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Publicado el 9 Febrero, 2018 por Tania Chappi en Cultura
 
 

FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LA HABANA 2018

Hallazgos y contrapunteos

Convocado por el Centro de Estudios Martianos, el coloquio sobre nuestro héroe nacional y el inicio de las guerras por la independencia de Cuba incluyó conferencias, paneles y presentaciones de libros y multimedias

“Debemos ser osados, con un pensamiento renovador, no tener miedo a explicarnos los hechos”, sostiene el historiador Ibrahim Hidalgo.

Texto y fotos: TANIA CHAPPI

Tras una amena y fundamentada disertación, durante la segunda jornada de un encuentro dirigido no solo a los estudiosos de la vida y obra de José Martí, sino concebido para todos los interesados en la historia patria, el Doctor Ibrahim Hidalgo accedió a conversar con BOHEMIA acerca de lo ocurrido en la sede del evento, y de asuntos que no debieran obviarse si deseamos extraer del pasado lecciones útiles.

El coloquio tiene como motivos centrales el aniversario 165 del natalicio de Martí y el 150 de haber comenzado las guerras de independencia en la Isla. Por consiguiente, la mayoría de las intervenciones se propuso vincular los dos sucesos, y hacer hincapié en la visión de Martí con respecto a ese hecho trascendental, puntualizó este investigador del Centro de Estudios Martianos.

-Los temas mencionados cuentan con vastas investigaciones y bibliografías; ¿por qué volver sobre ellos, qué nos aporta el actual intercambio?

-Incitar a la búsqueda de elementos históricos; claro, hablo como historiador, los filólogos y los estudiosos de la literatura aludirían a otras aristas. Aquí Pedro Pablo Rodríguez discurrió en torno a si La Habana fue o no insurrecta; ciertamente, en el occidente del país, sobre todo en la capital, hubo una tendencia hacia la insurrección y hasta conatos de alzamientos que fueron abortados, debido a la penetración de espías dentro del movimiento revolucionario y a que el ejército español, incluidos los voluntarios, era muy fuerte en esa zona. Ahí ya tenemos un buen tramo por recorrer. De igual manera, dentro del pensamiento martiano debemos prestar atención a dos conceptos acerca de los cuales queda mucho por indagar y precisar: Martí diferencia de modo muy claro las nociones de guerra y revolución; sin embargo, a veces se habla de ambos indistintamente.

“Ante la presentación, realizada aquí, de la multimedia José Martí. Obras completas. Edición crítica, que reúne 27 tomos, algún desconocedor podrá preguntarse por qué volvemos a publicarlos. Muchas cosas se van descubriendo en archivos, periódicos, revistas, cartas guardadas por algunas personas como joyas de familia. Y se están recogiendo en esos volúmenes. Asimismo, numerosos textos no habían sido bien transcriptos; démonos cuenta de cómo se hacían las transcripciones décadas atrás, con recursos mínimos. Ahora son más fieles al original, pues la computación permite escanear los materiales, ampliarlos y esclarecer las letras y rasgos confusos. La obra mayor de Martí es periodística; al copiarla a mano, o desde la distancia que imponía la gran hoja de un diario, en ocasiones se saltaban líneas o párrafos. Con la edición crítica, tales problemas son superados. Inclusive ocurre una renovación de los estudios, al tener que comparar los escritos.

“Además, hay todavía mucho que examinar en cuanto a las circunstancias en que Martí desarrolló su obra política y su creación literaria.  Si tomáramos nada más uno de los grandes temas martianos, el antimperialismo, falta bastante por aclarar dentro de la historia de los Estados Unidos y hacia el interior del movimiento revolucionario; porque en múltiples ocasiones él polemiza con un periódico estadounidense, con un académico de aquella nación, o con un patriota cubano que no comparte sus ideas. En el plano de sus aportes al periodismo, sin dudas también existen cosas por develar.

-¿Solo discutía en torno a temas políticos o patrióticos?

-No. Personalidades dentro de los estudios martianos, como Fernández Retamar, Cintio Vitier, Fina García Marruz, ponen de relieve cómo él polemizaba con sus contemporáneos sobre otros asuntos; hubo quien decía que Martí escribía muy enrevesado, tales personas no comprendieron que se trataba de una nueva literatura.

-En su intervención usted introdujo contradicciones y matices que no suelen enseñarse ni en la universidad. ¿Cuál es la importancia de conocerlos?

En la sede del Centro de Estudios Martianos tuvo lugar el panel dedicado al aniversario 150 del inicio de las guerras por la independencia de Cuba.

-Ninguna historia se puede enseñar como si fuera un relato ligero, donde los implicados coinciden en todo y quienes dirigen una tendencia, o una contienda, no se equivocan nunca. Los divulgadores, los investigadores, los pedagogos, debemos revelar lo que sucedió realmente. Desde el principio de la Guerra de los Diez Años hubo contradicciones tremendas entre los líderes revolucionarios. Martí relata de manera bellísima cómo cada uno de ellos tuvo que ceder un poco para elaborar la Constitución de Guáimaro, en especial Céspedes, aunque era el iniciador. De no hacerlo, no se lograba la unidad revolucionaria. El propio Céspedes tuvo discordancias muy serias con Agramonte y con Gómez. Es necesario decirlo, porque la grandeza no reside solamente en enfrentarse al enemigo en el campo de batalla, está también en vencerse a sí mismo, no abroquelarse en el pensamiento propio, sino establecer un diálogo.

“Cuando Martí analiza el final de la guerra, declara que no fueron los enemigos quienes nos arrebataron la espada, sino que nosotros la dejamos caer. Es una imagen poética para indicar que las contradicciones en el interior del movimiento revolucionario lo debilitaron. Todo esto hay que plantearlo, porque de lo contrario no se entiende cómo se llega al Zanjón y por qué hace falta una Protesta de Baraguá.

-¿Pudiéramos afirmar, entonces, que uno de los propósitos del Coloquio es exponer la historia en toda su riqueza, cual enseñanza para el presente?

-Desde que se fundó el Centro de Estudios Martianos, hace 40 años, hemos mantenido esa línea, tratando de mostrar el Martí que en verdad existió y no una figura idílica, presentándolo como una personalidad múltiple, compleja.

-¿José Martí es bien conocido por el cubano de hoy? Para continuar estrechando ese vínculo, esa cercanía, ¿qué debe mejorar?

-Veo a Martí como un genio del pensamiento, la literatura, el periodismo, la política. Un hombre aún joven y con un talento excepcional, que estudia, piensa, se informa. Él, al igual que Maceo, Gómez, Céspedes, Mariana Grajales y tantos independentistas cubanos, ha dejado una estela que se ha transmitido por la tradición oral y, sin duda, ha generado un sentimiento patriótico que no podemos, en modo alguno, perder.

“Ello requiere complementarlo con el conocimiento de la realidad histórica. Está bien ofrecerles a los niños solo afirmaciones, ya que la dialéctica entre lo positivo y lo negativo puede confundirlos; sin embargo, ya el adolescente requiere de otros enfoques, no repetirle lo mismo. Y si mantenemos esa misma forma de decir en el preuniversitario y la universidad, entonces la historia se vuelve aburridísima.

“Para que ella se divulgue adecuadamente debemos ser osados, con un pensamiento renovador, no tener miedo a explicarnos los hechos. Tampoco es presentarlos sin explicación, porque sería caer en el otro extremo, o sea, denigrar a los personajes históricos. Los jóvenes hoy no aceptan como válida una historia que de tan simplificada no resulta creíble. Y no es posible exaltar la figura de un Mella, un Villena, un Che, un Fidel, si no tuvieron contradicciones que vencer, graves problemas a los cuales hacerles frente. De ahí viene la grandeza de los hombres que supieron unir detrás de sí a todo un pueblo”.

Algunos de los libros presentados durante el coloquio.

 

Durante el Coloquio se conversó también sobre poemas y relatos de corte patriótico concebidos por el Apóstol, los vínculos de este con Guatemala y la educación en México, así como los textos que relevantes intelectuales le dedicaran.

Fueron presentados, entre otros, los libros Dos miradas a Martí. Perfiles de José Martí, escrito por Oscar Loyola y Francisca López Civeira; El antimperialismo de José Martí, de José Cantón Navarro; De todas partes, cuyo autor es Pedro Pablo Rodríguez; José Martí, comunicador visual, de Jorge L. Bermúdez; y El Club San Carlos, la casa del pueblo cubano en Cayo Hueso, de Yenifer Castro Viguera. De igual modo las multimedias José Martí. Obras completas. Edición crítica; y Anuario del Centro de Estudios Martianos

 

 


Tania Chappi

 
Tania Chappi