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Publicado el 12 Marzo, 2018 por Prensa Latina en Cultura
 
 

¿Se esfuma el mito sobre la Puerta a los Infiernos?

La caverna, conocida como Ploutonion, en idioma griego, o Plutonio, en latín, fue encontrada entre las ruinas de la antigua Hierápolis, Frigia, actualmente Pamukkale (Turquía)
Puerta al infierno

Foto: terraeantiqvae.com/romaheritage.com

Por Ariel Barredo Coya

El hombre del siglo XXI, en su afán de conocimientos, ya se está quedando sin misterios antiguos que develar.
El más reciente mito destruido fue el de la Puerta de Plutón, considerada la entrada a los infiernos en la antigua Roma.

Antes, debo precisar que esa cueva no estaba en los actuales territorios de Italia, sino cientos de kilómetros más lejos.

La caverna, conocida como Ploutonion, en idioma griego, o Plutonio, en latín, fue encontrada entre las ruinas de la antigua Hierápolis, Frigia, actualmente Pamukkale (Turquía).

Un grupo de científicos de la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania, cree haber descifrado por qué se consideraba la entrada al inframundo.

Los expertos estiman que esa caverna contenía una nube concentrada de dióxido de carbono (CO2) que sofocaba a los que quisieran entrar.

Recientes investigaciones determinaron que los sacerdotes romanos realizaban allí sacrificios rituales, en los que los toros eran usados como ofrendas.

Según los reportes, a causa de las emanaciones las reses caían inconscientes y los sacerdotes procedían entonces a sacrificarlas.

Incluso hoy, advierte el texto científico, las aves que vuelan muy cerca de la entrada de la cueva caen muertas, lo cual demuestra que sigue siendo tan mortal como siempre.

Sin embargo, los antiguos sacerdotes desafiaban el peligro adentrando su cabeza en la ‘Puerta Infernal’. ¿Cómo se explica esto?

De acuerdo con el estudio alemán, al parecer, las emanaciones son mayores durante las horas de la noche, mientras que de día el gas es disipado por el Sol.

Los expertos precisaron que la mayor acumulación de gas se produce al amanecer, a una altura que llega hasta casi medio metro de altura, pero a partir de ahí, comienza a disminuir.

Además, durante los sacrificios las emanaciones de CO2 no afectaban a los religiosos, lo cual, según el trabajo investigativo se debía a que a 10 centímetros del suelo, la concentración de gases anestesiantes es del 35 por ciento, pero a partir de los 40 centímetros de altura, disminuye.

HIERÁPOLIS, UNA HISTORIA CAUTIVANTE

Por sus restos arqueológicos, la antigua urbe helenística, hoy en ruinas, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998.

Los historiadores estiman que fue fundada alrededor del 190 antes de nuestra era (a.n.e) por Eumenes II, rey de Pérgamo entre los años 197 y 159.

Antiguos registros, además, atestiguan que Hierápolis se dedicó a Roma en el año 133 a.n.e.

Entonces, la ciudad helenística se convirtió en una floreciente urbe romana, con templos, un teatro y populares aguas termales, que se creía poseían propiedades curativas.

Entre los hallazgos más sorprendentes de los últimos años en ese sitio histórico, además de la ‘Puerta a los Infiernos’, destaca el descubrimiento de la posible tumba de San Felipe, uno de los 12 apóstoles de Jesucristo, quien partió a evangelizar las regiones de Asia Menor. (PL)


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