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Publicado el 31 Enero, 2018 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

ARTES ESCÉNICAS

Más allá de paradigmas en boga

Surgidos a mediados de los años 80 del pasado siglo, con Rine Leal como principal mentor, estos lauros congratulan y devienen vehículo significativo para modelar ideas, explorar técnicas nuevas, experimentar fórmulas otras y ensayar alternativas de producción, entre quienes cumplen el rol de crear en las artes escénicas en medio de un aquí y ahora complejo y limitado en recursos
Más allá de paradigmas en boga.

El arte de los pasos y compases tuvo espectáculos de lujo. Carmina Burana, de Danza Contemporánea de Cuba, mereció el Premio Especial Villanueva. (Foto: radioenciclopedia.cu)

Por ROXANA RODRIGUEZ TAMAYO

Apenas iniciado 2018, la mirada, reveladora de calidades, a los montajes más notables de cada año que suelen ser los Premios Villanueva de la Crítica, volvió para proponer nuevos y mejores derroteros e instó a avivar los saberes y el pensamiento.

Surgidos a mediados de los años 80 del pasado siglo, con Rine Leal como principal mentor, estos lauros congratulan y devienen vehículo significativo para modelar ideas, explorar técnicas nuevas, experimentar fórmulas otras y ensayar alternativas de producción, entre quienes cumplen el rol de crear en las artes escénicas en medio de un aquí y ahora complejo y limitado en recursos.

Una docena de propuestas nacionales y foráneas, vistas en la Isla durante 2017, ganaron el importante galardón que confiere la Sección de Crítica e Investigación Escénica de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). De ellas, la mitad correspondió a espectáculos extranjeros presentados en la edición 17 del Festival de Teatro de La Habana; y cuatro fueron proyectos danzarios.

Los seguidores del arte de las tablas recordarán el unipersonal No hay flores en Estambul, la singular visitación que hiciera el uruguayo Iván Solarich (actor, dramaturgo y docente) a la película Expreso de Medianoche (1978), de Oliver Stone. Como tampoco olvidarán el aluvión de risas, sensaciones y desatinos generado por Lupa: mundos para mirar, una hilarante puesta concebida a partir de la animación de figuras que trajera Lupa. Compañía de Muñecos, de Argentina.

Completaron la lista de referencias memorables, el enfoque cuestionador, delirante y mordaz sobre la identidad y la historia fundacional chilena que se advirtiera en Inútiles, de Teatro de Sur, de esa misma nación andina; igualmente el proyecto, desasido de toda convención teatral, pero fecundo en poesía y espiritualidad, que ofreció la nómina de Teatro El Ghetto, de México, con La arquitectura del silencio; y los franceses de El efecto de Serge y Bajo sus pies, el paraíso (en el apartado de danza), de Philippe Quesne/Vivarium Studio y La Compagnie de SOI Radhouane El Meddeb, respectivamente.

Más allá de paradigmas en boga.

El arte de los pasos y compases tuvo espectáculos de lujo. Carmina Burana, de Danza Contemporánea de Cuba, mereció el Premio Especial Villanueva. (Foto: radioenciclopedia.cu).

La representación de la mayor de las Antillas arrasó con tres laureles para piezas danzarias. Acosta Danza, que en el capítulo anterior de los premios se alzó con un reconocimiento por su temporada inaugural, ahora mereció un lauro con Twelve, del coreógrafo Jorge Crecis. La Compañía de Rosario Cárdenas fue otra de las agasajadas, con el montaje de Afrodita, ¡oh, espejo! Y Carmina Burana, de Danza Contemporánea de Cuba, se llevó a casa el Premio Especial Villanueva, por la espectacularidad y concepción sugerente, un lúcido trabajo coreográfico de George Céspedes sobre la música de Carl Off.

En cuanto a las propuestas teatrales cubanas, resultaron sobresalientes El espejo, del Proyecto La Perla, aderezado con música y danza en vivo, el cual trajo de vuelta a la escena contemporánea, de un modo peculiar, el clásico de la dramaturgia antillana El peine y el espejo, de Abelardo Estorino.

Jacuzzi, de los holguineros de Trébol Teatro, impresionó por el controversial y severo estilo al asumir la realidad que nos circunda. Asimismo, El Ciervo Encantado, que regresó con un performance en escena como es ya habitual en su estética, incitó a reflexionar con Departures, sobre una problemática universal: la migración, percibida desde el contexto nacional.

Patakín, de Raíces Profundas; Cuatro, de Teatro de las Estaciones; La Cita, del Centro Promotor del Humor, y Zona, de Teatro de la Fortaleza, recibieron el reconocimiento de la sección de críticos de la Uneac por la coherencia y la expresividad alcanzada en cada una de sus respectivas puestas.

Impregnadas de madurez y de esa avidez por dialogar con públicos cada vez más entrenados llegaron estas invitaciones que conquistaron laureles, en buena lid estímulo para continuar creando más allá de estéticas y paradigmas en boga.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez