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Publicado el 5 Abril, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

¿Cercanías imprescindibles?

Realizadores de programas producidos por la TV cubana son conscientes que durante el consumo se construyen significados, sentidos de vivir, por lo tanto esos espacios influyen en la comprensión de los componentes sociales
¿Cercanías imprescindibles?

En el programa Vale la pena, su guionista y conductor, Manuel Calviño, aporta conceptos, saberes, reflexiones, para la mejor comprensión de conflictos y urgencias del humano en determinadas circunstancias. (Foto: youtube.com).

Por SAHILY TABARES

La familiaridad, en su dimensión propia de la experiencia de ser televidente, deviene una ventana abierta al mundo; esta propicia a las audiencias ampliar el universo cognoscitivo, la cultura y el desarrollo de la sociabilidad. De ahí la importancia de pensar en intereses, gustos, necesidades, de los destinatarios al concebir cada emisión

Progresivamente, la TV ha dejado de ser una herramienta de masas para convertirse en un medio de comunicación que se consume en diversas plataformas de forma personalizada.

En la actualidad es infiltrado por los otros –así lo llama Néstor García Canclini–, habla de post-televisión como el medio híbrido y mixtificador, logró subsumir al cine que ya no está confinado a la sala oscura, ahora la ubicuidad de la televisión posibilita difundir el arte mediante la computadora, a ella acceden los públicos por decisión propia.

Esta apertura de accesos e intercambios permite conocer producciones de Estados Unidos, las más recientes de Corea del Sur, China, y otros países; sin duda, el imperio de Hollywood ha sido desplazado, los monopolios mediáticos diseñan estrategias para seducir a los mejores guionistas y directores de Latinoamérica, activan la fuga de cerebros para rescatar el liderazgo perdido.

Con independencia de los modos de ver y apreciar de la familia, en el hogar es donde ocurre la lectura y apropiación de la televisión por parte de los destinatarios diversos, heterogéneos, participativos que discriminan entre los productos comunicativos, rechazan unos, escogen otros. De ahí la importancia de pensar en intereses, gustos, necesidades, de los destinatarios al concebir cada emisión, no lo olvidemos, el nexo de los seres humanos con lo “real” se modifica sobre todo debido al efecto de presentaciones asociadas al fenómeno de la globalización y las tecnologías.

Realizadores de programas producidos por la TV cubana son conscientes que durante el consumo se construyen significados, sentidos de vivir, por lo tanto esos espacios influyen en la comprensión de los componentes sociales.

En este sentido, descuella Vale la pena (Cubavisión, martes, 9:45 p.m.) con guion y conducción de Manuel Calviño, doctor en Ciencias Psicológicas, quien aporta conceptos, saberes, reflexiones, para la mejor comprensión de conflictos y urgencias del humano en determinadas circunstancias.

Desde otra visión, temáticas, complejidades, el programa Nota a nota (Cubavisión, jueves, 11:00 p.m.) conducido por René Baños, director de Samplig, despliega miradas acuciosas sobre géneros musicales, nombres destacados, tendencias, particularidades de esa manifestación artística en los ámbitos nacional e internacional.

La danza eterna (Canal Educativo, miércoles, 9:05 p.m.), con guion de su presentador, Ahmed Piñeiro, rinde homenaje al Ballet Nacional de Cuba, y a figuras renombradas de esta compañía, una de las más prestigiosas del mundo. Hace referencia al rigor artístico y técnico de sus ejecutantes, a la amplitud, diversidad de estilos de coreógrafos consagrados y jóvenes.

Una dinámica relación con el cine de animación para adultos establece el doctor Mario Masvidal en su espacio X Distante (Canal Habana, sábado, 9:00 p.m.). Analiza las diversas técnicas y modalidades de esa expresión artística, la poética de sus mejores exponentes, las características de personajes diversos y la visión ética y cultural de cada puesta.

Las cercanías establecidas por quienes conducen espacios televisivos de repercusión en el gusto de las mayorías influyen en el ver/disfrutar, en la identidad expresiva de textos que transitan con soltura, elegancia, por el imaginario popular.

Una sinergia estrecha entre la imagen y el verbo se produce cuando todos los elementos se interrelacionan dramatúrgicamente desde convenciones genéricas, conforman un lenguaje dado por las especificidades de la tecnología y la creatividad, ambas generan un dispositivo complejo, este guarda códigos capaces de generar nuevos mensajes.

Toda buena historia audiovisual posee una estructura narrativa, la aceptación y el alcance de las apropiaciones sobre las cuales inciden los nuevos medios, no solo dependen de la obra en sí, sino de factores en apariencia ajenos a ella, como pueden ser las características del espacio, los horarios de transmisión, las apreciaciones de los televidentes. Pensar en estos detalles influye en el hábito y la calidad estética de la TV que consumimos todos los días.


Sahily Tabares

 
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