia Alonso, la revolución bolivariana de Venezuela, prácticas médicas, la poetisa Rafaela Chacón Nardi y su grupo de niños pintores, autos antiguos todavía activos en la Isla. Una instantánea, donde se observa a Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en la fundación del Ejército Juvenil del Trabajo, forma parte del compendio Las cien mejores fotos de la historia de la Revolución.


Tania Chappi

 
Tania Chappi