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Publicado el 16 Enero, 2018 por Irene Izquierdo en Cultura
 
 

Periodismo: aprendizaje permanente desde el eterno taller del trabajo

Entrevista al Premio Nacional de Televisión 2015, fundador de la Televisión Serrana y amante profundo de la pedagogía, Daniel Diez Castrillón

Con los habitantes de la Sierra Maestra conoció y mostró al mundo muchas historias, que considera tan reales como mágicas.

Por IRENE IZQUIERDO RIVERA

Habla de sus inicios en el mundo audiovisual con la alegría del que siempre está empezando, aprendiendo algo. Lo hace también con la satisfacción de saberse un cubano privilegiado. ¿Por qué? Dejemos que sea el protagonista de esta historia, Daniel Diez Castrillón quien cuente:

-Comencé mi vínculo con el audiovisual  en 1966, en el Noticiero ICAIC Latinoamericano, con Santiago Álvarez y otros cineastas –Julio Cortázar, Pastor Vega, Sergio Girart…-, con casi todos los directores de aquella época, porque lo primero que hacían en documentales, y en su mayoría pasaron por ese Noticiero, que devino escuela formadora de cineastas.

“Antes yo estaba becado, estudiando Electrónica en el Instituto Politécnico Osvaldo Herrera. Allí se proyectaban películas todos los domingos; cuando el encargado de hacerlo no iba, yo asumía, porque estaba aprendiendo. Lo que más me divertía era el Noticiero, porque ponían música de los Beatles y de otros cantantes norteamericanos. Y tú sabes, en aquella época, eso era diversionismo ideológico.

-¿Logró graduarse en el tecnológico?

-No, gané una beca en el ICAIC, donde comencé como sonidista. ¡Nada menos que en el Noticiero, que tanto me gustaba!

-Qué recuerdos le trae el nombre de Santiago Álvarez?

-En primer término el equipo que logró conformar, la disciplina que inspiraba, el respeto profesional, la ética ante los entrevistados y ver cómo disfrutaba el cine. Para mí es un orgullo haber sido discípulo un genio como él. Nunca he estudiado en una escuela de cine; mi escuela fue verlo trabajar –porque tampoco impartía clases-, formarme a su lado y “sufrirlo” a veces, porque era muy exigente.

“Mientras realizaba estas tareas me gradué de Licenciado en Periodismo”.

-¿Qué es el periodismo para usted?

-Un aprendizaje permanente desde ese taller eterno que es el trabajo. La escuela te da las herramientas, pero el aprendizaje lo confiere la práctica

-¿Después del ICAIC dónde trabajó?

-En la televisión. Cuando entró el video en Cuba le solicité a Santiago que me permitiera ir para la TV, porque le veía muchas posibilidades. Creé la Revista de la Mañana; realizaba documentales, dirigía informativamente el programa y a los periodistas. Más tarde fundé el canal de Ciudad de La Habana –CHTV-, y después me fui para la Sierra Maestra.

-¿Por qué esa idea de irse a la Sierra, luego de haber hecho tanto con el audiovisual en La Habana?

-Siempre me ha gustado mucho el quehacer comunitario. Son testigos CHTV, y Pantalla, un programa crítico en la etapa de rectificación de errores y tendencias negativas. Lo realizaba con las comunidades obreras. Esto siempre me ha interesado mucho.

Daniel Diez, Premio Nacional de Televisión 2015. (Foto:
elcineescortar.com).

“También influyó el hecho de haberme dado cuenta de que lo único difundido mayoritariamente es lo que sucede en la capital. El resto solo existe como noticia, pero no como lugares donde crece la vida, con sus problemáticas; es algo que necesitamos conocer, por formar parte del país, porque se pueden perder elementos importantes de la cultura cubana, si no somos capaces de saber cómo viven en las comunidades, núcleo fundamental de una nación. Nada hay más importante que su participación, instarlos a que hablen, oírlos, saber qué piensan… De lo contrario, tenemos un país de ficción”.

“Me decían loco, y realmente había que estarlo. Me fui en 1990, cuando estábamos empezando a conocer qué era el llamado período especial. Desde mucho antes iba a la Sierra y permanecía allá dos o tres meses, haciendo documentales; dormía con los campesinos, en las casas de las comunidades y donde me cogiera la noche. Asís estuve, hasta que apareció el presupuesto –con el aporte del Partido y el apoyo de la UNESCO-, para fundar la Televisión Serrana, que comenzó en 1993.

-¿Qué encontró allí?

-Solo magia, seres humanos mágicos, buenas personas, gente que quiere a la familia, respeta a los mayores y, sobre todo, a la naturaleza,  donde está todo lo que necesita el mundo. Cada vez que aparece una medicina o un nuevo invento, tiene que ver mucho con la naturaleza.

“Igualmente, encontré la espiritualidad; funciona mucho el espiritismo y toda esa relación solidaria entre los seres humanos.

-¿Cuál fue su primer trabajo en la TV Serrana?

-Un trabajo que se llama Pura imagen, basado en la canción homónima de Adalberto Álvarez y su Son. Filmé los elementos más significativos vinculados a su letra y lo monté. A la gente le gusta porque se ve reflejada y eso eleva la autoestima. Tenerlos en cuenta es muy importante.

Uno de sus grandes méritos es el amor por la docencia.

“Hice otro que se llama ¿Sabes lo que es ser campesino? Porque muchas personas han olvidado eso.

-¿Recuerda la cantidad de documentales de la TV Serrana?

-Tiene más de 600 y una cifra superior a los 500 premios nacionales e internacionales.

-¿Cuánto le ha reportado su quehacer allí?

-Una química maravillosa. Allí se establece una relación con el ser humano muy estrecha; a la vez que aprenden lo que les enseñamos, nosotros nos formamos también, viendo cómo enfrentan la vida, igual que la naturaleza. Entendemos cosas que, desde la ciudad, no se comprenden.

“Uno se enriquece espiritualmente y desde el punto de vista cognoscitivo, para después poder contar las historias. La acumulación de saberes es muy importante, porque no está solo en la Universidad, sino también en lo cotidiano y eso es lo más importante.

-¿Ha considerado volver a la Sierra?

-Yo dejé la TV Serrana en manos de la gente que vive allá. No puede ser de otra manera; son ellos quienes deben contar sus historias. Soy de La Habana; diseñé, armé y formé la TV Serrana, que ahora es de ellos.


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo