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Publicado el 30 Mayo, 2018 por Leidys Hernández Lima en Cultura
 
 

LITERATURA

Con-versando con Pimienta

Si tuviera que definir en una palabra a este personaje no sería otra que cubano, con todo lo que la cubanidad encierra
Con-versando con Pimienta.

Si me tengo que quedar con dos aspectos de mi obra serían, sin dudas, Chamaquili, y mi ensayística sobre el Repentismo. (Foto: Cortesía del entrevistado).

Por LEIDYS HERNÁNDEZ LIMA

Habla, dialoga, comunica: con palabras, con sus manos, con las expresiones más rocambolescas de su rostro. Creo que ya tenía la respuesta lista antes de que yo lanzara la pregunta, como si supiera cuál sería mi curiosidad primera; pero no por responder rápidamente fue menos enjundioso su criterio.

Más de 40 libros publicados en diferentes países y en distintos idiomas tiene Alexis Díaz-Pimienta, un escritor amante de la expresión oral y de la literatura.

-¿Qué género literario prefiere para escribir?

-Cuando me enfrento a una cuartilla en blanco no tengo preconcebido el género literario que definirá la obra. Una vez que estoy en faena gira para un lado o para otro. Lo que me importa es que tengo algo que contar, el cómo viene después. Me gusta escribir, no escribo géneros, no confío en los géneros, confío en la literatura, en la palabra como núcleo de esta”, aclara con frase precisa pero veloz, casi imposible de copiar en el momento que la dice.

En la XXVII Feria Internacional del Libro de La Habana se exhibieron cinco títulos del autor: Blancanieves, Cuarto de mala música, Pasajero de tránsito y Diario erótico de Robinson Crusoe, que llegan por primera vez a Cuba bajo el sello de la editorial española Scripta Manent, y El gran libro de Chamaquili, de la editorial Abril.

“Estoy muy contento de regresar a la fiesta de la literatura en Cuba con textos que se han publicado en otros países hace algunos años y que llegan por primera vez a mi país. Además, retomar Chamaquili es una alegría interminable. Hacía tres años que no se publicaba ningún libro de Chamaquili en Cuba y celebrar sus 10 años fue estimulante”, asegura.

“Blancanieves”, es el sexto cuento en versos para niños que no aparece en el libro Cuentos clásicos en versos, publicado en Cuba y que incluía “El gato con botask”, “Pulgarcita”, “Cenicienta”, “Caperucita Roja” y “El patito feo”.

“En ‘Blancanieves’, repito la labor editorial con el grande de la ilustración, Jorge Oliver. Hemos hecho muy buen equipo y es una suerte para mí trabajar con él”, dice con orgullo quien a su vez es un grande de la palabra.

Cuarto de Mala Música fue el primer poemario con el que Alexis Díaz-Pimienta ganó un reconocimiento importante en España, el Premio Internacional de Poesía Antonio Oliver Belmás. Han pasado 23 años de su primera edición y, ahora que se reedita por segunda vez, llegó a Cuba.

Alexis Díaz-Pimienta y Jorge Oliver en la presentación de El gran libro de Chamaquili en el Pabellón Cuba. (Foto: RACSO MOREJÓN).

El tema transversal en esta obra es el dolor del poeta ante la muerte de su padre, por eso los textos están dedicados a su progenitor Jesús Díaz Martínez.

El libro comienza con una cita de Vladimir Holan: “Es como si el dolor propio y algún dolor ajeno engendrasen un tercer corazón”. Y se pueden leer poemas como ‘Ángulo cero’, ‘Versos al padre 1993-1994’, ‘Fábula triste de la alegre Habana’ o ‘Saxo’, que son algunos de los más desgarradores.

Pasajero de Tránsito tiene más de 20 años, pero en esta reedición se le han incrementado casi el doble de los poemas.

“La literatura de viaje es un género narrativo, pero yo quería romper un poco ese cerco y escribí un libro de viaje en poesía”, aclara el autor. “Es un libro inconcluso, como dije cuando se publicó en 1996 en España y ganó premio Ciudad de Las Palmas. Es un texto que va a seguir creciendo en el tiempo porque yo voy a seguir viajando y en cada ciudad a donde llegue, cada vez que me inspire algo, voy a escribir el poema que luego formará parte de ese libro. Es un poemario que recorre Europa, Estados Unidos, América Latina, parte de África. Es el testimonio de todos los lugares donde he estado”.

Textos sazonados con buena Pimienta

Alexis escribe con erotismo, como mismo habla. Degusta cada palabra, la ve primero en su mente y después la lleva al papel o la refleja en la oralidad. Para él es muy sencillo escribir poesía erótica, cargada de buena Pimienta pero que jamás será vulgar.

Con 16 años escribió su primer soneto y no fue otro que Erotic, aún inédito. Sus novelas rozan el apasionado tema, tanto en Prisionero del agua como en Maldita danza hay una gran carga erótica, más aún en Salvador Golomón.

En la mayoría de sus poemarios podemos encontrar textos que claramente hablan de las intimidades del hombre como especie, del amor de dos entre cuatro paredes, pero su obra cumbre en este sentido es Diario erótico de Robinson Crusoe, una de las más recientes publicaciones del autor.

“Ese es un libro con historia, es la puesta de largo, el texto definitivo de un ensayo que ya había publicado en Las Tunas en el año 1994, cuando gané un Premio Cucalambé con una obra que se llama Robinson Crusoe vuelve a salvarse, con décimas eróticas, coescrito con David Mitrani. Ese texto abrió el sendero sobre un nuevo estilo de hacer décimas en Cuba, con aventuras tipográficas, sin mayúsculas, sin signos de puntuación”.

“Es un poemario de décimas para adultos muy maduros, mayores de 25 años”, refiere el poeta. “Tiene una alta carga erótica. Lo más difícil fue conservar el nivel poético y no caer en lo sicalíptico, en esa literatura erótica que tan de moda se puso en los años 90, que era filopornográfica”.

Con-versando con Pimienta.

Alexis Díaz-Pimienta durante el concierto de barrio número 88 organizado por Silvio Rodríguez. (Foto: GABRIL GUERRA BIANCHINI).

Décimas, sonetos, verso libre, poesía con alto vuelo estético, cuentos, novelas, ensayos, definen la obra literaria de este escritor. Pero, ¿por cuál siente mayor satisfacción?

Y aquí sí vino la duda. Al fin se escuchó un silencio. Alexis se dejó caer en la interioridad del sofá en el que llevaba mucho rato sentado, moviendo solo su boca, sus manos, pero más aún sus neuronas para responder ágilmente cada pregunta.

“Es tan amplio lo que he escrito, lo que aún tengo inédito, y lo que me falta por escribir si la vida me acompaña, que sería injusto elegir una obra por encima de otra”, y de esa forma quedó bien consigo mismo, pero se sintió inconforme y terminó parcializándose.

“De manera general creo que mi preferido es Chamaquili, el personaje, porque son muchos libros, muchos poemas, porque no puedo dejar de escribir, porque lo seguiré haciendo por mucho tiempo. Chamaquili está dedicado a mi hijo Alejandro, el más pequeño. Lo comencé cuando él tenía dos años pero ya mi hijo ha crecido, cumplirá 20 y yo seguiré escribiendo sus poemas. Y es que ya el personaje se independizó de mi hijo, se ha independizado de mí. Mis últimos poemas son a partir de testimonios que me hacen llegar los lectores, las madres, los padres, me cuentan sobre las ocurrencias de sus hijos, entonces yo escribo un poema nuevo y se lo dedico a ese niño. Es un personaje que me ha sobrepasado.

“Los poemas se han convertido en canciones que pensamos llevar a video clip. Además, quiero hacer un gran musical para teatro y un largometraje en el que Chamaquili y la poesía se convertirán en personajes cinematográficos”, adelantó el autor.

Si me tengo que quedar con dos aspectos de mi obra serían, sin dudas, Chamaquili, y mi ensayística sobre el repentismo. Mis libros sobre la improvisación poética son muy útiles para la enseñanza. Tanto Teoría de la Improvisación. Primeras páginas para el estudio del repentismo, como el Método Pimienta para la enseñanza de la improvisación poética; han sido parteaguas”, manifestó con prudencia el guajiro citadino.

Alexis Díaz-Pimienta y su oralitura

Con-versando con Pimienta.

Los cuatro libros suyos que llegan por primera vez a la Feria Internacional del Libro en La Habana. (Foto: LYDIA MORENO).

Es cierto que Alexis es amante de la palabra, tanto escrita como hablada; rectifico, improvisada.

En los años 2000 se convirtió en el principal exponente de la seguidilla improvisada, su habilidad en el repentismo le facilitaba la composición de décimas a velocidades incalculables.

Hoy para él improvisar es muy fácil. Tal vez cuando era pequeño encontró cierta dificultad, pero es que contaba cuatro años cuando sorprendió a su familia diciendo su primera décima, inspirado en una pelea de niños entre sus hermanos Raimundo y Adriana. En ese entonces su padre, Jesús, que también era un improvisador, se sorprendió porque su hijo estaba hablando en versos. Pero la sorpresa mayor fue cuando un psicólogo dictaminó el padecimiento del pequeño: “su hijo es poeta”, dijo el doctor.

Pero no cualquier poeta, Alexis es de los poetas veloces, de los que durmiendo componen y que cuando hablan casi usan hipervínculos para decir más en cada palabra. Con el tiempo y la práctica se apoderó de los escenarios del repentismo cubano e internacional. Su debut fue en la emisora de la Isla de la Juventud, municipio especial que arropó por un tiempo al “primer guajiro nacido en la capital”, como una vez se definió.

-¿Con qué verso le gustaría ser recordado?

Al parecer, ya había recuperado su ritmo habitual y ripostó con la mayor rapidez de aquella mañana: “Creo que ningún escritor podría decir que mi obra fundamental es una u otra, este verso o este poema. Eso siempre lo decide el lector, lo decide el tiempo.

“Y escribo, eso sí, por necesidad fisiológica. La literatura lleva un proceso de incubación y de añejamiento para que después pueda florecer en verso o en prosa, en décimas o en cuentos”.

 Con la intensidad de un cubano

Con-versando con Pimienta.

Poeta repentista, escritor, eso es Alexis Díaz-Pimienta. (Foto: IRENE BARAJAS).

Alexis es amante de todo lo cubano, de un buen ron, de una charla con amigos, de un guateque y de la música de Silvio Rodríguez. Tiene algunas canciones, pero confesó que todas se parecen a las del trovador de la guitarra, el autor de Óleo de una mujer con sombrero.

Previo a esta entrevista tuve una conversación con el poeta en un ambiente informal, entonces él recordó que tenía guardada una libreta con apuntes de lo que fueron algunos de sus primeros poemas antes de ser publicados en cualquier libro. Con la agilidad de siempre fue a buscarla, tal vez él olvida muchas cosas en el resto del día, no sabe a veces dónde deja los espejuelos y pasa horas buscándolos, pero conocía exactamente en qué lugar había guardado aquella reliquia ya amarillenta por el paso del tiempo.

Y volvió, entonces comenzó a leer. En cada página había una historia que contar antes del poema. Se reía, hacía pausa, tomaba aire y volvía a compartir aquellas escrituras con el plus añadido de ser las primeras, escritas con su puño y letra. Entonces contó cómo fueron transcritos esos poemas por algunos amigos que en aquella época tenían máquina de escribir. “Ahora es más fácil, con un ordenador todo es diferente, es el único aparato capaz de escribir a la velocidad con que pienso”.

 

 


Leidys Hernández Lima

 
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