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Publicado el 31 Enero, 2018 por Tania Chappi en Cultura
 
 

FIL CUBA-2018

Platillos atrayentes

Desde el extremo más oriental del país, El Mar y la Montaña sorprende por el cuidado diseño de sus volúmenes y la diversidad de los autores
Platillos atrayentes.

La revista, a cargo de la casa editora homónima, celebra tres decenios de labor en aras de la cultura nacional.

Por TANIA CHAPPI

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Aunque se trata de una editorial pequeña y al año solo publica entre 12 y 14 títulos, intenta ofrecer siempre variedad de temas y géneros, desde narrativa y poesía hasta textos de divulgación científica, cuyo lenguaje sea asequible al lector medio.

No solo escritores guantanameros componen el catálogo de El Mar y la Montaña, su política es dar cabida a los buenos creadores a nivel nacional; asimismo, dos o tres de sus producciones anuales son los textos ganadores del concurso Regino Boti, quienes pueden residir en cualquier provincia.

Vista da fe, afirma un antiquísimo refrán. Así es con buena parte de sus libros. Han descollado en nuestras ferias literarias, junto a los de otros similares del Sistema de Ediciones Territoriales (SET), por su visualidad. Y quienes a finales del pasado año asistimos a un Sábado del Libro, en el centro histórico habanero, pudimos corroborar la permanencia de ese atractivo. Al respecto, explica el poeta, narrador y editor José Raúl Fraguela: “Las cubiertas se imprimen en cuatricromía, las enviamos al poligráfico de Guantánamo, o al de Palma, u otro que garantice impresiones de calidad”.

Debe añadirse que el colectivo de trabajadores tiene una vasta experiencia, tanto los editores como el personal que conforma y empalma los pliegos de cada ejemplar. Incluso el diseñador, Víctor Enrique Sánchez, obtuvo el galardón Espacio, por la obra de la vida, que otorga la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales.

En consecuencia, algunos premios como La puerta de papel –reconocimiento del Instituto Cubano del Libro, destinado a las publicaciones más destacadas dentro del SET– han recaído en propuestas de esta editorial, entre ellas el poemario Sitios que no vuelven, del propio Fraguela. Igualmente, Del naranjo el azahar (nombre tomado de un verso de Dora Alonso), antología de poetas guantanameros que se ha reeditado y viajará a La Habana para iniciar su periplo por la Feria Internacional del Libro (FIL) 2018, obtuvo un lauro que se concede en Holguín a los volúmenes del mencionado sistema.

Camino a la gran cita literaria

Platillos atrayentes.

También forman parte del catálogo de la editorial estos poemarios presentados en La Habana a finales de 2017, en el espacio Sábado del Libro.

Tales avales incitan a degustar las novedades y reediciones de El Mar y la Montaña. Prevén ofrecer poesía para adultos y niños, novela, cuentos, textos relacionados con el cuidado de la salud (uno sobre diabetes y otro acerca de las enfermedades anorrectales), y hasta un cancionero.

José Raúl Fraguela también llama la atención sobre la revista del Centro Provincial del Libro. Nombrada igual que la editorial y confeccionada en sus predios, protagonizará en la sede principal de la Feria, la fortaleza de La Cabaña, un agasajo. ¿El motivo?: sus 30 años de existencia.

Los tres números correspondientes a 2017 deberán estar allí, al alcance de los lectores. Loable iniciativa, pues muy pocas veces tenemos la oportunidad de leer publicaciones de ese cariz realizadas fuera de la capital y mucho menos escuchar los criterios de quienes las elaboran.

Con un perfil sociocultural, no solo literario, las páginas de este medio de comunicación, divulgativo y reflexivo, acogen “desde reseñas críticas de los títulos recientes, hasta trabajos de pensamiento en torno a temas como el consumo del arte, las características y capacidades de los lectores… Hablamos de cultura comunitaria, de plástica, cine y las demás manifestaciones artísticas.

“Si bien se prepara en Guantánamo, es una revista de carácter nacional. A todo lo que vale y brilla de la cultura cubana lo invitamos colaborar. El empeño fundamental es que los guantanameros se enriquezcan tanto con lo que ocurre en su territorio como con lo que esté pasando de importancia en el resto del país”, declara el citado editor.

Una vez concluidas, en febrero, las jornadas habaneras de la Feria, marzo y abril verán deslizarse la marea literaria hacia las otras provincias. Entre el 11 y el 15 de ese último mes –al menos así lo han previsto– la principal ciudad del territorio más oriental de la Isla se agitará con presentaciones, encuentros con escritores, espectáculos artísticos, quioscos y librerías tomadas por compradores ávidos.

Además de estar dedicada a Eusebio Leal y a China, en la ciudad del Guaso constituirá un homenaje a uno de sus hijos ilustres: el escritor guantanamero Regino E. Boti, en ocasión del aniversario 140 de su natalicio. Enhorabuena.

 

El Mar y la Montaña nos sugiere:

Platillos atrayentes.

Algunos de los títulos que hallaremos en la gran cita literaria del presente año. (Foto: Cortesía de la editorial)

La canción de la noria (Rissell Parra Fontanilles): “Novela que se disfruta por muchos motivos. En primer lugar porque ha sabido borrar los límites entre ficción y realidad, al trabajarse el relato con buen arte, sabiduría técnica, mesurado temperamento epocal y cuidadoso diseño de la figura central de Regino Boti. Nadie saldrá indiferente tras la lectura. Uno conoce mejor la humanidad de Boti en este encuentro y llega quizás más preparado para incursionar en los estantes mundos del ilustre guantanamero, el de la poesía entre ellos”. Enmanuel Tornés

El destino de todo viajero (Danay Guilart Calzado): “Plasmar la vida, padecerla, tal vez sea la eficaz impronta que asiste a los versos de este poemario, huella vívida y evocadora, donde a través de símbolos como la noche, el tiempo y la ciudad, el sujeto lírico (dígase también autora) cuenta sus anhelos y desventuras en una sutil indagación, delicadeza por la palabra dentro de un discurso donde la limitación psíquica no es mera excusa para la libertad con que la poeta asume la compleja realidad que la circunda”. Ramón Elías Lafita

Como un ángel poseso (Ibrahim Martínez Romero): “El poeta, un antiguo dolor sobre la espalda, busca tenazmente su derrotero y lo ‘sorprende un torbellino/ de voces que ya no escuch[a]’, que lo sumen en soliloquio con una muerte a quien interpela, invoca, rechaza, pero que no responde, como no lo hacen, en la medida de sus deseos, la circunstancia, el otro, sea ancestro, conocido, mujer amada, dianas de un discurso que parece llegar a nadie, y que lo deja, ángel poseso, a solas con su propia verdad”. José Raúl Fraguela

Vamos a cantar changüí (Ramón Gómez Blanco): “Recoge una muestra de estas composiciones, acompañadas por sus partituras, en las que el amor, la naturaleza y las creencias religiosas son esenciales. Desde El guararey de Pastora, de Roberto Baute, hasta otros temas más recientes, coros y guías se unen para dar la controversia. No te la pierdas, changüisero”.

Del naranjo el azahar (Eldys Baratute y José Raúl Fraguela): “Escogidos de los libros publicados por quince autores en diversas editoriales del país, el tomo reúne poemas dirigidos a varios grupos etarios dentro del público infantil y que abordan las temáticas más disímiles: la naturaleza, la familia, los juegos, el folclor y hasta la propia literatura, con modos que van desde lo más lírico hasta lo lúdico, desde el lenguaje coloquial hasta el francamente tropológico, salvaguardando siempre la belleza inherente al género, su sencillez”.

Marginalia (Ana luz García Calzada): “Agotada la última línea de este conjunto de cuentos, el lector tendrá los elementos necesarios para hacer el retrato sociológico de una familia marginal, pues sin que pretendan ofrecernos un cuadro completo de la realidad presentada, aportan lo suficiente como para imaginar cuanto falta. Narrados desde diversos puntos de vista y con gran economía de recursos, amén la certera configuración psicológica de los protagonistas, bastaría el lenguaje en que se expresa cada cual para caracterizarlos. Con este libro su autora demuestra, una vez más, pulso seguro y dominio técnico a la hora de presentarnos unas ficciones que, por su verosimilitud, no parecieran serlo”.

 


Tania Chappi

 
Tania Chappi