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Publicado el 15 Diciembre, 2017 por Tania Chappi en Cultura
 
 

BALLET DE CAMAGÜEY

En puntas, con entrega y pasión

Sin perder sus bríos, esta prestigiosa compañía danzaria celebra en 2017 sus cinco décadas

En puntas, con entrega y pasión.Por TANIA CHAPPI

Fotos: JORGEL. SÁNCHEZ RIVERA y Cortesía del Ballet de Camagüey

Muy bien ganado ha sido su renombre. Desde que surgiera en diciembre de 1967, por iniciativa de Vicentina de la Torre y con el apoyo del Ballet Nacional de Cuba (incluso, bailarines del BNC protagonizaron estrenos de la flamante agrupación).

En ello se empeñaron los directores Joaquín Banegas; el maestro de maestros, Fernando Alonso -entre1975 y 1992 consolidó la proyección nacional e internacional de este ballet e hizo que se respetara como institución de la cultura cubana-; Jorge Rodríguez Vede, el siguiente rector del colectivo; y la bailarina, regisseur, maitre, que desde hace 20 años asume tal responsabilidad: Regina María Balaguer Sánchez.

Con ella nos encontramos en la hermosa sede del colectivo. Una casona de los años 30, nombrada Villa Feliz por su dueño original, un terrateniente ganadero de la región. Fernando Alonso la dotó de salones de clases y un taller para confeccionar zapatillas; después, ya en la década de los 90, se sumaron los camerinos y las naves donde fabrican la escenografía que necesitan en sus puestas en escena.

Toda compañía tiene su sello, ¿cuál es el del Ballet de Camagüey?, pregunto a la actual directora.

Regina María Balaguer Sánchez destaca el alto nivel de los bailarines que egresan de las escuelas cubanas especializadas en la enseñanza artística.

“Nos caracteriza la versatilidad. Intentamos mantener lo más pura posible la línea de la escuela cubana de ballet, aunque sin olvidar la dialéctica ni que vivimos en un mundo globalizado. Tenemos una manera propia de movernos en el escenario. Lo peculiar está en la frescura con que asumimos las coreografías, debido a la juventud de quienes integran el elenco”.

Ellos son graduados de nivel medio, de la Academia de las Artes provincial. No obstante, esos muchachos camagüeyanos, holguineros, santiagueros, villaclareños, matanceros, evidencian una alta calidad en su desempeño.

-¿Dentro de su repertorio, cuáles piezas consideran básicas?

-Por supuesto, las del ballet clásico. Y entre las neoclásicas y las más contemporáneas, se encuentran Majísimo, de Jorge García; varias de José Antonio Chávez, uno de nuestros coreógrafos (Desequilibrio, El beso de la muerte, Vivaldiana, Fátum…); Cantanta o Juegos profanos, creada por Iván Tenorio y que al estrenarse, a inicios de los 70, generó una polémica, porque marcaba una ruptura; la Carmen de Osvaldo Beiro, que incluye hasta un baile de la chancleta y elementos de la danza afrocubana, aun cuando la protagonista se mueve en puntas.

“Ha sido relevante trabajar con diversos coreógrafos cubanos de otras agrupaciones y con extranjeros. El año pasado presentamos una nueva versión de Carmen, la de Peter Breuer, director del Ballet de Salzburgo, Alemania; se ciñe más a la obra original y requiere de los intérpretes un trabajo muy intenso”.

-Algunos no ven con buenos ojos que una compañía de ballet se abra a otras manifestaciones de la danza.

-Quienes dirigían el BC en la década de los 70 decidieron que incursionara por todas las corrientes posibles. En los años 80 el maestro Fernando Alonso indicó crear un taller coreográfico en el cual los bailarines pudieran hacer sus propios montajes. Eso fue muy afortunado. No podemos ni olvidar el repertorio clásico ni quedarnos en el pasado; debemos volver a él una y otra vez, y al mismo tiempo explorar cosas nuevas, darles a los intérpretes la posibilidad de desplazarse en la amplia gama de movimientos existentes, para que adquieran mayor diversidad, facilidad de movimientos. Y que el público vea algo novedoso.

-¿Hitos y momentos felices?

En puntas, con entrega y pasión.

Otorga igual relevancia a la danza clásica que a la contemporánea, como esta, Fátum.

-Tener nuestras versiones de El lago de los cisnes, Don Quijote y Giselle. Ser la única compañía cubana con una versión de La llama de París.

“Desde hace 27 años funciona el Centro de Promoción Fernando Alonso, llamado así en homenaje a su fundador y dirigido por la profesora María Herminia Martínez de la Torre. Surgió como una escuela nocturna para niños a partir de los cuatro años de edad, en ella recibirían clases de ballet, danza española y moderna. Esa institución se convirtió, sin proponérselo, en cantera de la Escuela de Arte. Muchos de los bailarines del BC dieron sus primeros pasos allí.

“Algunos pequeños han venido de Santa Cruz, Vertientes, Florida, y otros municipios alejados de la ciudad. Eso nos da gran satisfacción. Llegamos a tener entre 300 y 400 alumnos. Ahora hay limitaciones con el transporte y son alrededor de 150. Hacemos funciones con ellos. Este mismo año, en abril, para celebrar el aniversario de la UJC y los pioneros, repusimos Pedro y el lobo. Es hermoso verlos sobre el escenario”.

-Supongo que no habrán faltado dificultades.

-Es una compañía que se renueva constantemente, debido a la migración hacia otras ciudades del país, fundamentalmente la capital, y al extranjero. En 1994 nos quedamos solo con cuatro hombres. Decidimos hacer una audición y escoger a egresados del nivel elemental y a otros que por determinadas razones habían dejado de bailar. Con el buen entrenamiento diario el nivel fue otra vez elevándose.

“Fue una situación muy difícil, porque había una gira acordada. Tuvimos que actuar rápido, adecuar las coreografías a las capacidades de los nuevos intérpretes. Viajamos a La Habana y hubo muy buena acogida por parte del público.

“Ahora mismo hay cierta estabilidad, pero de contar con 60 u 80 integrantes hemos descendido a casi la mitad. La migración se complejiza porque ya no solo es ir a la capital o al exterior, sino que buscan trabajo en los polos turísticos. Contribuye el hecho de que incluso algunos ganaban solo 250 pesos antes de la reciente, y tardía, evaluación, aunque ya habían terminado el servicio social y hacían papeles de solistas o de primeros bailarines.

“Si pensamos en los problemas… A veces no disponemos de los materiales necesarios para enfrentar la producción de determinado ballet. Por suerte el productor, los atrezistas y otros trabajadores se las ingenian y resuelven esas carencias. El Ballet de Camagüey ha sabido sortear cada dificultad y salir airoso.

En puntas, con entrega y pasión.

Homenaje a Fernando Alonso en 2007, un pilar del ballet en Cuba y reconocido internacionalmente por haber trabajado con prominentes maestros y coreógrafos foráneos.

“No nos detenemos. Entre las actividades por nuestro aniversario 50, realizamos en abril un evento teórico titulado El Ballet de Camagüey, pasado y presente. Estuvimos en Ciego de Ávila. Concebimos presentaciones en La Habana, Villa Clara, Cienfuegos y Holguín”.

-¿Cuáles son los proyectos a corto y mediano plazos?

-Renovar el repertorio. Continuar trabajando con disímiles coreógrafos. Tratar de mantener nuestra presencia en la mayor cantidad de provincias posible. Estamos en la mejor disposición de ir adonde nos inviten.

“He intentado que el BC se presente en La Habana al menos en dos ocasiones del año: una en el Gran Teatro Alicia Alonso y otra en el Mella, porque este fue el que durante muy largo tiempo acogió todas nuestras presentaciones en la capital. Tenemos una deuda de gratitud y un compromiso con él.

-¿Viajes, presentaciones en festivales foráneos, temporadas?

-Proyectamos para 2018 una gira por Suiza y España. Estuvimos el año pasado en el Festival Internacional de la Cultura Maya, en Mérida, Yucatán. Durante los últimos tiempos no hemos asistido a muchos festivales en el extranjero, a causa del fatalismo geográfico. Personas que pudieran invitarnos, cuando vienen a Cuba se quedan en La Habana, no llegan a Camagüey, a pesar de que es una ciudad con una gran fortaleza cultural, no solo en la danza, sino en la música, las artes plásticas, el teatro. O surgen algunas posibilidades, pero debido a los mecanismos existentes no podemos llevarlas a efecto. Es una realidad.

“Sin embargo, quiero resaltar el mérito de habernos mantenido a lo largo de 50 años y ser reconocidos nacional e internacionalmente. Trabajamos con intensidad cada día para que nuestro arte sea mejor, con total entrega y pasión”.

Y al decirlo, en la voz y las maneras de Regina María Balaguer no hay jactancia; por el contrario, son las de quien refiere un hecho no solo cotidiano, sino ineludible en sus vidas.

Evocaciones de un regisseur

En puntas, con entrega y pasión.Rafael Saladrigas Ruiz es quien en la actualidad rige el funcionamiento artístico de la compañía. Entró en ella con apenas 17 años, ya siendo Fernando Alonso (quien falleciera en 2013) el director, del que rememora:

“Para nosotros representó mucho. Gracias a él empezamos a hacer giras por toda Cuba y a insertarnos en los festivales internacionales de ballet. En 1978 se materializa el primer recorrido internacional. Visitamos países del campo socialista (URSS, RDA, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Bulgaria) y comenzamos a adquirir prestigio.

“También con su llegada se desarrolló de forma muy pareja el trabajo con lo clásico y lo contemporáneo. Él es el maestro por excelencia. Cuando te daba una explicación lo hacía desde el punto de vista anatómico, te quedabas maravillado de cómo te transmitía otros conocimientos, de fisiología, de quinesiología… En su personalidad se reunían varios requisitos: era exigente, dulce, perfeccionista.

“Momentos agradables han sido muchos, uno de ellos es que en Camagüey, en determinada época, pudieran hacerse los festivales internacionales de ballet. Mi criterio personal, con el mayor respeto hacia quienes han estado dirigiendo la cultura del país, es que no debían haber desaparecido, pues así teníamos la oportunidad de presentar a compañías con diversas tendencias de la danza (moderna, folclórica, española y de ballet clásico). Cuando ocurre el de La Habana, aquí vienen muy pocas. No obstante, la provincia es una plaza balletística, hay un público conocedor”.

 


Tania Chappi

 
Tania Chappi