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Publicado el 27 Abril, 2018 por Bárbara Avendaño en Cultura
 
 

VITELIO RUIZ HERNÁNDEZ

Paladín de la lengua materna

El 28 de abril cumple 90 años este educador consagrado devenido Héroe del Trabajo de la República de Cuba

 

¡Feliz cumpleaños! Vitelio

¡Feliz cumpleaños! Vitelio

Por: BÁRBARA AVENDAÑO

Hace siete años conocí a Vitelio Ruiz Hernández en el hogar que creó en su Santiago de Cuba. Entonces tenía 83 años y su voz conservaba el vigor y la claridad de cuando impartía clases. Junto a su esposa, la también maestra Eloína Miyares Bermúdez, -hoy fallecida-, todavía recorría apoyado en un bastón el corto trecho entre su casa y el lugar donde ambos laboraban: el Centro de Lingüística Aplicada, siempre que allí demandaban su presencia.

Muchos intereses comunes unieron a esta pareja en la docencia y en la vida. Para ellos, educadores santiagueros, graduados de la Escuela Normal de Maestros de Oriente en 1947, sus experiencias pioneras en las escuelitas de la Sierra Maestra son una suerte de reliquias, así como aquellas cuando la Revolución les abrió las aulas de su ciudad natal.

Por entonces, Eloína compartía la enseñanza con su estreno como madre, y Vitelio con el deseo de hacerse doctor en Ciencias Pedagógicas. Más tarde, una beca en España le posibilitó a él recibir el título de Investigador Lingüístico, por la defensa de su tesis acerca del habla popular de Santiago de Cuba.

A su regreso, en 1971, el Doctor José Antonio Portuondo lo nombró director del Departamento de Literatura y Lingüística en esa provincia oriental, perteneciente al instituto, en La Habana. En aquel nuevo desafío se le unió su esposa, un año después, y así surgió el Centro de Lingüística Aplicada que en 47 años de existencia ha sabido ganarse el prestigio nacional e internacional.

Tras la pronunciación correcta

El habla de los locutores de Cuba fue el primer tema de estudio que ocupó a Vitelio a mediados de la década de los años 70 del siglo pasado, y le valió hacerse Doctor en Ciencias Filológicas y especialista en Fonética.

Eloína y Vitelio durante una de las caravanas que tan felices les hicieron (foto CENTRO DE LINGÜÍSTICA APLICADA)

“Como maestros queríamos influir en la pronunciación de los niños, por esa razón partimos de analizar la de los alumnos de las Escuelas Formadoras de Maestros Primarios. En la articulación de muchos de ellos primaban las asimilaciones en contacto regresivas (pakke en lugar de parque, cabbon por carbón…); los trueques de l por r y de r por l (calne por carne, úrtimo por último), así como las omisiones de s mediales y finales (ditrito por distrito y depué por después…)”, explicó Vitelio con su gesticulación peculiar, durante la entrevista que tuve el privilegio de hacerle.

Para tratar de lograr una forma culta de pronunciación de los futuros maestros se crearon por aquella época Laboratorios de Fonética en cada una de esas escuelas. “La experiencia nos motivó a realizar investigaciones de fonética junto con el doctor Ricardo Cavanas, especialista en Logopedia y Foniatría. Él hizo exámenes a los muchachos de las enseñanzas primaria y media en el municipio de Santiago de Cuba para diferenciar si sus problemas de dicción eran de origen social, o patológicos (hendidura del paladar o frenillo) y resolverlos con ejercicios”, apuntó Vitelio.

Las diferencias en el habla de los estudiantes llevaron a estos defensores del idioma a crear una metodología para analizar la ortografía. Incursionaron en los estudios de Lexicología y Lexicografía. Tomaron una muestra de las escuelas urbanas y rurales del nivel primario en el país, y analizaron el vocabulario de los escolares. El resultado lo pusieron en manos del Ministerio de Educación, junto con un inventario de las faltas de ortografía más frecuentes en esa etapa. También se publicó el libro Estudio del léxico activo-funcional del escolar cubano, premiado por la Academia de Ciencias de Cuba en 1997.

Una pareja imprescindible. (foto JORGE LUIS GUIBERT)

Como fruto de aquel esfuerzo se recopilaron siete mil composiciones, y logró conformarse un corpus de 700 mil palabras, las cuales quedaron codificadas gramaticalmente desde el punto de vista funcional, y permitió conocer su uso por grado.

Con el procesamiento de esa vasta información comenzó la Lingüística Computacional en el centro. Así se desarrolló el Sistema Computacional VEC (Vocabulario del Escolar Cubano) que contiene la frecuencia de uso de las palabras en la escuela y los errores ortográficos más comunes, entre estos los grafemas con mayores dificultades. El primero fue la s, que se pronuncia así pero se escribe x-s-c-z. Les siguieron la v y b, la l– y– ll, y la j y g. Sobre esa base surgió la obra Vacuna VAL-CUBA, contra el síndrome lapsogramático (error de letra) publicada en 1995.

Vitelio y Eloína me confesaron en aquel diálogo que, junto al orgullo de ser reconocidos como Héroes del Trabajo de la República de Cuba, Orden que les confirió el Consejo de Estado en 2010, presumían de la linda familia que habían fundado, integrada por ocho hijos, de ellos seis nacidos de tres partos gemelares, quienes le habían dado la dicha de ser abuelos y bisabuelos.

De sus éxitos, recuerdan el Primer Maratón del Diccionario que efectuaron en 2010 con alumnos de secundaria básica de su provincia para medir la rapidez en la búsqueda del significado de las palabras.

A Vitelio pareció descorrérsele el velo oscuro que cubría sus ojos desde hacía años, cuando en la conversación trajo a la mente a La Joyita, como solía nombrar al Diccionario Escolar Ilustrado que se publicó en 1998. Fue elaborado para los alumnos del segundo al cuarto grados con palabras escogidas de aquellas 700 mil integrantes del vocabulario escolar. Cuenta con dos mil entradas, en cada una de las cuales aparecen en rojo las letras de posible motivo de error a fin de fijar mejor su ortografía. Posee, además, 503 ilustraciones en colores.

Vitelio Ruiz fue fundador de esta prestigiosa institución (foto JORGE LUIS GUIBERT)

Dos años después de este volumen vio la luz el Diccionario Básico Escolar, para estudiantes del segundo ciclo de la enseñanza primaria, los de la media, politécnica y preuniversitaria, de ahí los elementos científicos y lingüísticos empleados. En sus tres ediciones primeras se imprimieron 55 mil ejemplares. Su versión en soporte digital ha tenido también mucho éxito.

Una investigación más, la del vocabulario activo de los alumnos de secundaria básica, se sustentó en dos mil 500 composiciones y permitió confeccionar el volumen Ortografía Integral.

Otros de sus logros han sido el Diccionario Ortográfico del Español (1999) y el Diccionario Inverso y Anagramas del Español (2000), fruto del Estudio del léxico activo-funcional del escolar cubano, elaborados de conjunto con hispanistas del Instituto de Lingüística Computacional de Pisa, Italia.

El primero es un libro de consulta para alumnos, maestros y pueblo en general que puede beneficiar la ortografía, los usos verbales regulares e irregulares y otros aspectos ortográficos de interés. El segundo presenta el vocabulario del escolar cubano ordenado alfabéticamente de derecha a izquierda (inverso) y ofrece nuevas técnicas que enriquecen la metodología para la enseñanza de la ortografía.

Los anagramas, según detalló el matrimonio en la entrevista ofrecida a BOHEMIA, son palabras o frases que se obtienen mediante el reordenamiento de las letras de otro vocablo con cambio de sentido, amplían el vocabulario de los escolares, y desarrollan su poder de análisis y abstracción para llegar a aspectos asociativos en la creación de nuevas palabras. Ejemplos: paso-sapo-posa-sapo, o libar-abril-libra.

Durante la entrevista realizada por BOHEMIA a la pareja de educadores hace siete años. De pie, el doctor en Ciencias Leonel Ruiz, actual director del Centro de Lingüística Aplicada. (Foto JORGE LUIS GUIBERT)

Es una pena que tantas obras imprescindibles no abunden en las librerías cubanas. Con el fin de llevarlas a la mayor cantidad posible de alumnos, el centro santiaguero ha realizado varias caravanas de un extremo a otro de la Isla. Estos encuentros les han servido a sus especialistas para comprobar la aceptación de dichos textos, e impartir conferencias científico-metodológicas a los maestros a fin de que aprendan a utilizar esas herramientas.

Hoy, cuando Vitelio cumple 90 años, además de felicitarlo y desearle que viva con salud muchos más, el mejor regalo sería tomar más en cuenta su obra, en defensa del idioma español.

 

Aportes

El doctor en Ciencias Vitelio Ruiz Hernández, es fundador del Centro de Lingüística Aplicada del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, Académico de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba, recibió la Orden Carlos J. Finlay y el Premio Nacional de Pedagogía.

Entre sus aportes a la ciencia lingüística sobresalen sus estudios de Fonética:

– Estudio sincrónico del habla de Santiago de Cuba (Nivel fonético fonológico)

– Realizaciones consonánticas más características del habla popular de Cuba

– Los laboratorios de fonética en función de la corrección de las dislalias culturales

– Características del consonantismo en Cuba, especialmente en el habla de los locutores

–  Estudio fonético fonológico del español hablado por grupos representativos de la joven generación cubana (con análisis acústicos)

– Plan Masivo para el Mejoramiento de la Expresión Oral de alumnos de enseñanza general. Municipio Santiago de Cuba de Lexicología: Estudio del vocabulario activo del escolar cubano

– Inventario cacográfico del escolar cubano de Ortografía: Metodología para erradicar las faltas ortográficas. Vacuna Ortográfica VAL CUBA. (Nivel Primario)

– Ortografia Integral. Metodología para erradicar las faltas ortográficas. (Nivel Secundaria Básica)

¿Escribir poquito español?

 


Bárbara Avendaño

 
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