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Publicado el 22 Febrero, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

A Blanco lo que es de Blanco

Evocación sobre el destacado caricaturista e historietista con motivo del cincuentenario de ¡Ay, vecino!, su obra humorística más popular

Durante más de 60 años Francisco Pascasio Blanco Ávila, ha cultivado el humor gráfico. Imaginativo, locuaz, aporta ideas que denotan el ejercicio de la inteligencia.

Por SAHILY TABARES 

Fotos: LEYVA BENÍTEZ     

En los comienzos fue el dibujo, lo hacía para no aburrirse en la casa o la escuela. Esta afición de la niñez lo sedujo definitivamente. Durante más de 60 años ha cultivado el humor gráfico. Imaginativo, locuaz, aporta ideas que denotan el ejercicio de la inteligencia. A Francisco Pascasio Blanco Ávila, Blanco (La Habana, 1930), le interesa contar relatos enriquecidos con nuestra idiosincrasia.

Para él, la curiosidad constituye un incentivo permanente. Agudo observador, creó historietas humorísticas didácticas: Matilda y sus amigos, Los siete samuráis del 70, Pol Brix contra el ladrón invisible, Trucutuerca y Trescabitos. Fue decisiva su labor fundacional en la edición de las revistas Cómicos; Pablo y El muñe, de la Editorial Pablo de la Torriente Brau; Mi barrio y La Calle, de los Comités de Defensa de la Revolución. En ellas, desarrolló una ingente labor en beneficio del humor constructivo, de la sonrisa que provoca su ingenio.

Conserva anécdotas, disímiles experiencias. Mientras habla aprisa, gesticula, contagia el entusiasmo: “Pepe Agraz, director de la revista Fotos, descubrió mis aptitudes para el dibujo en 1948, cuando yo era aprendiz de linotipo en el taller donde él imprimía la publicación. Más tarde, como operario de El Mundo, colaboré en las páginas deportivas de ese diario”.

A Blanco lo que es de Blanco.

Blanco precisa que ¡Ay, vecino! se creó para ser impresa con una sola tinta, de acuerdo con los requerimientos de la época.

¡Ay, vecino!, su famosa tira del gordo y el flaco, ya tiene 50 años, pues fue publicada el 27 de abril de 1967 en el humorístico Palante. Nunca lo olvida, la idea llegó de repente, inspirada en lo que veía en los balcones frente a su casa. Pronto surgieron otros argumentos hasta completar cinco dibujos. Le propuso una sección fija al entonces director del semanario, Guillermo Santiesteban, quien alegó: “Con solo dos personajes es imposible construir una saga permanente”.

Lejos de amilanarse, Blanco no solo siguió creando hasta concluir 10 ediciones, sino que garantizó la permanencia de las tiras en las páginas de Palante. Desde ese instante, la historieta se ha publicado en medios de prensa en Cuba y otros países. Los personajes de ¡Ay,vecino! aparecen en almanaques, afiches, entre otros soportes.

Soñador impenitente

Este veterano artista del humor gráfico disfruta regresar a la génesis de aquel relato estructurado en secuencia de cuatro viñetas. Lo pensó como un divertimento, pues le interesaba concebir situaciones limitadas a dos protagonistas siempre ubicados en un escenario recurrente: dos balcones con el característico medio punto de la arquitectura colonial de la mayor de las Antillas. Ambos son contrastantes: uno grueso, el otro flaco, desnudos totalmente mientras interactúan; de forma esporádica aparece un perro, un gato, entre otros personajes secundarios.

Entre sus añoranzas descuella llevar a esos sugerentes vecinos a la animación. De ningún modo es un propósito descabellado, la historieta, aunque tiene la peculiaridad de que los textos son ubicados en un globo con una flecha, la cual indica el personaje parlante, mantiene vínculos con el séptimo arte: además del guion, requiere encuadres, ángulos, flash-backs, diferentes recursos del audiovisual.

En la era de las nuevas tecnologías de la información y los equipos sofisticados, este ilustre creador continúa fiel a la calidad del trazo al instante de comunicar. El activo movimiento de sus manos realza la expresividad de palabras e imágenes ilustrativas del afán devenido brújula, lo guía hasta el disfrute placentero del trabajo.

Mediante su blog ¡Ay, vecino! comparte hallazgos encontrados en procesos e investigaciones a los cuales no renuncia. Es consciente de la existencia de nuevas vías para socializar información y productos audiovisuales en formatos, estilos, soportes diferentes. Piensa el entretenimiento desde una dimensión educativa, formadora, cultural; considera que la sonrisa originada en el humorismo contribuye a la reflexión.

A Blanco lo que es de Blanco

Este libro reúne una selección de caricaturas y textos inspirados en un personaje popular del siglo XX habanero.

A Blanco lo que es de Blanco. Los más jóvenes lo consideran un referente. La cubanía aflora en sus obras publicadas en libros, folletos, soportes digitales. Sin duda, el gordo y el flaco, tendrán larga vida en el panorama de los personajes humorísticos cubanos.

De ayer a hoy

Durante los años finales del siglo XIX, hasta principios de los 50 del XX, las páginas de historietas en Cuba y otras naciones estuvieron dominadas por editoriales norteamericanas que dieron vida a más de 400 personajes –entre ellos Tarzán, Superman–, los cuales promocionaron el estilo de vida y la manera de pensar estadounidenses.

En la década del 60 otra perspectiva fue asumida por creadores que aportaron valores éticos y estéticos al género. Con el semanario Palante, las revistas Pionero, Zunzún, Bijirita y la publicación de libros, se amplió el universo de la historieta, desde entonces esta recrea de manera imaginativa nuestra idiosincrasia, el ser y hacer cotidianos.


Sahily Tabares

 
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