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Publicado el 17 Febrero, 2018 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

Huellas cervantinas

En Cuba, homenaje al precursor del relato moderno
Los módulos-libros propician la interactividad con la obra de Cervantes. (Foto: Consejería Cultural/Embajada de España)

Los módulos-libros propician la interactividad con la obra de Cervantes. (Foto: Consejería Cultural/Embajada de España)

Por RAÚL MEDINA ORAMA

Dentro del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, lugar de elegancia y prosapia, se han colado perros parlantes –con tendencia a filosofar–, pícaros, gitanas danzarinas, exploradores, locos entrañables, un escudero rechoncho y un escuálido caballero andante. Es una puerta al mundo de ficción creado por el novelista más famoso del habla hispana, un ingenioso convite a su lectura.

Llegó a la capital cubana la muestra Dieciséis personajes que maravillan y… Miguel de Cervantes, luego de recorrer ciudades de América Latina, entre ellas Bogotá, Medellín, León, México D.F. y Tegucigalpa. En España estuvo en Alcalá de Henares, Madrid, Zaragoza, Teruel y Avilés.

Varios módulos tridimensionales, cuyas formas imitan la de libros abiertos, integran la exhibición organizada por Rosa Navarro Durán, catedrática de la Universidad de Barcelona, y producida por Acción Cultural Española. Juegos de espejos, una mirilla, ovejas, peces, frascos de vidrio, un laberinto de naipes, lunas menguantes, extrañas gafas, una lluvia de monedas, máscaras antiguas, todo eso encontramos luego de entrar a esta recreación del mundo cervantino.

Quijote y Sancho, según las ilustraciones creadas para la muestra por Pedro Romero. (Foto: Biblioteca Nacional de España)

El recorrido se inicia con un gran cuadro cronológico, en el cual se observa el trazado de su vida y obra, situándolas con datos y fechas en el contexto histórico y literario. Los ocho primeros módulos están dedicados a 16 personajes principales. La cifra alude al año del siglo XVII en el que murió quien es llamado “el padre de la novela moderna”.

Rinconete y Cortadillo, Chanfalla y la Chirinos, Berganza y Cipión… todos han sido dibujados por Pedro Moreno –Premio Nacional de Teatro (2015), en España– dentro de los libros abiertos. Las escenografías incluyen informaciones sobre los nombres de los personajes, novelas a las que pertenecen, fecha de publicación y un resumen breve de la trama.

Así se nos presenta Galatea, protagonista de aquella temprana novela pastoril de Cervantes, escrita en 1580, y junto a ella caminan Persiles y Sigismunda, de cuyas peripecias contó en texto publicado póstumamente (1617).

Sancho Panza.

Luego llegamos al territorio conquistado por el hidalgo Don Quijote de La Mancha, junto a su fiel acompañante. Están representadas la primera y segunda partes de la novela en castellano más famosa, impresas en 1504 y 1515, respectivamente. Podremos vernos como Alonso Quijano o Sancho Panza, según nos paremos delante de un espejo cóncavo, o frente a otro convexo, ubicados al lado de las hermosas ilustraciones de Romero. A ambos los acompañan Dorotea y el Caballero de la Blanca Luna, los duques, y el caballo de madera Clavileño.

Más adelante se alude a las doce Novelas ejemplares (1613), y los visitantes podrán ponerse las máscara de Cipión y Berganza, inquisitivos canes que protagonizan una de ellas. Además, es posible disfrazarse con la indumentaria y complementos típicos del Siglo de Oro: capas, gorros y gorgueras, esas piezas de ropa que cubrían el cuello o el escote. También hay espacios dedicados a la obra teatral –sobre todo comedias– que Cervantes prodigó sin fortuna.

Según el consejero cultural de la Embajada de España en Cuba, Guillermo Corra, plasmar la esencia de cada personaje ha sido uno de los objetivos de esta iniciativa que quiere “estimular la imaginación” de todos los públicos, con “un lenguaje lúdico y didáctico”. Por ello, a las ilustraciones las acompañan varios textos donde se detallan los rasgos, virtudes, defectos y valores de los protagonistas.

Al final del recorrido se encuentra un módulo dedicado específicamente a Cervantes. Allí se explica cómo se incluyó en sus propios textos, entre ellos El viaje del Parnaso (1614), cuando otro poeta, Pancracio de Roncesvalles, le hace una entrevista.

Un audiovisual también aporta saberes sobre el genio literario nacido en Alcalá de Henares en 1547, quien, además, fue soldado y esclavo. Cuatrocientos años después de su deceso, todavía cabalga –como una obsesión– por las letras hispanoamericanas. Estas huellas que hemos comentado estarán visibles en La Habana hasta el próximo abril.


Raul Medina Orama

 
Raul Medina Orama