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Publicado el 9 Febrero, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

La lectura: ¿un placer compartido?

Ideas y reflexiones sobre un proceso que comienza desde la niñez

La familia contribuye a incentivar el interés por la lectura desde edades tempranas.

Por: SAHILY TABARES
FOTOS: JORGE VALIENTE

En el siglo XXI, ¿las personas prefieren los textos digitales? ¿Cómo leen los de menos edad? ¿Un buen libro puede informar, instruir, educar? Son integrantes que se generan por estos días, a propósito de la edición 27 de la Feria Internacional del Libro de La Habana, acogida por el recinto ferial en San Carlos de la Cabaña y en veintidós subsedes en instituciones culturales.

Este evento es el acontecimiento más trascendente del sector editorial cubano, deviene un espacio de gran dinamismo, pues propicia el diálogo entre generaciones, sobre todo una praxis del acontecer cultural. De ahí la importancia de establecer nexos entre quienes escriben y leen los textos.

Ampliar el universo cognoscitivo, la sociabilidad, constituyen prioridades entre los públicos, sobre todo los de menos edad, nautas digitales que no renuncian a la literatura impresa. Las tecnologías son un campo fértil para la creación de nuevas formas comunicativas, portadoras de saberes, en ellas es fundamental las validaciones de contenidos y sistemas de pensamientos verbal e icónico.

Como ocurre en toda comunicación humana, en la interacción texto-lector se abren horizontes cognoscitivos y un pleno disfrute. A estas relaciones contribuyen diversos actores del ámbito literario: autores, editores, traductores, diseñadores, que participan en la feria para compartir ideas y proyectos.

Comunicar es compartir. El aprendizaje compartido, las relaciones humanas, aportan bríos en la batalla de la sociedad por otro mundo mejor posible.

Compartir libros y saberes nutre el intelecto desde la niñez.

Lo propositivo, lo analítico, forma parte de un proceso asociado al pensar que ningún artefacto sofisticado puede sustituir. La cultura se forma, requiere estudios sistemáticos, el libro impreso o digital incentiva, contribuye a la superación de manera permanente.

En tal sentido, la lectura es búsqueda, conciencia de aquello que procura un mayor entendimiento de nuestra capacidad de conocer.

Tampoco olvidemos: un pueblo culto necesita dominar la ortografía de su lengua. Este aspecto se enfatiza en la feria con la publicación del volumen Ortografía, de la doctora Luz Marina Hernández. Sin duda, la mejor herramienta para lograr verdaderas conquistas en los ámbitos del conocimiento es la lectura.

Según expresó el escritor argentino Jorge Luis Borges: “nunca se termina de aprender a leer. Tal vez como nunca se termina de aprender a vivir”.


Sahily Tabares

 
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